03/10/2025
EL DÍA QUE SAQUÉ A GENTE DE LOS ESCOMBROS DEL HOSPITAL JUAREZ
Serían las 6:30 de la mañana cuando esperaba hambriento y emocionado en una cajita de madera que estaba en una de las bodegas del la cocina del hospital Juárez.
Esa vez como otros días, mi tío me había metido a escondidas al hospital para darme la comida que sobraba en la cocina del hospital. No eran sobras como tal, sino cosas que el hospital iba a tirar porque se iban rezagando o porque ya no estaban frescas. Pan de caja, bolas de queso del bueno que se hacía en aquellos tiempos, no la porquería que ahora se hace que sabe a plástico, verduras, pollo, entre otras cosas.
Desde chico mi tío, que en ese tiempo trabajaba guardia en el hospital, se hizo cargo de mi y mis hermanos porque de chicos nuestro papá nos dejó y mi mamá se las veía duras para mantenernos. Yo la sufría mucho porque desde chico era bien tragón, y a men**o me aguantaba el hambre. Mi tío que sabía como la pasábamos hacía lo que podía para alivianarnos los días.
Las señoras de la cocina eran muy buenas personas, siempre que me veían me daban de lo que estuvieran cocinando y me sentaban con ellas a comer, literalmente me trataban como si fuera su hijo.
Luego de eso me acompañaban hasta la puerta y me despeinaban como siempre para despedirse.
Yo creo que caminé como 20 pasos fuera del hospital cuando de pronto el suelo se empezó a mover, la banqueta se empezó a partir y el asfalto se abrió, ¡EL SUELO EMPEZÓ A RESPIRAR! Salía aire del suelo y bufaba como si fuera un animal. Así fue un buen rato, todo tronaba, la gente se agarraba de lo que podía y de pronto un estruendo que me paralizó, el hospital Juárez se comenzó a desvanecer en una nube de polvo blanca que lo inundó todo. Primero se cayó una parte como si colapsara hacia adentro, luego el resto cayó sobre si mismo.
Me quedé paralizado por unos minutos viendo la escena de horror, no paraba de llorar, la gente no se movía, nadie se movía, nadie sabía que hacer.
Al poco rato varias personas que corrieron hacia los escombros para ver que podían hacer, pero la verdad es que no sabían que hacer.
De entre el tumulto me acerqué a la puerta de la que había salido, pero estaba completamente colapsada. Hacia los lados había pequeños espacios donde se podían ver los pasillos pero nadie alcanzaba a meterse. A como podían se metían por los huecos para ver si podían sacar a alguien, y es que pareciera mentira pero parte del edificio, se había hundido. Había partes por las que uno podía entrar pero los adultos no pasaban.
Una de las personas que estaba intentando ayudar me gritó y me dijo que si le ayudaba. Lleno de terror corrí hacia él e hice lo que me dijo para meterme por los huecos, pero no se veía nada, todo estaba oscuro, solo escuchaba gritos, pero no sabía si venían de abajo o de afuera, todo era un caos. Una persona me dijo que me saliera que era peligroso que anduviera haciendo eso.
A como pudieron ellos siguieron escarbando y jalando escombros con las manos durante varias horas, eran como las seis de la tarde cuando llegó mi mamá llorando desconsolada y me abrazó mientras los dos llorábamos como magdalenas.
Le decía que mi tío se había quedado adentro y que teníamos que sacarlo, así que nos quedamos ahí todo el día. La gente (incluyendo a mi mamá) siguieron tratando de ayudar hasta la noche, sacando los escombros con la mano, pero nada, no se podía hacer nada, no encontrábamos a nadie. Nadie había comido, no habían tomado agua, ni descansado ni nada, estaban como locos, como poseídos.
Unas señoras trajeron en canastas unos taquitos de frijoles y empezaron a repartir comida, justo ahí mientras comía se me partió el corazón y recordé a las cocineras, que se habían quedado también adentro. Se me hizo un n**o en la garganta y no pude comer, no es que no quisiera, es que no podía pasar la comida.
Fue tan extraño ver a tanta gente que no se conocía metiendo las manos entre los vidrios y las varillas para ayudar a completos desconocidos. Muchos eran personas que iban pasando y no tenían a familiares en el hospital ni nada. Gente humilde o gente de traje. Solo querían ayudar a completos desconocidos, muchos ni siquiera sabían si sus familias estaban bien, estaban ahí como en transe, como si primero era ayudar y luego su familia.
Es algo que jamás voy a entender de esas personas, no se si eran ángeles disfrazados de humanos, o si era alguna especie de trauma psicológico que no los dejaba pensar, pero ahí todos se ayudaban como si fuesen hermanos. Sentí algo que hasta ahora no he vuelto a sentir, una euforia tan rara, como si le pudiera confiar mi vida entera a un completo desconocido.
Ojalá los mexicanos que lean esto, recuerden lo que fue en aquella ocasión que no se puede describir con palabras y nos olvidemos de tonterías de ricos contra pobres, derecha contra izquierda.

26/09/2025
22/07/2025
18/08/2024
28/07/2024
21/07/2024
09/07/2024
05/07/2024
03/07/2024
30/06/2024
27/06/2024
21/06/2024