21/07/2019
81 AÑOS DE LA FIRMA DEL TRATADO DE PAZ
El 21 de Julio de 1938 se realizaba un acto trascendental que iba a marcar una nueva etapa en los fastos de nuestra historia - se firmaba en la ciudad de Buenos Aires – República Argentina el TRATADO DEFINITIVO DE PAZ, AMISTAD Y LÍMITES con Bolivia.
El antecedente más remoto que se conoce sobre los límites entre Paraguay y Bolivia se remontan a la creación de la Gobernación de Santa Cruz, por parte del virrey del Perú, en el año de 1560, que habiendo aceptado ser arbitro en la disputa de la fundación de una ciudad en los límites de la Gobernación del Guairá – Nueva Asunción y la del Alto Perú – Santa Cruz, y que como solución salomónica crea una nueva Gobernación, puesto que ambos alegaban mejor derecho a sus pretensiones, pero sin dejar bien en claro los límites reales; y fue así que con el tiempo los Cruceños iniciaron un movimiento separatista para incorporarse a sus ascendentes hispanos – guaraníes, que no tuvo resultados positivos – para luego continuar recién en el Gobierno de Don Carlos Antonio López.
Entre los años de 1879 y 1883, Bolivia y Perú aliados iniciaron una guerra contra Chile, la que es conocida como la “Guerra del Pacífico”, donde Chile salió victorioso, con la consecuente pérdida de territorios sobre el Océano Pacífico por parte de Bolivia, quedando así Bolivia y Paraguay como los únicos países mediterráneos de América del Sur.
A raíz de esta situación Bolivia empezó a mirar al Chaco Paraguayo como su única salida al Océano a través del río Paraguay.
Con ese panorama se llega al 15 de Octubre de 1879 con la firma del Tratado Decoud – Quijarro – el 16 de Febrero de 1887 Aceval – Tamayo – el 23 de Noviembre de 1894 Benitez – Ichazo, el 12 de Enero de 1907 Soler – Pinilla, y por último el Protocolo Ayala – Mujia firmado el 5 de Abril de 1913 los cuales ninguno fueron ratificados por los distintos gobiernos de esa época y que al decir del Gran Dr. Manuel Domínguez, que: “Bolivia no tiene títulos del Chaco Paraguayo y Paraguay si lo tiene”.
Aún así, Bolivia seguía pisando fuerte el Chaco Paraguayo al iniciar la ocupación sistemática, fundando Fortines en la medida que iba avanzando hacia el Río Paraguay. Entre algunos de esos Fortines podemos citar: Vanguardia – Magariños – Muñoz – Saavedara – Camacho – Arce – Saavedra – Zenteno - Samacklay – Yucra – Loa – Castillo – Lara – Bolivar - Guachalla – Yrendagüe – Picuiba – Loma Vistosa – Garrapatal – Siracua – La Faye – Cañada La Paz – Cañada Tarija – etc.
Paraguay también iba fundando Fortines avanzados del Río Paraguay para contener en algo la invasión Boliviana y entre algunos de ellos se encuentran: Galpón – Carlos Antonio López – Toledo – Corrales – Boquerón – Falcón – Nanawa – Agua Rica – Gral. Caballero – Salto Palmar – Rojas Silva – Mariscal López - etc.
El 25 de Febrero de 1927 en el Fortín Sorpresa, en las cercanías del Río Pilcomayo, actualmente en territorio Argentino, es asesinado el Teniente Adolfo Rojas Silva por el Cabo Tejerina. El Gobierno del Dr. Eligio Ayala, inteligente mente trató de solucionar el problema por las vías diplomáticas, pues consideraba que el Paraguay todavía no estaba en condiciones de enfrascarse en una conflagración bélica.
