25/08/2026
GIRO RADICAL EN EL CASO CHOMALÍ: HEREDERA ROMPE EL SILENCIO, EX CULPA AL CONSERVADOR DE BIENES RAÍCES Y ACUSA A EX EMPLEADO DE CONFIANZA
Andrea Chomali Salgado, hija del fallecido empresario curicano Ángel Chomali Sugbi, ha revelado un entramado de presuntos abusos, presiones laborales y traspasos patrimoniales que mantienen a su familia en una batalla legal para recuperar propiedades valoradas en miles de millones de pesos.
Andrea, considera necesario entregar a la opinión pública antecedentes que permitan comprender en su verdadera dimensión los hechos que rodearon el patrimonio de su padre durante sus últimos años de vida.
En entrevista con este medio, Señala que su padre falleció el 13 de junio de 2026, tras un cuadro clínico terminal.
Después de la muerte de mi padre, indico, presenté ante el Ministerio Público de Curicó una querella criminal por los delitos de estafa, celebración de contratos simulados y apropiación indebida, dirigida en contra de don César Andrés Valdebenito Sarabia quien ingresó a trabajar para mi padre en 2021 y fue contratado formalmente en febrero de 2022, con un sueldo base de $843.000 mensuales. , y en contra de la abogada Marina Soledad Escobedo Jiménez y de Cristián Andrés Valenzuela Marchant.
Los antecedentes de esa presentación, y los que hemos ido reuniendo como familia, dan cuenta de un proceso de aislamiento progresivo: mi padre fue alejado gradualmente de sus hijos, familiares, amigos y cercanos y colaboradores históricos, bajo el convencimiento de que quienes lo rodeábamos buscábamos perjudicarlo.
En ese contexto, y con la asesoría de los querellados, mi padre despidió de forma violenta con la presencia de Carabineros de civil a todo el personal de la inmobiliaria familiar, lo que derivó en demandas laborales que la empresa perdió en su totalidad, incluyendo condenas e indemnizaciones que hasta la fecha permanecen impagas.
Bajo el argumento de que dicho litigio laboral pondría en riesgo la totalidad del patrimonio familiar por la vía de un eventual embargo, se convenció a mi padre de traspasar sus bienes a nombre de César Valdebenito como una supuesta medida de protección patrimonial.
De esta forma, quien en 2021 no tenía patrimonio propio, ni actividad conocida, terminó figurando como propietario del cien por ciento de Inmobiliaria Cerro Cristal S.A. con más de 150 parcelas y un valor superior a los tres mil millones de pesos y de un campo en la precordillera de aproximadamente 780 hectáreas, avaluado en dos mil millones de pesos y transferido a su nombre en mil millones de pesos, sin que exista constancia de pago alguno, a través de una sociedad instrumental creada, denominada Bosque Escondido SpA, en la cual Valdebenito es el único accionista y con un capital de 50 millones de pesos.
Una segunda querella, presentada por mi hermana María Victoria Chomalí Rojas, se dirige también contra el señor Valdebenito y contra la sociedad Inmobiliaria Bosque Escondido SpA, por los delitos de estafa y lavado de activos.
Esa presentación da cuenta de que la compraventa de dicho campo se suscribió apenas un mes antes del fallecimiento de mi padre, con un cronograma de pago que se extendía hasta después de la fecha en que, dado su estado de salud terminal, resultaba previsible su muerte, y de que el traspaso final del cien por ciento de las acciones de Inmobiliaria Cerro Cristal S.A. se protocolizó apenas diez días después de que mi padre falleciera.
Por lo que le privaron de todo su patrimonio, con cobros abusivos, como 200 millones de pesos por una escritura de liquidación de comunidad del campo de la cordillera y otros aberrantes, como hipotecas sobre bienes embargados y ventas de parcelas por montos superiores a los 500 millones de pesos a terceros que hasta ahora no pueden inscribirlos a sus nombres, transferencia de vehículos al chofer, su pareja y la abogada Escobedo por mas de 50 millones.
Respecto de la situación del Conservador de Bienes Raíces de Curicó, don Eduardo del Campo Vial, debo señalar con conocimiento directo que la venta de las parcelas que motivó la querella en su contra correspondió a una operación legítima y voluntariamente decidida por mi padre en 2019, motivada por su necesidad de liquidez de la época y por las dificultades que esos terrenos presentaban, él y otro amigo de mi padre eran los únicos que podían adquirirlas y a quienes se les ofreció por mi padre.
Fui yo quien mostró esos terrenos al señor Del Campo y mi padre negoció con él directamente todo; él pagó íntegramente e incluso por adelantado, por lo que la afirmación que no se ingresó el dinero es totalmente falsa.
La querella en contra de del Conservador, fue presentada recién en marzo de 2026, en el mismo período en que mi padre se encontraba, según doy cuenta en mi propia querella, bajo la influencia y manejo de las personas que hoy denuncio, y coincide además con el litigio laboral pendiente de la señora Céspedes contra la inmobiliaria familiar, que ella ganó al igual que todas las trabajadoras despedidas, entre ellas Elizabeth Céspedes, a las cuales la Corte ordenó pagar y pedir disculpas públicas hasta por la prensa.
Considero que tanto don Eduardo del Campo y la señora Céspedes son ajenos a los hechos centrales que motivan esta declaración, y han sido usados para tapar el verdadero fraude de que fue objeto mi padre un hombre mayor de 88 años, enfermo y con un cáncer con metástasis cerebral.
Considero fundamental que la investigación determine, sin anticipar responsabilidades y respetando la presunción de inocencia de todos los involucrados, cómo se produjo el traspaso del patrimonio de mi padre a su trabajador y a quiénes resultan responsables de ello.
Manifiesto mi amplia disposición a colaborar con el Ministerio Público y a entregar todos los antecedentes necesarios para el esclarecimiento de los hechos.
Andrea Eugenia Chomalí Salgado