04/04/2026
Decálogo de un buen tarotista
1. Cultura y formación
2. Empatía
3. Estudios formales del Tarot con maestros de experiencia
4. Compromiso y seriedad
5. Idealmente que sea su única actividad por tratarse de un trabajo de desgaste energético
6. Honestidad y Respeto
7. Ofrecer orientación cuando se requiera
8. Opinar siempre y cuando sea autorizado a hacerlo
9. Real interés por ayudar a las personas
10. No tener ego, no permitírselo, ser un canal y puente, sólo eso.
02/04/2026
Mis Compromisos
Servicio:
Atender con dedicación, interés, en forma respetuosa, cálida y humana las circunstancias emocionales de quienes me confían sus problemas.
Honestidad y Responsabilidad
Ser fiel y transparente con la lectura de lo que el tarot indique, siempre de la mano de la ética y el criterio para comunicar con prudencia lo que corresponda.
Respeto:
Jamás dar opiniones personales a menos que se me solicite. La diversidad de pensamiento y comportamientos no es de mi incumbencia. Ponerme al servicio siendo puente y canal, transformándome así en una herramienta para comunicar al tarot con el consultante.
02/04/2026
Un pedacito de Dios me visita siempre
02/04/2026
Tanto que decir, pero no de cualquier manera...la ética y la claridad, el orden y la transparencia son vitales para un mensaje bien leído al consultante
29/03/2026
Una persona me decía que era algo desconfiada y que me iba a enviar únicamente la mitad de la consulta y que al finalizar enviaría el resto del dinero.
Por qué tendría que confiar en alguien que no conozco y aceptar esas condiciones?
Dijo que me había escogido por mi cara.
Yo pensé inocentemente que era por mis recomendaciones...
Le dije que siguiera buscando y que le deseaba lo mejor.
No estoy en liquidación ni mi valor está en posición de aceptar condiciones de otros cuando la consulta es mía y el trato lo informo yo.
Lamento la franqueza, pero así mismo leo el Tarot, con franqueza y transparencia.
27/03/2026
Dicen que el cuerpo es el traje del alma.
Esa imagen ayuda a comprender que hay que cuidarlo porque un día se quedará en este mundo, nos iremos sin él y volveremos a la unicidad esencial.
Ese cuadro ayuda también al desapego post vida para hacer las paces con la muerte, eterna compañera sentada en un banquillo.
Más que despreciarla o temerle cuando venga a tomarnos del brazo, aprender a bailar con ella en nuestro próximo vuelo, con libertad y hacer las paces con ella porque ella no escogió su rol, tiene una misión y es nuestra barquera para hacernos navegar hacia el otro lado.
Pero, mientras tanto, al tener este traje, acomodarlo, arreglarle las arrugas y perfumarlo, limpiarlo y sentirlo cómodo, disfrutarlo con sus detalles, roturas, descosidos, mal calce, porque es nuestro, lo que nos dieron, lo que tenemos, lo que nos queda, no lo que hemos vivido cuando estaba nuevo y resplandeciente, joven y prístino, sino lo que nos queda, el tiempo del término, el traje usado, el que aguantó de todo y aún sigue pegado al cuerpo.
Los años que resten él será nuestro mejor amigo para tener un día llevadero, donde aún se ponga de pie y nos acompañe hasta cuando venga ella, la del banquillo, a buscarnos.
Comer, besar, mirar - quienes puedan hacerlo- , escuchar - los que aún escuchen -, bailar como se pueda, sentir el aire en las mañanas, todo eso tiene sentido y es la memoria que nos llevaremos al otro lado.
Tocar, dar una caricia, sentir aromas, escuchar música para el alma y sonidos de aves, conectar con los sentidos, todo eso ayuda a estar presente y abrazar el traje que llevamos. Conectar.
Un gran saludo para este fin de semana con el corazón sereno.