20/05/2025
Historia de la Educación en Managua, Cuba
Por: Dr. Yoan Valdés Vigil
La historia de la educación en la localidad habanera de Managua está profundamente vinculada a los procesos políticos y sociales del siglo XIX, en particular a los periodos constitucionales que marcaron momentos de apertura liberal en la colonia cubana. La instauración del Ayuntamiento Constitucional en septiembre de 1813, durante el primer período constitucional derivado de la Constitución de Cádiz, marcó un punto de inflexión en el desarrollo institucional de la región. Por primera vez, la administración local pasó a estar en manos de funcionarios elegidos, lo cual creó condiciones favorables para el debate cívico, la toma de decisiones comunitarias y el interés por la instrucción pública.
Las actas de los cabildos de la época revelan una preocupación constante por la educación, la moral ciudadana y la salud pública. Sin embargo, el avance fue discontinuo. El restablecimiento del absolutismo en 1814 significó el cierre temporal de estas iniciativas, hasta la reimplantación de la Constitución en 1820, que trajo consigo un nuevo impulso educativo. En este contexto, la escuela de Managua llegó a enseñar lectura, escritura, doctrina cristiana y la propia Constitución, reflejo del ambiente liberal de la época.
Primeros pasos y dificultades
A pesar del interés por fomentar la educación, no existía una escuela en Managua antes de 1819. Entre 1820 y 1823 funcionó de manera irregular, y en los años siguientes su operación fue intermitente: en 1825 sólo funcionó cuatro meses y en 1827 apenas seis. Entre 1833 y 1845 no hubo registro de actividad escolar en la localidad. El primer maestro del cual se tiene constancia fue Lucas Antonio Ramírez, activo alrededor de 1820. La primera maestra reconocida fue Concepción Orbis, quien ejerció alrededor de 1880.
Los salarios de los docentes eran extremadamente bajos, entre 25 y 40 pesos mensuales, en una época en que un jornalero podía ganar hasta 30 pesos y un sacerdote local, como el de Managua, devengaba 65 pesos mensuales, más vivienda y alimentación. La falta de pago llevó a más de un maestro a renunciar.
Discriminación racial y avances tardíos
Durante gran parte del siglo XIX, el acceso a la educación estuvo restringido racialmente. Ni los esclavos ni los mulatos o negros libres podían asistir a la escuela. No fue hasta la década de 1880 que se registra la existencia de una escuela abierta a blancos, mulatos y negros en la zona de Managua, hecho que marca un lento pero significativo avance hacia una educación más inclusiva.
Educación, política y patriotismo
La educación en Managua no estuvo desligada de los procesos políticos. La reunión del Partido Liberal celebrada en diciembre de 1878 incluyó discursos donde se exhortaba a las madres a educar a sus hijos en el amor a Cuba, provocando choques con las autoridades coloniales. Estas manifestaciones evidencian cómo la educación fue vista también como una herramienta de formación cívica y nacionalista.
Guerra e interrupciones
La Guerra de Independencia iniciada en 1895 tuvo un fuerte impacto en Managua. Muchos de sus habitantes se incorporaron a las filas del Ejército Libertador, y la región se convirtió en escenario de múltiples acciones militares. Esta situación provocó un colapso demográfico que también afectó la continuidad de la educación. Entre 1896 y 1898 los nacimientos cayeron drásticamente, pasando de un promedio de 180 nacimientos anuales a solo 26 en 1898, como lo reflejan los registros de bautismo parroquiales.
Aislamiento y recuperación
Durante las primeras décadas del siglo XX, Managua vivió en relativo aislamiento. Las dificultades de comunicación limitaron su desarrollo y, con él, las posibilidades de consolidar un sistema educativo robusto. No obstante, tras la fundación de la Escuela de Cadetes en los años 40, el aumento poblacional trajo consigo una renovada vitalidad para la localidad.
