29/06/2026
Hace unos días platicaba con una persona que me preguntó dos cosas: ¿Por qué sigues interesado en la política? y ¿Por qué muchos políticos parecen estar tan preocupados por quedar bien con todos?
La pregunta me hizo reflexionar.
Creo que durante años hemos confundido la buena política con la popularidad. Hemos llegado a pensar que el mejor político es el que tiene más seguidores, más likes, el que se toma más fotos, el que da más abrazos o el que pronuncia los discursos más emotivos.
Pero, ¿realmente eso garantiza un buen gobierno?
Con el tiempo he llegado a una conclusión: antes de hablar de política, deberíamos hablar de personas.
Y lo digo reconociendo algo importante, he cometido errores, he tomado malas decisiones, me he equivocado más de una vez y, como cualquier ser humano, sigo aprendiendo. No pretendo presentarme como alguien perfecto, porque no lo soy. Lo único que puedo decir es que cada día intento ser una mejor versión de mí mismo.
Por eso cada vez estoy más convencido de que para construir una mejor política primero debemos construir mejores personas.
En lo personal, no me interesa aparentar en redes sociales ser un buen padre, buena pareja, un buen hijo o una buena persona cuando la realidad en casa es otra. No quiero crear una falsa empatia, creo que la congruencia vale más que cualquier fotografía, publicación o discurso.
También creo que antes de aspirar a cambiar nuestro entorno, debemos trabajar en nosotros mismos: aprender de nuestros errores, asumir responsabilidades, mejorar nuestras relaciones, cumplir nuestra palabra y aportar algo positivo a la sociedad desde el lugar que nos toca.
Porque al final, el liderazgo no debería medirse por la cantidad de likes, seguidores, fotografías o discursos emotivos. Tampoco por quién abraza más o quién logra caerle bien a todos, todos estas características no garantizan buenos gobernantes.
Tal vez deberíamos valorar más la preparación, la capacidad de resolver problemas, la honestidad para reconocer errores y la congruencia entre lo que se piensa, se dice y lo que se hace.
La política necesita menos espectáculo y más autenticidad. Menos apariencias y más resultados.
¿Qué características crees tú que debe tener una persona para ser un buen gobernante?