06/28/2026
Despues de las primarias en el distrito congresional NY13.
Por razones que no logro entender, la campaña de Adriano Espaillat en el distrito NY13, la convirtieron en un referéndum de la dominicanidad, siendo el mismo bien diversificado, con votantes de todos colores y origenes. Peor aún, le dieron un matiz ra***ta, con prejuicios anti haitianos que irritó a gran parte de los votantes, sobre todo a aquellos no-dominicanos.
Fue una aberración que nunca debió ocurrir. Esos no son los valores, ni es la esencia de la mayoría del pueblo dominicano.
Soy uno de la inmensidad de dominicanos y dominicanas que aman a la Republica Dominicana y a su pueblo.
Conozco, y he sentido la bondad y solidaridad de mis gentes. Creo profundamente en el concepto de república y nación dominicana. Creo en su independencia y su soberanía, y mientras tenga fuerza y voz, la alzaré para seguir proclamándola, hasta lograrlo en el sentido más amplio e integro de la palabra.
Pero no creo en la propaganda de odio, ni en la irracionalidad de un nacionalismo, xenofóbico y sínico.
Desde mi posición de hombre que defiende y respeta la vida, las vidas todas, debo rechazar esa campaña de odio y de prejuicio y ese discurso que reduce el significado y la esencia del ser humano. No es aceptable, ni contra una persona ni contra un pueblo, llámese Haití o cualquiera otro.
El Senador estatal Gustavo Rivera no es alguien que yo considere persona de carácter humilde. Sin embargo, quiero reconocer la firmeza y voluntad que mostro al denunciar lo que veía en esa campaña y rechazarlo, aun sin apoyar a ninguna de las candidaturas.
Fue una forma efectiva de demostrar como sostiene sus principios y valores, en los momentos que otros y otras vacilan.
Era, y sigue siendo un deber de toda persona, que teniendo conocimiento de lo que ocurria en esa campaña, y que se diga defender el concepto mismo de Humanidad, de Justicia y de Igualdad, y que se oponga a los prejuicios contra otros seres humanos, rechazar el a