13/05/2026
El Hospital de Temblador: Un Gigante en Terapia Intensiva por el Abandono y la Corrupción
El sur del estado Monagas enfrenta una de sus crisis más agudas, y el epicentro de este drama humano se encuentra en las paredes descascaradas del Hospital de Temblador. Lo que debería ser el centro de salud de referencia para miles de familias en el municipio Libertador y comunidades vecinas, hoy no es más que un monumento a la desidia administrativa.
Un Sistema de Salud en Cuidados Paliativos
La realidad dentro del recinto es desoladora. Quienes acuden en busca de auxilio se topan con:
Infraestructura en ruinas: Áreas clausuradas, falta de climatización y condiciones de insalubridad que ponen en riesgo tanto a pacientes como al personal médico.
Carencia absoluta de insumos: No hay gasas, no hay inyectadoras, y mucho menos reactivos para exámenes básicos. El paciente debe costearlo todo o resignarse a la falta de atención.
Éxodo de especialistas: La falta de condiciones dignas ha dejado al hospital con un personal mínimo que hace milagros con las uñas.
¿Dónde está el presupuesto? El Desvío de Fondos
La mayor indignación de los habitantes de Temblador no nace solo de las carencias, sino de la opacidad en el manejo de los recursos. Mientras el hospital se cae a pedazos, la percepción ciudadana es clara: los fondos destinados a las mejoras del sector salud se pierden en los laberintos de la burocracia municipal.
"El presupuesto parece tener un camino directo hacia las carteras de quienes controlan el municipio, dejando la salud del pueblo en el último peldaño de las prioridades."
Es alarmante observar cómo, bajo la gestión del actual personaje en funciones en la Alcaldía, no existe un plan de contingencia ni la voluntad política para exigir a los entes regionales y nacionales la inversión que por derecho le corresponde al hospital. La priorización de gastos en áreas superficiales contrasta dolorosamente con la emergencia humanitaria que se vive en las salas de espera.
Una Comunidad a la Deriva
El hospital de Temblador no es solo un edificio; es el único pulmón de salud para todas las comunidades del sur. Al abandonarlo, se condena a los más vulnerables a traslados costosos e inciertos hacia Maturín, viajes que en muchos casos se convierten en una sentencia de muerte debido a la falta de ambulancias operativas.
La salud no puede seguir siendo un botín político ni el último renglón de una agenda de gobierno. Temblador exige transparencia, inversión y, sobre todo, humanidad.