06/11/2025
Manipulación de la narrativa presidencial
Hay momentos en los que el poder, acorralado por su propia torpeza, busca refugio en el drama y no hay drama más efectivo que el de la víctima. En días recientes, un video circuló por redes sociales mostrando a la presidenta de México en un supuesto acto de acoso durante un evento público.
Las imágenes, cuidadosamente difundidas, encendieron el debate. Pero más allá del morbo y de la indignación superficial, hay algo que huele profundamente a manipulación. Porque, si algo nos ha enseñado este gobierno, es que sabe fabricar realidades cuando la suya se desmorona.
No se trata de minimizar el acoso, todo acto de violencia o invasión del cuerpo es condenable, sin matices, pero tampoco se puede ser ingenuo. En política, el tiempo lo es todo, y el contexto dicta las intenciones.
El supuesto acoso aparece justo cuando la presidencia enfrenta uno de los momentos más críticos de su gestión: aumentos de impuestos, protestas de campesinos, alcaldes asesinados, corrupción destapada en las entrañas de la 4T, y una ola de indignación social que ya no puede contenerse con discursos vacíos. ¿Coincidencia? No lo creo.
Las redes se llenaron de mensajes de apoyo a la presidenta, pintándola como víctima de un acto de violencia machista. Pero la estrategia es vieja: cuando la ineptitud ya no puede ocultarse, se crea un enemigo. Cuando el pueblo exige resultados, se cambia el tema. Se apela al sentimentalismo.
Se coloca a la figura del poder como mártir, como si de pronto el peso de sus errores desapareciera ante la lágrima del sufrimiento público. Pero el verdadero sufrimiento no está en el templete de un acto político, está en las calles, en los hogares, en los hospitales sin medicamentos, en las madres buscadoras ignoradas, en los campesinos abandonados.
¿Y por qué surge este video justo ahora? Porque el gobierno necesitaba cambiar la narrativa. Venía de semanas de golpizas políticas que ningún gabinete sobreviviría sin estrategia de distracción.
El alza al transporte en la Ciudad de México, las humillaciones diplomáticas por parte de Estados Unidos, la exención fiscal a la FIFA mientras suben los impuestos al pueblo, el as*****to del alcalde de Uruapan que suplicó protección antes de morir.
Cada hecho una puñalada a la credibilidad del gobierno. Cada titular, un recordatorio de que la silla presidencial pesa más de lo que su ocupante puede sostener.
Y justo cuando la indignación crecía, aparece un video “casualmente” viral, con la presidenta convertida en víctima de acoso. El foco mediático se mueve. La empatía se activa. El pueblo olvida.
Un movimiento quirúrgico, digno del manual de manipulación política del siglo XXI.
Pero el bisturí del análisis no miente: las imágenes parecen diseñadas para provocar indignación, no para denunciar una agresión real. Se nota la intención de colocarla como símbolo del “ataque al liderazgo femenino”, apelando a la bandera del feminismo de Estado que tanto han manipulado. Y mientras el gobierno vende la narrativa de la mujer fuerte que resiste el acoso, los hechos muestran que la verdadera violencia está en sus omisiones.
Porque mientras la presidenta actúa su papel de víctima, miles de mujeres reales, madres, hijas, buscadoras, siguen siendo ignoradas.
Mientras ella “pide respeto”, las madres que exigen justicia por sus desaparecidos son reprimidas por la Guardia Nacional.
Mientras ella habla de dignidad, campesinas e indígenas son desplazadas de sus tierras sin que el gobierno mueva un dedo y mientras los reflectores apuntan a su rostro dolido, nadie habla ya de la corrupción dentro de su gabinete, ni del desastre económico, ni de la inflación disfrazada de subsidios.
El látigo entra aquí: es obsceno utilizar la causa de las mujeres para salvar una imagen política. Es una traición a todas las que han sufrido en silencio, a las que no tienen cámara ni escoltas, a las que no pueden fingir un acoso para distraer a la prensa. Convertir el dolor femenino en cortina de humo es perverso, y lo que hizo el gobierno es exactamente eso.
La presidenta, incapaz de enfrentar las consecuencias de su incompetencia, se viste de víctima para recuperar simpatía, pero el país no necesita víctimas en el poder: necesita líderes y lo que tenemos al frente no es una líder, sino una improvisación con guion de propaganda.
En este momento, México enfrenta una crisis de legitimidad y confianza. No hay área que no esté en llamas. La economía, el campo, la justicia, la seguridad, la salud. Y, en medio de esa ruina, aparece el teatro mediático del “acoso presidencial”.
Como si una palmada en un evento tuviera más peso que el as*****to de un alcalde que rogó por ayuda y no la obtuvo. Como si la indignación se reservara solo para proteger la investidura y no al pueblo, eso no es feminismo, es manipulación política, eso no es dignidad, es propaganda con lágrimas.
El bisturí continúa: toda esta estrategia responde a un patrón comunicativo que la presidencia ha perfeccionado desde el inicio. Ante cada crisis, se lanza una distracción emocional. Ante cada cifra que muestra la ineptitud, se inventa una causa noble. Hoy es el acoso; mañana será otra bandera: la pobreza, el racismo, la patria. Cualquier cosa que funcione para desviar la atención de la realidad.
El gobierno no gobierna: administra percepciones.
Y el pueblo, cansado, confundido y saturado de información, cae una y otra vez en el mismo truco.
El látigo final es claro: fingir un acoso, si es que eso fue, es un insulto a las verdaderas víctimas, a las que viven el miedo todos los días, a las que no tienen voz ni cámaras. Y si el acto fue real, peor aún, porque la respuesta institucional fue utilizarlo como show mediático, no como ejemplo de denuncia. En ambos casos, el gobierno demuestra su miseria moral.
México está dirigido por un espectáculo, no por un proyecto, la presidencia no es una oficina de Estado: es un escenario y lo que vimos no fue valentía ni vulnerabilidad, fue actuación política con lágrimas prefabricadas.
Hoy, mientras millones pagan más impuestos, mientras los diputados se suben el sueldo, mientras la FIFA no paga un solo peso y el campo se muere, el gobierno se atreve a pedir empatía por una escena dudosa.
Pero el pueblo ya no traga el anzuelo, porque la gente no es tonta y unque intenten manipular la narrativa, la realidad grita más fuerte que cualquier guion ensayado.
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Animal Político. (2025, noviembre 3). Incremento del transporte en CDMX y protestas campesinas por falta de apoyo. Recuperado de https://www.animalpolitico.com
El Universal. (2025, noviembre 2). EU cancela rutas aéreas mexicanas en represalia por política aeroportuaria de México. Recuperado de https://www.eluniversal.com.mx
Forbes México. (2025, noviembre 1). Gobierno de México exenta a la FIFA del pago de impuestos para el Mundial 2026. Recuperado de https://www.forbes.com.mx
Reforma. (2025, noviembre 1). Asesinan al alcalde de Uruapan tras pedir protección federal. Recuperado de https://www.reforma.com
Proceso. (2025, noviembre 4). Video de supuesto acoso a presidenta genera polémica y sospechas de manipulación mediática. Recuperado de https://www.proceso.com.mx
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