Escuela primaria Adolfo del Castillo
En este sitio se han formado miles de personas desde su fundación en el año 1944. Con anterioridad, la escuela funcionaba en una casa situada en las inmediaciones de la actual calle Dionisio Arencibia. Posteriormente, se construyeron casas para familias de militares del Campamento Militar de Managua, fundado por Batista.
Inicialmente, el nuevo edificio fue utilizado como albergue para damnificados del ciclón de 1944, entre ellos —según la señora Gilda Morales— el célebre Caballero de París. Una vez abierta, la escuela se dedicó a la enseñanza de primero a sexto grado. Más adelante se amplió para atender la creciente población.
Este centro no solo brindó instrucción académica, sino también fomentó valores patrióticos a través de actividades como matutinos, homenajes y peregrinaciones al obelisco dedicado a Adolfo del Castillo. Entre sus figuras destacadas se encuentra el Dr. José Ramón Morales Figueredo, fundador y director tanto de la primera escuela como de la ubicada en la calle Independencia.
Figuras Destacadas
José Ramón Morales Figueredo
Nacido en 1880 y fallecido en 1949, fue educador por excelencia en Managua, director de la escuela Adolfo del Castillo, vicepresidente de la Sociedad Progreso de Managua (1929) y presidente en 1948. También fue corresponsal del periódico El País, amante de la pintura y la literatura. Formó a la generación octogenaria de Managua e inculcó el amor a la historia local. Descendía de la distinguida familia Figueredo de Bayamo.
Aida Estévez
Dedicó 37 años al magisterio. Participó en la Campaña de Alfabetización como técnica en Managua. Fue subdirectora y luego directora del seminternado Adolfo del Castillo durante 23 años. Se graduó como Licenciada en Educación Primaria. Tras su jubilación, siguió ayudando a niños con repasos. Ejemplo de compromiso y vocación.
Gema de la Caridad Delgado Pérez
Oriunda de Managua, hija de Rafael Delgado Rizo y Bertina Pérez Hernández. Se desempeñó en la Escuela Adolfo del Castillo por más de dos décadas y fue profesora de la escuela formadora de maestros Allende. Alcanzó el cargo de asesora provincial de Educación. Hoy jubilada, deja un legado pedagógico invaluable.
Dr. María Elena Baluja
Educadora y figura cívica que ayudó a recaudar fondos para la calle que hoy lleva su nombre, camino a la iglesia católica de Managua. Casada con el Dr. Juan Morales Rojas en 1935, madre de Cristina, José y Mercedes. Su labor como educadora y ciudadana sigue siendo recordada con honor.
Yolanda Espinosa
Recordada por su dedicación a la educación de generaciones de managüeros. En la foto de 1989, aparece activa en la comunidad. Su exalumno, el Dr. Yoan Valdés Vigil, la reconoce como una influencia decisiva.
Hildeliza Rizo Prado
Nacida en Managua, hija de Epifanía Rizo Díaz y Conchita Prado. Considerada una maestra de maestras, con una influencia profunda en muchas generaciones de vegueros.
Un momento inolvidable: La maestra Ivón Núñez y su alumno Andrés González
En 1984, durante la graduación de sexto grado en el Club de los Oficiales, la maestra Ivón Núñez entregó con cariño el diploma al joven Andrés González. El evento, lleno de emoción, destacó el vínculo maestro-alumno y la importancia de los valores en la formación. Ivón recordó en su discurso: “Hoy nos despedimos de este joven brillante, que con su dedicación y entusiasmo nos ha recordado que todo esfuerzo tiene recompensa.” El Club vibró de orgullo, y aquel día quedó grabado en la memoria colectiva como símbolo del poder transformador de la educación.
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Conclusión
La historia educativa de Managua es testimonio de los desafíos y aspiraciones de una comunidad que apostó por la educación como vía de progreso. Desde los escasos meses escolares del siglo XIX hasta el legado de maestras y maestros como Aida Estévez, Gema Delgado, José Ramón Morales Figueredo y muchos otros, Managua forjó generaciones con valores, compromiso y sentido patriótico. Hoy, su historia inspira a continuar esa tradición educativa con amor por la enseñanza y por Cuba.

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