El 5 de Diciembre de 1928 tropas paraguayas desalojan e incendian el Fortín Vanguardia sin conocimiento del Gobierno, que se encontraba frente al Fortín Galpón. En represalia el Gobierno de Bolivia toma los Fortines Boquerón, Rojas Silva y Mariscal López. La guerra parecía iniciarse, pero la intervención del Gobierno del General Ibañez del Campo de Chile impidió que esto suceda y tranquilizó de nuevo las aguas; pero un Tratado de “No agresión” firmado en Norteamérica el 3 de Enero de 1929 obligo a Paraguay a reconstruir y restituir el Fortín Vanguardia y a Bolivia a devolver Boquerón – Rojas Silva y Mariscal López.
Pero Bolivia seguía insistiendo que el Chaco era Boliviano y así - un 14 de Junio de 1932 un contingente de soldados bolivianos al mando del Coronel Oscar Moscoso toman el Fortín Carlos Antonio López (Laguna Pitiantuta en el idioma de los Chamacocos), muriendo en el mismo el Cabo Oliverio Talavera y desalojando a los restantes soldados paraguayos que custodiaban el lugar.
El Gobierno del Dr. José P. Guggiari ordena la retoma de dicho Fortín y el 21 de Junio de 1932 el Teniente Coronel José Félix Estigarribia expidió la primera histórica Orden Nº 1 Operativa en donde nombra al Teniente 1º Ernesto Scarone y 50 hombres la misión de marchar y recuperar el puesto Carlos Antonio López. No pudiendo recuperar el Fortín por la superioridad de los soldados bolivianos, esperaron refuerzos del Destacamento del Capitán Abdón Palacios, la que una vez llegado pudieron recuperar dicho enclave recién el 16 de Julio de 1932.
Retomado el Fortín Carlos Antonio López por Paraguay, Bolivia en represalia decide la toma de los Fortines Boquerón – Toledo y Corrales.
Esa fue la chispa que dio inició a la Guerra del Chaco, cerrándose la misma con la victoria paraguaya en la Batalla de Ingavi, lo que obligó al Gobierno de Bolivia a firmar el Protocolo de Paz un 12 de Junio de 1935 y paradojamente se terminó después de 3 años un 12 de Junio de 1935 con la firma de un Protocolo de Paz o Armisticio, mal llamada Tratado de Paz.
Ese acontecimiento, necesario es confesar, junto al celebrado en 1872 con el Brasil y el de 1876 con la Argentina, figura desde ya como el máximo sacrificio de un pueblo que es capaz de defender sus derechos más preciados, como ha demostrado en las dos grandes guerras a que fuimos provocados y conociendo lo que es la guerra y sus funestas proyecciones - aunque no la tema, también es capaz de darse exacta cuenta de la paz y de sus inmensos beneficios y de sacrificar en pos de ella parte de sus aspiraciones legítimas para evitar nuevos días de luto y miseria.
Hubo muchos entretelones durante el desarrollo de las negociaciones que las entorpecieron y dificultaron, y que llegaron, inclusive, a amenazar con el traslado de la sede de la Conferencia al Brasil o Chile, o la clausura de la misma, situación que en absoluto hubiera convenido a los intereses paraguayos, tal como lo afirman las cartas y telegramas confidenciales intercambiadas entre el Presidente de la Delegación paraguaya Dr. Gerónimo Zubizarreta y el Presidente de la República del Paraguay el Dr. Félix Paiva.
Ya durante las tratativas para la firma del Protocolo de Paz del 12 de Junio de 1935, hubo momentos sumamente delicados, durante los cuales se llegó a dudar de la posibilidad de obtener una solución favorable con riesgo de la reanudación de las hostilidades.
Luego durante la Conferencia de Paz, Bolivia se apartó del cumplimiento de lo pactado, prosiguiendo sus preparativos bélicos, según informaciones confidenciales que llegaban a Asunción provenientes de la misma Cancillería Argentina, lo que dejaba entrever que subsistía el peligro de una nueva guerra.
Ante esta expectativa de una nueva guerra o de la paz armada, el Gobierno prefirió hacer concesiones de parte de sus derechos y conservar incólume el objetivo fundamental de esos mismos derechos, por cuya conquista nuestro pueblo en armas, durante tres años, ha regado con la sangre generosa de más de treinta mil soldados la vasta región inhóspita del Chaco, reeditando con igual heroísmo las hazañas inigualadas de nuestros mayores en los cruentos sacrificios recordados.
