Amnistía Ya - Cuba

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Petición ciudadana por la liberación de los presos políticos en Cuba

13/05/2026

A Yasmany González Valdés “El Libre” le revocaron el régimen de mínima severidad y lo devolvieron al Combinado del Este.

¿La razón?

Mostrar su cuerpo.

Mostrar lo que la prisión cubana le hizo.

Después de tres años preso, Yasmany había logrado salir de pase por primera vez el pasado 4 de mayo. Bastó una publicación en redes sociales enseñando el deterioro físico sufrido en prisión para que las autoridades decidieran castigarlo nuevamente.

Su “delito” fue decir la verdad.

Denunciar el hambre.
El desgaste.
La contradicción entre el discurso oficial y la realidad dentro de las cárceles cubanas.

Yasmany lo había advertido:

“Si me revocan por esta publicación, verán más evidente la represión sobre aquel que dice la verdad”.

Hoy ocurrió exactamente eso.

En Cuba, hasta mostrar las secuelas de la prisión puede convertirse en motivo de castigo.

Porque cuando la voz molesta, el régimen intenta volver a encerrar el cuerpo.


12/05/2026

La presa política Yanet Pérez Quevedo se encuentra detenida desde el 30 de abril.

Agentes de la Seguridad del Estado la detuvieron al mediodía y, según denuncias de su familia, intentaron incluso llevarse a su bebé recién nacida. Su hijo fue amenazado con prisión por impedirlo.

Yanet había sido excarcelada en febrero de 2025 debido a su embarazo y a las condiciones infrahumanas que denunció dentro de la cárcel Granja 5 de Camagüey. Allí habló de embarazadas sin agua, de un basurero junto al área materna y del abandono constante dentro de prisión.

Ni siquiera permitieron que su esposo la acompañara al salir. La obligaron a viajar sola, embarazada, cargando sus pertenencias.

Ahora temen que haya sido devuelta nuevamente a prisión.

Yanet es madre de 7 hijos.

Padece esquizofrenia, trastornos de la personalidad y graves problemas de salud agravados por años de aislamiento, castigos y huelgas de hambre. En 2024 intentó suicidarse en prisión.

Lo que esta familia necesita es atención médica, estabilidad y protección.

No más represión.

No más crueldad.

Hasta cuándo se seguirá castigando de esta manera a quienes solo quieren una Cuba distinta.


08/05/2026

¿Quién es Mariam Prieto Rodríguez?

Mariam Prieto Rodríguez es una activista y opositora cubana.

Durante años utilizó sus redes sociales para denunciar la crisis en Cuba, la falta de libertades y las difíciles condiciones de vida que enfrentan muchas familias cubanas.

El 17 de diciembre de 2025 fue detenida en Santa Clara.

Desde entonces permanece encarcelada por acusaciones vinculadas a sus publicaciones y protestas pacíficas.

Hoy se encuentra en la prisión Cuba-Panamá, en Mayabeque.

Mariam vive con VIH, depresión y otros padecimientos de salud mental. Activistas y organizaciones de derechos humanos han denunciado la falta de medicamentos, alimentación insuficiente y deficiente atención médica dentro de prisión.

Su estado de salud preocupa.

Su caso es uno más entre los cientos de cubanos encarcelados por expresar sus ideas o cuestionar públicamente al poder.


07/05/2026

¿Quién es Yennys Artola del Sol?

Yennys Artola del Sol es una madre cubana de Nuevitas, Camagüey.

En agosto de 2022 participó en las protestas contra el régimen ocurridas en esa localidad. Poco después fue detenida.

Las autoridades la acusaron de delitos como “sedición”, “propaganda enemiga” y “desórdenes públicos”. Posteriormente fue obligada, junto a otros manifestantes, a aparecer en televisión nacional en supuestas confesiones realizadas bajo presión.

Fue condenada a 8 años de prisión.

Hoy continúa encarcelada en la prisión de mujeres Kilo 5, en Camagüey.

Su salud se deteriora.

