28/05/2026
CONSTRUCCIONES Y BARRIOS
MONOGRAFÍA HISTÓRICO – GEOGRÁFICA
CALLAO MODERNO por ROSENDO MELO (1900)
Como aliciente para desarrollar las construcciones en los barrios qué se llamaron de barlovento, por estar del lado de donde en lo más general sopla el viento, se acometió en 1854 la obra de una iglesia. Al sur de la calle de Lima no se había construido nada, hasta que el cura Casaverde construyó en la esquina oriental de la primera cuadra de la calle de Lima (1846) la casa de dos pisos que ahí existe. En el curso de catorce años se completó la manzana, pero tanta parsimonia no satisfacía a los vecinos y se apeló a estimular el entusiasmo.
Había sólo la pequeña capilla de Guadalupe y otra no mucho más grande, labrada en la plaza Matriz, con pretensiones de iglesia parroquial, pero inferior a la modesta iglesia que hasta hoy existe en Bellavista. Fue, sin embargo, un triunfo de su época, 1843, debido a la actividad de D. Antonio Dañino y que le agradecieron los vecinos de entonces, cansados de asistir a la misa que se celebraba en el corredor de una barraca vieja, comprendida en la finca de Allié, situada en la que es hoy calle del Muelle. Estuvo incluida en la parroquia de Bellavista.
Hasta 1863, en que administró la parroquia el presbítero don Tomás M. Loaces, los párrocos se decían tales del Callao y Bellavista. Así se denomina el cura don Mariano Ochoa hasta 1827, el cura don Mariano Parral hasta 1831, el cura don José E. Casaverde desde 1832 hasta 1842. el cura don Agustín López Barrionuevo de 1843 a 1855, y el cura don Martín Tomás Loaces hasta 1863.
Pudo ser, pues, la nueva iglesia, iglesia matriz. Se principió a construir en 1855 y estaba en obra en 1858, fecha en la que se establece entre sus cimientos la situación de una de las fuerzas que actuaron en la revuelta de puertas y ventanas, resabio de las aventuras bélicas de 1857. Se construyó sobre un pantano, con el nombre de Santa Rosa, y a su alrededor se expansionaron las construcciones, dejando calles menos angostas y más rectas que las de los barrios del Norte.
La fábrica se había avaluado en 40,000 pesos, y a su construcción destinó el Gobierno el sobrante de propios y los ramos de aguada, que producía 3,600 pesos al año, y el de Ranchos provisionales, que redituaba como censo 7,600 pesos, o sea 11,200 pesos anuales, del 55 al 62; año en que se dio la obra por concluida y volvieron los ramos a la explotación del Municipio.
El año 1857 se habían dado algunas funciones dramáticas en un corral de la primera cuadra de Marco Polo, preparado a la ligera. Ahí trabajaron: el reputado O’Loglin, Rodriguez, Dénch, Alonzo, Torres, Pérez, Ramírez y otros que dominaron la escena dramática local algún tiempo.
Esto influyó, sin duda, en el ánimo de los que querían dilatar las construcciones, y motivó la del Teatro actual, en la calle a que dio nombre y que el coronel Dulanto declaró expedito para su explotación a nombre de la Sociedad Filantrópica, el 21 de Diciembre de 1860, bajo el nombre de Teatro de la Independencia. Este teatro, últimamente adquirido por una sociedad anónima, se ha hecho casi de nuevo.
Esos edificios y otros que se labraron en seguida, fueron los que formaron los barrios de barlovento, siguiendo el plano de Mariani casi en todos sus detalles, plano del que se inserta un facsímil.
Para concluir, sin embargo, en lo que se refiere a la parte labrada, basta decir, que se estimuló con la construcción de locales para escuelas en las calles de Washington y otras, las instalaciones del gas, de la factoría del ferrocarril de Lima y Chorrillos, casa y factoría de vapores ingleses, mejoras en Bellavista y la Punta, molinos, factorías y tantas otras obras que existen.
En 1860 el Municipio solicitó la creación de una nueva parroquia, y en armonía con ese pedido se creó la nueva parroquia de Santa Rosa, en Noviembre de 1864.
Aceptada dicha nueva parroquia se nombró provisionalmente párroco al presbítero Cardona, y después en propiedad al cura don Francisco de la Lama, que la administró casi veinte años. Le reemplazó el cura don Federico Vega, y a éste el actual cura Castro, a quien ha tocado rehacer la iglesia, muy maltratada por el temblor de Setiembre 20 de 1897.
Una comisión de señoras se encargó de colectar fondos, y otra de caballeros administra la obra de reconstrucción, ya bastante avanzada.
El Gobierno con materiales del arsenal y autorizaciones, el público y las instituciones locales con erogaciones hacen la reedificación.
La actual iglesia Matriz se separó también de Bellavista, cuya capilla se agregó a la parroquia de Santa Rosa, dejándose a la de San Simón y San Judas, más conocida con el nombre de Matriz, la capilla de la Legua; estableciéndose desde entonces la calle de Lima y la carretera como límite parroquial, del mismo modo que se le ha hecho más tarde límite político.
No es la Matriz de hoy la capillita de hacienda, con su atrio cercado de tapias bajas, en donde se exhibían los cadáveres de criminales que morían fugando de la persecución de los gendarmes.
Esa capilla se deshizo en 1867, construyéndose la actual iglesia con fondos fiscales. Para ensancharla se expropiaron unas casitas que había en la calle de Miller, propiedad de don Pascual Peralta, y se comprendió en el área de la iglesia la pequeña cuadrita de La Mar, comprendida entre la Misión y Miller, para darle más fondo a la iglesia y hacerle sitio a la casa parroquial y a la sacristía. La obra se hizo siendo párroco el cura Troncoso.
Sucedió al cura Troncoso el cura don Mateo Martínez, que desempeñó el curato cuatro años, reemplazándolo el cura actual don Narciso E. Alvarado.
La Punta tiene también, desde hace algunos años, su capilla, su plaza bien pavimentada, alumbrado de gas y hermosas construcciones: sólo le falta agua.
Simple operación aritmética sería la de hallar el valor de los inmuebles urbanos del Callao, con el dato de haber producido últimamente el impuesto llamado de Predios, que es el 5 % del producto de los mismos, calculado sobre el 6 % anual de su valor, la suma de S/. 28,000. Se tendría la cifra de diez millones o poco menos, pero tal resultado sería inexacto. La ley de Octubre 25 de 1888, que rige este impuesto, deduce de la renta del predio el 20 por 100 como deterioro de fábrica, y además exime de pago los predios que rinden una renta menor de 100 soles al año.
Con estos datos legales, resulta la operación más difícil de resolverse con números, pero se justifica la valorización en doce millones, a ojo de buen cubero.
Los interesados fundan grandes esperanzas en los servicios de agua y desagüe, para levantar el valor de sus predios; esperanzas que merecen contemplación, como las ilusiones infantiles de los enfermos de gravedad. Nadie ignora que el desarrollo de los puertos de mar está en relación directa, no de las ventajas que proporcionan a sus habitantes, sino de las que el puerto asegura a las naves de comercio que le visitan…
Publicación del Libro: “EL CALLAO” MONOGRAFÍA HISTÓRICO – GEOGRÁFICA:
“CALLAO MODERNO” por Rosendo Melo (Tomo Tercero) 1900.
Aporte: El Callao que se nos fue.
Administrador: Ricardo Gonzales Zapata.
Mayo 27 del 2026.