En el libro EL DR. LUIS A. RIART Y LA DEFENSA DEL CHACO, escrita por el Dr. Gustavo A. Riart, en la página 149, Capítulo XIV - El Tratado Definitivo de Paz, se lee cuanto sigue: En las negociaciones del Tratado de Paz, Amistad y Límites entre las Repúblicas del Paraguay y Bolivia, no participó el Dr. Luís A. Riart, pero fue invitado por el Gobierno Nacional a suscribirlo como Delegado con el General José Félix Estigarribia y aceptó por las siguientes razones:
1. Contempla todos los puntos de las exigencias paraguayas hasta el momento de la paz del Chaco: se conserva todo el litoral del río Paraguay, la zona Hayes está excluida y la delimitación se circunscribe a la Zona O de su hinterland.
2. Contempla íntegramente la línea que el Dr. Manuel Domínguez consideraba exenta de toda discusión: Al N hasta el paralelo 20° S y al O hasta el meridiano 62° de Greenwich.
3. Porque considera que a esta altura de los acontecimientos es imposible sostener la línea de hitos, lo que llevaría al fracaso de las conversaciones directas que nos obligaría a llevar el entredicho a la Corte permanente de Justicia Internacional de la Haya, tal como reza el Art. 2° del Protocolo de Paz del 12 de Junio de 1935. En esta Corte priman los intereses económicos, por lo que siempre las resoluciones de la Liga fueron favorables a Bolivia.
4. Porque la situación política, económica y militar del país en el caso de una paz armada y peor aún en caso de una reanudación de la lucha sería desastrosa para el Paraguay y en tal situación podría ser que perdamos mucho de lo ganado.
5. Marginados del gobierno argentino el General Justo, el Ministro Saavedra Lamas, el General Rodríguez, el Almirante Domecq y todo el grupo de políticos argentinos amigos del Paraguay, ya no contaría con el apoyo argentino, encubierto, pero efectivo, que tuvo el Paraguay antes, durante e inmediatamente después de la Guerra del Chaco, lo que nos permitió sostenerla con éxito durante tres años.
6. Los gobernantes argentinos en estos momentos están más interesados en la amistad boliviana por poderosas razones económicas: el petróleo boliviano, el trazado del ferrocarril Yacuiba-Santa Cruz, importante línea de penetración económica argentina y la firma del tratado definitivo de límites con dicho país.
7. La paz definitiva con Bolivia permitirá al país encauzar los esfuerzos nacionales hacia un acelerado progreso y bienestar, siempre que los paraguayos comprendamos estos hechos y nos hagamos dignos de ella.
El Dr. Justo Pastor Benítez en su libro ESTIGARRIBIA, EL SOLDADO DEL CHACO, en el capítulo relativo a la Conferencia de Paz, pagina 152 dice: Estigarribia llegó a Buenos Aires, se enteró de la formula, de las circunstancias que rodearon su aceptación y de los peligros que amenazaban en el horizonte. El hombre de la guerra, ilustrado en el fragor de las batallas, miró las ventajas de la paz, vio la necesidad de un acuerdo estable y permanente entre ambos pueblos limítrofes, pensó quizá en la esterilidad si no en el riesgo de una nueva guerra y se decidió a suscribir el tratado. No era la primera vez que Estigarribia se arriesgaba, pero no jugaba en la ocasión su vida, sino su gloria, su pasado, su porvenir. Suscribió el Tratado porqué creyó honorable y digno para la República.
Termina diciendo el Dr. Benítez: Estigarribia actuó en las dos fases; hizo la guerra y firmó la paz; su personalidad está entregada al juicio de la historia.
En el libro del Dr. Arturo Bordón VERDADES DEL BARQUERO, pag. 197, dice: El Dr. Isidro Ramírez, en una serie de artículos relativos a la Paz del Chaco, publicados no hace mucho, afirmó también desde las columnas de PATRIA que el pueblo paraguayo fue burlado en su victoria; que en la diplomacia se perdió lo que se había ganado por las armas.