Padece diabetes, problemas cardíacos, afecciones en la columna, problemas óseos, de tiroides y de visión. Organizaciones de derechos humanos han denunciado la falta de atención médica adecuada, la escasez de medicamentos y las malas condiciones dentro de prisión.

Además, permanece separada de sus hijos, incluido un menor de edad.

El caso de Yennys forma parte de la represión contra las protestas de Nuevitas, uno de los episodios más visibles de descontento social en Cuba después del 11J.


06/05/2026

¿Quién es María de Jesús Terrás Díaz, “Cuquita”?
Cuquita es madre.
Y está presa.
Salió a la calle el 11 de julio de 2021, en Cárdenas.
Como tantos otros cubanos.
Por eso la detuvieron.
Por eso la condenaron.
7 años de prisión.
Hoy está en la cárcel de mujeres La Bellotex, en Matanzas.
Ha tenido que hacer huelga de hambre
para exigir algo básico:
mejores condiciones…
y poder ver más a su hijo.
Su salud se deteriora.
Dolor en los riñones.
Desnutrición.
Migrañas.
Cumplió 40 años…
presa.
No es un caso aislado.
Es una madre cubana castigada
por no callarse.
Conoce su historia y firma por la libertad de todos los presos políticos.


05/05/2026

(Mi primer pase después de tres largos años con una sanción de 4 ) .
Creo que no hace falta decir nada porque las imágenes dicen más que las palabras .Las palabras se usan cínicamente para engañar como hoy lo hacen para hablar de los Derechos Humanos buscando refugio en ellos ,pero le pido a la comunidad internacional : -que indague bien en el asunto ,que como yo habemos muchos pasando las peores violaciones de estos ,tanto constitucionalmente como físicas y psicológicas por querer pertenecer a la vida política de nuestro país "siendo opositores al sistema que hay impuesto hoy en día"...Hablo de de mis hermanos 11J y de todo aquel que cumple sentencia por ejercer su derecho a la huelga o por cualquier tipo de Derecho como el de la libertad de expresión En su momento hablaré de todo lo que he pasado ,de todo lo que vi y me hicieron .De la única forma que no lo hiciera :fuera que me mataran ,y si hacen eso ,pues moriré orgulloso ,porque morir por la Patria es vivir.Como dijo Martí:"- Los cuerpos de los mártires son el altar más hermoso de la honra .Dicho esto ;le doy las gracias infinitamente a todos aquel que hizo el más mínimo esfuerzo por mi o me apoyó de cualquier forma .A los que hablaron de mi ,los perdono ,la ignorancia sobre algo hace que se desconozca el dolor ajeno .Nada,aquí les dejo mi antes y mi después de haber entrado al Combinado del Este .!No estoy de libertad,sino de mínima .por el momento trabajo para mostrarles que no soy un delincuente ,que soy un hombre de trabajo ,que no soy un asesino o un vulgar ladrón sino un PRESO POLÍTICO aunque no me reconozcan así .Si me revocan por esta publicación , verán más evidente la represión sobre aquel que dice la verdad ! Libertad para todos mis hermanos presos políticos ! !Vivan los derechos humanos !



Compartido del perfil de \ Ramos

04/05/2026

Idolidia Carrasco Lobo es una madre cubana, vecina de Güines, Mayabeque.

El 10 de octubre de 2022 salió a protestar pacíficamente en medio de la crisis que vive el país. Ese día gritó “Libertad” y denunció que su hijo estaba preso por razones políticas.
Por eso fue detenida.
Posteriormente fue acusada de “desacato” y “desórdenes públicos” y condenada a 4 años de prisión.

Su hijo, Yasiel Martínez Carrasco (32 años), también fue condenado —en su caso a 8 años— por participar en las protestas del 11J. Aunque hoy se encuentra excarcelado, su condena sigue siendo una muestra de la represión que enfrentan quienes se manifiestan en Cuba.
Madre e hijo han sido castigados por ejercer un derecho básico: expresarse.
No es un caso aislado.
Conoce su historia y firma por la libertad de todos los presos políticos cubanos.

