23/03/2026
¿Qué planteaba el Frente de Izquierda Popular (FIP), de Jorge Abelardo Ramos y Jorge Enea Spilimbergo, cuando se vislumbraba el golpe de Estado?
DETENER LA SEDICIÓN CON LA
FUERZA DE LOS TRABAJADORES
“La Junta Nacional Gremial del Frente de Izquierda Popular, reunida el domingo 15 de febrero en Buenos Aires, envió la siguiente comunicación.”
“La oligarquía ganadera, los grandes pulpos de la intermediación comercial, el capital extranjero, la prensa conservadora o pro-imperialista, la oficialidad gorila y los políticos de la contrarrevolución, en suma, el viejo bloque de las clases explotadoras y parasitarias, han lanzado todas sus fuerzas contra el gobierno peronista. Pretenden derribarlo y sustituirlo por un nuevo régimen militar que descargue sobre la clase trabajadora una feroz represión, instaure la dictadura de la patronal y liquide las conquistas populares ganadas a partir del 73.”
“Ante este nuevo intento de los enemigos de la nación y del pueblo, el FIP afirma, que por sobre todos los errores, vacilaciones y aún capitulaciones, este gobierno elegido mayoritariamente por las grandes masas obreras y populares es infinitamente más progresivo que la mejor de las administraciones que los gerentes del imperialismo, los grandes estancieros, los banqueros y los generales golpistas puedan imponer. Durante dieciocho años, a partir de 1955, la inmoralidad y la corrupción oligárquica sumergió al país, sin que ninguno de los que ahora se rasgan las vestiduras clamando moralidad al peronismo dijera nada. No han de ser pues Manrique, Frondizi, Alsogaray, Videla e incluso Balbín quienes puedan exigir rendimiento de cuentas al gobierno peronista; sólo los trabajadores se han ganado ese derecho y la forma de hacerlo.”
“Argentina está en crisis. Sin embargo mienten con todo descaro aquellos que como la Sociedad Rural o la Cámara de Comercio afirman que esta crisis [está] originada en la política nacionalista iniciada por Perón en el 73, en la Ley de Contrato de Trabajo, en la legislación impositiva y en la improductividad obrera. Justamente, si en algo avanzó el país desde aquel entonces fue apoyándose en una política que expresaba los intereses de la mayor parte de la nación en contra del privilegio oligárquico y monopolista. Y si a pesar de ese avance la crisis se vuelve a abalanzar sobre la economía nacional, ello obedece a que no resultó suficiente recortar esos privilegios, sino que hubiera sido necesario eliminarlos.”
“A esta altura de la experiencia política del pueblo argentino es a todas luces evidente que los grandes estancieros e invernadores de la pampa húmeda, que monopolizan la tierra y las existencias ganaderas, que mantienen estancada la producción, que no invierten en tecnología, sino que destinan sus fabulosas ganancias a la inversión usuraria e improductiva y que impiden el aumento de las exportaciones y, por lo tanto, la entrada de divisas, son los culpables históricos de la crisis crónica y creciente que asfixia a la economía nacional. Del mismo modo está a la vista que las firmas de capital imperialista que evaden divisas en concepto de regalías, utilidades, etc., que usan tecnología obsoleta, que se financian con el ahorro nacional y gozan de llamativos privilegios impositivos y cambiarios; junto con los pulpos de la intermediación comercial que falsean los precios, que contrabandean la producción provocando el desabastecimiento y que aplastan a los pequeños productores y comerciantes, son el segundo brazo de la tenaza oligárquico-imperialista que estrangula a la economía argentina.”
“Es tal el poderío de este bloque parasitario y anti-nacional que de poco valen las medidas y los programas populares, a menos que éstos lleguen efectivamente hasta el terreno de la Revolución Nacional. Por no avanzar lo suficiente en esa dirección, el gobierno y el peronismo están nuevamente cercados por el formidable frente de la contrarrevolución. Hoy más que nunca, en consecuencia, está a la orden del día el programa nacionalista que empezó Perón en el 73, y su puesta en marcha bajo nuevas medidas que lo transformen en el eje de la Revolución Nacional y de los primeros pasos hacia el socialismo. Mientras tanto el FIP propone que inmediatamente se tomen las siguientes medidas para salvar la grave emergencia nacional:
1) Inmediata moratoria de la deuda externa, contraída en su mayor parte bajo gobiernos de facto, y revisión de la misma para establecer su autenticidad.
2) Promulgación de la Ley Agraria y plan inmediato de nacionalizaciones de las grandes estancias improductivas.
3) Aplicación de la Ley de Abastecimiento y confiscación a los especuladores y contrabandistas de los monopolios comerciales.
4) Imposición de precios máximos bajo control popular.
5) Ampliación de la estatización sobre el comercio interior y nacionalización del comercio exterior.”
“Al mismo tiempo, los trabajadores del FIP sostenemos que ni este programa de emergencia ni ningún otro que se proponga seriamente salir al cruce de la crisis económica y de la conjura oligárquica, tendrá posibilidades de éxito a menos que la clase trabajadora tenga una participación activa en su ejecución. Sin movilización de masas, sin movimiento obrero a la cabeza de la lucha para frenar a la contrarrevolución, la defensa del Movimiento Nacional es prácticamente imposible. Es imprescindible que las firmes declaraciones anti-imperialistas y anti-oligárquicas de la CGT y de las 62 se transformen en fuerza militante. Hoy por hoy la fuerza del pueblo está en las fábricas, en las oficinas, en los cuerpos de delegados, en la organización sindical. En este terreno está la gran reserva del movimiento popular: la nueva generación de cuadros medios y de activistas fabriles que apoyándose en las mejores tradiciones del movimiento obrero argentino, constituyen las perspectiva más promisoria del Frente Nacional. De su iniciativa y de su audacia política depende buena parte de una nueva victoria popular. Por otra parte, sin movilización obrera, sin lucha revolucionaria contra la oligarquía y el imperialismo, el Frente Nacional no será reconstruido; no habrá soberanía política, ni independencia económica, ni justicia social. Si en cambio los trabajadores reemprendemos el camino del 17 de octubre, del Cordobazo y del 27 de junio, retomando el programa nacionalista de Perón y desenvolviéndolo hacia la perspectiva del socialismo, la contrarrevolución será aplastada y nuevamente se pondrán en marcha la clase trabajadora y la Revolución Nacional.”
¡Abajo los planes contrarrevolucionarios de la oligarquía!
¡Viva la Revolución Nacional y el Socialismo!
¡Paso a la clase trabajadora!
Bs. As., 15 de febrero de 1976.
Izquierda Popular, N° 60
Febrero de 1976