Continúa el Dr. Arturo Bordón diciendo:
Para evitar polémicas con este venerable anciano, encanecido en la vida diplomática y en las zozobras de nuestra turbulenta vida política, dejamos que otros levanten esos cargos. Damos la palabra al Dr. Luis María Argaña, hijo del extinto Canciller Argaña, que defendió con sus luces e inteligencia privilegiada esa Paz del Chaco: “El Dr. Ramírez está soñando con una victoria napoleónica: tomada la Capital del ejército enemigo, preso el Rey o el Emperador, el vencedor imponía al vencido, en el siglo pasado, duras condiciones, so pena de un aplastamiento total...La victoria paraguaya en la Guerra del Chaco fue magnífica, a no dudarlo, y revela en toda su plenitud el valor y abnegación del pueblo paraguayo; pero no fue una victoria que nos permitiera imponer a la Nación boliviana las duras condiciones del vencedor”.Agrega el Dr. Argaña: “Decir que el gobierno desnaturalizó nuestra victoria, es relatar mutilada la historia; es como pretender interpretar el Credo, truncado, que Poncio Pilatos, fue crucificado, mu**to y sepultado. Nada tan lejos de la verdad. Nuestra magnífica victoria no nos permitía imponer las duras condiciones del vencedor (El País 3 de Mayo de 1961).
En el mismo libro continúa diciendo el Dr. Arturo Bordón: Rebatiendo siempre la audaz tesis sostenida por el Dr. Ramírez - de que el Tratado de Paz malogró la victoria guerrera del soldado paraguayo - El Dr. Luis María Argaña expresa: Al comienzo de la guerra se declaró que no se reconocería ninguna conquista de territorio por las armas. Para más, se habían devuelto todos los prisioneros de guerra antes de firmarse el Tratado de Paz. Se había desmovilizado nuestro ejército, a lo que cabe agregar, que los anteriores tratados firmados por los plenipotenciarios paraguayos DISMINUÍAN nuestros legítimos derechos sobre el Chaco Boreal: acrecentando las desmedidas ambiciones bolivianas. Y lo que es más grave, se había formado conciencia internacional de que el Paraguay no se creía dueño exclusivo del Chaco Boreal.
Y termina diciendo el Dr. Arturo Bordón: “Doblemos la hoja sobre este pasado tan reciente, y no se mistifique más bajo la sombra de pasiones primitivas, que la Historia nos mira y nos contempla”.
En el libro de Graciela Estigarribia de Fernández: ESTIGARRIBIA el gran desconocido, en el Capítulo # # #, pag. 98 comenta lo siguiente: Entre los acontecimientos transcendentales de esta época de apogeo, se cuenta la firma del Tratado definitivo de Paz en Buenos Aires, poniendo en la balanza todo el peso de su espada victoriosa. “El Paraguay, país de hombres libres, se unió para la defensa de su heredad, bajo las órdenes de un comandante cuya mística era la victoria”.
Continúa diciendo Graciela Estigarribia: Las convulsiones de post-guerra, habían sido superadas por un gobierno constitucionalista, y el clima favorable a la paz definitiva, necesaria para el concierto americano, colaboró en redactar una fórmula, que no dejase lugar a reivindicaciones futuras, de un adversario vencido en el Chaco, más no en su propio territorio. La devolución, antes del Tratado definitivo de Paz, del ejército de prisioneros bolivianos en nuestro poder al finalizar la guerra, nos restaba un factor valioso para las negociaciones.
Sigue: En estas condiciones, armado solamente de su patriotismo diamantino, tomó Estigarribia la gestión del Tratado. Los diplomáticos relatan los pormenores y dificultades superadas en la reunión en Buenos Aires. Lo que deseamos escribir, por haber recorrido con el General, pueblo a pueblo de la República, es afirmar el alborozado pacifismo con que los paraguayos recibieron el anuncio.
Termina diciendo: A los gigantes sobrevivientes y a los hijos de esos semidioses, dejo abierto el capítulo, para contestar a los que muerden el bronce de los mu***os.