25/04/2026

Luis Manuel Otero Alcántara escribe desde la prisión para el New York Times:

“Llevo casi cinco años en prisión en Cuba. Me detuvieron en julio de 2021, junto con otros cientos de personas cuyas manifestaciones en gran medida pacíficas, expresiones de disidencia, críticas a funcionarios públicos y marchas en las calles han sido tratadas como delitos en Cuba. El gobierno cubano ha negado tener presos políticos. Pero muchos de nosotros seguimos encarcelados.

Se supone que mi condena termina a principios de julio. He oído muchos rumores dentro de la cárcel: que el Estado no me liberará, que la isla se está quedando sin comida y sin combustible, que el presidente Donald Trump va a bombardear Cuba. Aunque el gobierno de Trump ha exigido la liberación de los presos políticos de Cuba, no sé si me dejarán en libertad, ni qué pasará conmigo o con mi país.

Pero sí sé que cuando el gobierno dice que el sistema político de Cuba no es objeto de debate en las posibles negociaciones con Estados Unidos, significa que casi con toda seguridad no se despenalizará la disidencia política y que personas como yo seguiremos siendo encarceladas.

En 2018, cofundé el Movimiento San Isidro, un grupo de artistas, periodistas y académicos que luchan por mayores libertades civiles en Cuba. Con mi arte, gran parte del cual consistía en performances, intento abordar las contradicciones entre la noble retórica revolucionaria de mi gobierno y la represión, el racismo y la escasez que los cubanos padecen todos los días.

Utilicé las redes sociales para hablar a mis compatriotas cubanos sobre la necesidad de cambio. Entre más popular y visible me hacía, el Estado más me percibía como una amenaza; cada vez me vigilaban más, me acosaban y me detenían por cargos como “ultraje a los símbolos de la patria”.

En 2021, me detuvieron antes de una de las protestas más grandes de mi país en décadas. Técnicamente, mi detención fue por mi uso de la bandera cubana en algunos de mis performances, algo que estaba prohibido por una ley que regula cómo se pueden exhibir los símbolos nacionales. Eso, desórdenes públicos y desacato a la autoridad son los cargos por los que he pasado años encerrado en una prisión de máxima seguridad, rodeado de hombres que han cometido delitos políticos y otros que han cometido delitos violentos.

Mi vida en prisión está lejos de ser perfecta. Cada día es un ejercicio de monotonía: el mismo sonido para levantarme por la mañana, los mismos recuentos y cámaras de vigilancia, los mismos canales de televisión estatales rusos o cubanos, las mismas pocas comidas.
Pero es una vida de relativa tranquilidad. Tenemos generadores de gas, por lo que aquí no suele irse la luz como en el resto del país. Aunque el agua para bañarnos llega de manera irregular, sigue llegando. Puedo hacer llamadas telefónicas controladas durante unos 10 minutos cada vez (así es como he podido dictar este ensayo, con la ayuda de mi amiga Coco Fusco).

Los guardias permiten que nuestros amigos y familiares nos traigan un poco más de comida del exterior. Después de muchas discusiones, estuvieron de acuerdo con dejarnos tener nuestros peinados, en lugar de hacernos el típico corte de pelo corto de la cárcel, para que podamos parecer más nosotros mismos cuando tengamos visitas. A veces los guardias nos dejan ver alguna película.

Lo más importante es que me permiten pintar. Es lo que me ha mantenido con vida. Creo que el Estado sabe que si no pudiera hacer arte, moriría, y por eso los guardias me dejan hacerlo, para que no me convierta en un mártir. Paso horas y horas al día pintando sobre cartones, en el suelo, en las paredes. Pinto mi desesperación, mi aislamiento, mi frustración. Mis pinturas son como un almanaque: una guía de cada día que he pasado encerrado.

