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JUEGO PROBLEMATICO - PARTE 5. Me quedé en la cuarta entrega de mí publicación y, cómo caí en la adicción a los juegos on...
04/03/2026

JUEGO PROBLEMATICO - PARTE 5. Me quedé en la cuarta entrega de mí publicación y, cómo caí en la adicción a los juegos online y luego a las tragamonedas físicas. Asimismo describo cómo un terror completamente distinto al del juego se apoderó de mí. No era el miedo a perder una partida, sino que lo que estaba en juego era mi propia vida.

En un instante, mi corazón comenzó a latir con una velocidad vertiginosa y, un tanto desordenado que me dejó helado; sentía que realmente iba a morir. Escuché la voz de mi esposa Yesenia, que me sostenía con todas sus fuerzas, mientras mí suegra América y sus hermanos –mi tía Rosa, (que ya no está con nosotros), mi tío Pepe y mí mi tía Maruja– me ayudaban con desesperación. En aquel momento, se convirtieron en mis ángeles terrenales, aquellos que salvaron mí existencia.

Con toda prisa, detuvieron un mototaxi que me llevó directamente al hospital "JAMO" José Alfredo Olavarría Mendoza de Tumbes. Mi vida balanceaba sobre el filo de una navaja; aún conservaba la conciencia, pero mi cuerpo empezó a sacudirse con una agitación que no podía controlar. Mi corazón golpeaba mi pecho como un ma****lo furioso, qué sé movía en todas direcciones, y la sensación de morir era tan real que me inundaba por completo. Sentía cómo el aire no llegaba a mis pulmones, y la impotencia de no poder hacer nada al respecto me consumía.

En ésos instantes de agonía, las lágrimas brotaron de mis ojos y por primera vez en mucho tiempo, pensé en mi esposa y en mis hijos Ale, Jenni y Fabri. Pero sobre todo, mi mente no dejaba de volar hacia ella, hacia Yesenia Mí esposa. No sé cuándo llegué a la camilla de la sala de emergencia; solo escuchaba las voces de los médicos y el murmullo de otros enfermeros, diciendo que tenía una arritmia y que solo quedaba esperar el desenlace fatal.

Escuché esas palabras y lloré con toda la bronca y la rabia que llevaba dentro. Sentí que ya no era dueño de mi propia vida, así que le pedí a Dios que me perdonara por todo lo que había hecho y que hiciera su voluntad. Y entonces, finalmente, me colapsé y todo se volvió oscuro alrededor mío. Wilmer Edinson Aguilar Molina.

25/02/2026

"Todavía no puedo dormir bien porque tengo estrés post traumático", contó la exreina de belleza

23/02/2026

JUEGO PROBLEMATICO - PARTE I. Hace quince años, cuando vivía en Tumbes, con mí esposa y mis tres hijos, una frontera ardiente y bulliciosa cómo es el Ecuador, mi vida estaba centrada en el hogar, pero a la vez sé me presentó, un sueño sencillo pero profundo: construir mi casa, ladrillo a ladrillo, con esfuerzo honesto. En ese tiempo yo era completamente ajeno a los juegos de azar; las tragamonedas no significaban nada para mí, eran apenas luces lejanas en la noche.
La llegada de mi hermano menor, Gianmarco, cambió el rumbo de muchas cosas. Él sabía de construcción, electricidad, agua potable y alcantarillado. Un mil oficios. Fue un apoyo invaluable en esa etapa tan importante. Confié en él plenamente, sin imaginar que también traía consigo hábitos y prácticas que más adelante abrirían una puerta peligrosa en mi vida.
Por esos días, una prima hermana de mi esposa, de nombre Victoria, estudiante de Contabilidad, de la Universidad Nacional de Piura y trabajadora nocturna en un casino, entró en escena. Joven, deslumbrante, de una belleza que no pasaba desapercibida, cautivó profundamente a mi hermano. Lo que empezó como una atracción amorosa para él, fue también el primer acercamiento indirecto al mundo brillante y seductor de las tragamonedas.
Así, casi sin darme cuenta, en medio de la construcción de mi hogar y de la confianza familiar, comenzó a gestarse una historia que con el tiempo dejaría huellas profundas e imborrables. Lo que parecía inofensivo y lejano empezaba, silenciosamente, a acercarse a mi destino. PARTE 1.

23/02/2026

Más que una obligación, lo siento como un deber moral.
Un deber con mi familia.
Un deber conmigo mismo.
Y un deber con la sociedad.
Hoy me veo en la responsabilidad de advertir, de desnudar una verdad incómoda: las adicciones no son un juego. Las dr**as, los casinos, las apuestas, los tragamonedas… no llegan con cadenas visibles. Llegan disfrazadas de distracción, de alivio, de esperanza momentánea. Pero detrás de esa ilusión se esconde una sombra que devora silenciosamente la vida.
Muchos creen que el daño es individual. Que el que cae es el único que sufre.
No es así.
La adicción es como un incendio que comienza en una sola habitación… pero termina consumiendo toda la casa.
No solo se destruye quien apuesta.
Se desgasta la esposa que calla y soporta.
Se angustian los hijos que no entienden el cambio.
Se rompe la estabilidad del hogar que tanto costó construir.
Yo mismo recorrí ese camino peligroso. Un camino que empezó con curiosidad, con emoción, con la falsa sensación de control. “Solo será una vez”, “puedo detenerme cuando quiera”… palabras que se repiten hasta que uno ya no decide, sino que obedece al impulso.
Ese bucle se vuelve recurrente.
El círculo vicioso se cierra.
Y la mente empieza a deteriorarse: ansiedad, culpa, vergüenza, pensamientos oscuros, desesperación.
La calidad de vida se fractura. El amor se pone a prueba. La paz desaparece.
Desde mi mala experiencia levanto la voz. No para victimizarme. No para justificarme. Sino para advertir. Para decirle a quien está atrapado que no está solo. Y para decirle a quien aún no ha entrado en ese mundo que no se acerque, porque salir es infinitamente más difícil que entrar.
Si mi historia logra que una sola persona reflexione…
Si evita que un solo hogar se fracture…
Entonces este dolor habrá tenido un propósito.

23/02/2026

RELATOS REFLEXIVOS...

23/02/2026

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