Alfredo Seiferheld, en su libro ESTIGARRIBIA, VEINTE AÑOS DE POLÍTICA PARAGUAYA, fue el que mejor describió, en forma puntillosa y objetiva, todos los avatares de esas tratativas; tanto en la Delegación paraguaya, como en la boliviana, que al igual que la guerra duró tres años, y por lo extenso de su relato no lo entresaco, porque sería desvirtuar el trabajo científico del mismo. Pero con el debido respeto que se merece mi entrañable amigo, transcribo la última parte de ese Capítulo (pag. 337-338) que dice: En aquel año de 1938, nadie estaba dispuesto en nuestro país a afrontar los riesgos de una probable reanudación de la guerra, como nadie podría haber vaticinado que ella no volvería a estallar. Y nadie, ni gobierno, ni ejército, tenían siquiera el derecho a arriesgar semejante posibilidad. El gobierno presidido por el Dr. Félix Paiva creyó, al firmar el tratado, haber escogido el camino menos riesgoso. Cuánto menos, no se puede dudar de sus propósitos.
Continúa diciendo Alfredo Seiferheld: Desgraciadamente, con mucha frecuencia, los políticos, tomando partido por una u otra postura, han considerado la actuación de nuestras delegaciones en la Conferencia de Paz desde una óptica exclusivamente política, sin atender a más razones que las del color del adversario, durante las deliberaciones mismas. El problema venía de lejos. Los viejos tratados también eran exhumados y censurados con criterio partidista, nunca buscándose objetividad ni ubicación en el momento en que fueron concertados.
Sigue diciendo: Aún hoy, en nuestro país, el tema del tratado definitivo de paz con Bolivia es motivo de discusión política, no histórica; de discusión apasionada, no objetiva. Los oponentes, ideología de por medio, cuál nuevos gladiadores, bajan a la arena a dirimir controversias de matices, al influjo de dictados circunstanciales.
Termina diciendo: Y esta manera de encarar las cosas debe hallar su fin. No es posible seguir observando a compatriotas, adversarios circunstanciales, deleitarse en hallar las más inverosímiles explicaciones para justificar la claudicación supuesta de sus oponentes, desde haber recibido libras esterlinas hasta haber traicionado simplemente por cuestión de sangre y ascendencia.
Dejando de lado, cartas y artículos aparecidos en los últimos años en periódicos capitalinos, como los del Dr. Fernando Levi Ruffinelli (Honremos honrando al Mariscal Estigarribia), C. Couchonnal Lagrave (Un tratado histórico), Dra. Beatriz Rodríguez Alcalá de González Oddone (La trayectoria del prócer no tiene grietas), Hugo Galli Riart (La Paz), en donde se resalta la límpida trayectoria de todos los hombres que participaron en la firma del Tratado de Paz, como en las cláusulas de la misma.
Sobre la actuación del Dr. Félix Paiva, no emitiré juicio, por encontrarme en las generales de la ley, pero recomiendo la lectura de los originales de la correspondencia y los cables intercambiados entre él, a la sazón Presidente de la República del Paraguay y los miembros de la Delegación paraguaya a la Conferencia de Paz del Chaco, donados al Ministerio de Relaciones Exteriores, en la persona de la Dra. Julia Velilla Laconich; como hurgar en la Biblioteca que perteneciera al Dr. Paiva donados a la Universidad Nacional por la familia Paiva-Heisecke.
Para terminar quiero decir que : Soy un convencido de que todos, absolutamente todos los hombres que participaron durante la guerra, en la firma del Protocolo, como en las distintas delegaciones que nos representaron en la Conferencia de Paz y de cuya honestidad y patriotismo no se puede dudar, han puesto en el ejercicio de sus funciones, un alto sentido de responsabilidad en busca de una solución final a los problemas que trajo aparejado la guerra y que nos diera mejores condiciones de una paz justa y honorable.-
Arquitecto Félix Paiva Alcorta
Miembro de la Academia Liberal de Historia
IMAGEN: Estampilla del Correo Paraguayo del año 1939 que conmemora el primer aniversario de la firma del Tratado de Paz de 1938.