Sé que he tenido suerte mientras he estado encarcelado. Las autoridades saben que soy conocido fuera de la prisión, y no me hacen daño. Los que estamos en la cárcel hemos trabajado duro —con el diálogo y el ejemplo— para que este sea un espacio en el que la gente pueda llevarse bien, cosa que otros presos me han dicho que no siempre pasa en otras prisiones de la isla.

Sé que los guardias no tienen la culpa de que yo esté aquí. Nuestro sistema político destructivo y disfuncional no es culpa suya.
Pero el sistema sigue existiendo. Después de las protestas de 2021, el gobierno cubano promulgó un nuevo código penal y la llamada Ley de Comunicación Social, con lo que restringieron aún más la libertad de expresión. Ahora, una publicación antigubernamental en las redes sociales puede poner a una persona tras las rejas por meses o años.

Decenas de artistas, activistas y periodistas independientes han salido del país, mientras que muchos de los que se quedan y expresan su descontento y su deseo de un futuro mejor han sido acosados, detenidos o encarcelados. Aunque las condiciones aquí han empeorado con la presión estadounidense, el gobierno ha dejado claro que su control del poder no es negociable.

Lo que entiendo por esto es que el gobierno sigue teniendo miedo de personas como yo, que no hemos tenido miedo de desafiar la autoridad del Estado. Las concesiones que he visto a muchos otros presos —permiso de libertad condicional, reducciones de condena, visitas domiciliarias— a mí me han sido denegadas. No sé cuántas huelgas de hambre he hecho para expresar mi enojo, para demostrar al Estado que no he sucumbido a los esfuerzos por destrozar mi voluntad, para intentar que el mundo me escuche.

En mis momentos más sombríos o inciertos, intento recordar que mi sobrevivencia y mi trabajo continuo como artista son símbolos de esperanza y sacrificio para otros cubanos. Pienso en eso como si estuviera canjeando mi tiempo, como si cada día que paso en la cárcel no fuera un día perdido, sino un día más intentando que mi país sea más libre y justo. Como otro de mis performances, pero una que debería haber terminado hace mucho tiempo.”

https://www.nytimes.com/es/2026/04/24/espanol/opinion/cuba-presos-politicos-trump.html?fbclid=IwdGRleARYh1VleHRuA2FlbQExAHNydGMGYXBwX2lkCjY2Mjg1NjgzNzkAAR5HzxGZxhT88sXa3lExHEgHf15YtyiMfD_1Xkfwndi6-gKBwT7_wHO1VX92Sg_aem_fHfRL8QbPx-5v_yunY-cog

Photos from Amnistía Ya - Cuba 's post 24/04/2026

Una madre está gritando.

“MI HIJO ESTÁ SOLO… RESPONDAN.”

Está pidiendo fe de vida de su hijo:
Ángel Jesús Véliz Marcano que se encuentra en huelga de hambre hace ya varios dias.

Y mientras esa madre no sabe si su hijo está vivo... hay otra mujer que decidió llevar su cuerpo al límite para que el mundo escuche:
Lizandra Góngora.
En huelga de hambre y sed.
Porque le dijeron que ella no existe, que en Cuba no hay presos políticos.
Entonces su cuerpo se está convirtiendo en la prueba.

Pero esto no es un caso aislado.
Hay más.
— Jorge Rodríguez Mirabar, tras una golpiza brutal
— Lisandro Betancourt
— Liosnel López Arocha
— Arael Rodríguez Escalante
— Miguel Ángel López Herrera
Todos en huelga de hambre.
Todos empujando su cuerpo hasta el límite.

Es la última forma de decir:
“Estoy aquí. Estoy vivo. Escúchenme.”

Y mientras eso pasa…
afuera hay silencio.
O peor: indiferencia.

¿Cuántos más tienen que dejar de comer?
¿Cuántas madres tienen que gritar?
¿Cuántos cuerpos tienen que romperse para que esto importe?

Se nos va y se les va la vida y ahora mismo... hay personas jugándose la suya.

Comparte.
Habla.
No mires a otro lado.


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