En el año 1995, y debido a los intensos y extensos incendios forestales que azotaban la región, un grupo de vecinos de Las Vertientes de La Granja y alrededores deciden organizarse para comenzar a combatirlos y mitigar los desastres que ocasionaban.
Es así como el viernes 25 de Agosto de 1995, logran la creación de un Destacamento dependiente del Cuartel de Bomberos Voluntarios de Jesús María, Los incendios de 1995 destruyeron numerosas viviendas desde las localidades de San Jorge y La Pampa, pasando por Ascochinga, La Granja, Agua de Oro hasta Estancia Las Jarillas, en el camino a El Huaico, entre El Manzano y Salsipuedes, siendo entonces, a escasos días de su creación, a fines de agosto y principio de septiembre, cuando reciben el más bravo bautismo de fuego.
La sede del Destacamento se instala en la casa de su fundador, y quien sería también su primer jefe de cuerpo activo, el Sr. Ángel Ramón Marcuzzi. En calle El Mangrullo, de Las Vertientes de La Granja funcionaría la central de comunicaciones (Marcuzzi era y es un avezado radioaficionado), la sala de capacitación y el área de apoyo logístico; en definitiva: El alma del cuartel en pleno.
Los bomberos fundadores cuentan que fueron años de mucha lucha, sacrificio y autogestión: Se realizaban venta de pollos, empanadas y pastelitos para poder gestionar la compra de los primeros uniformes, los elementos más imprescindibles, la construcción de las primeras mochilas forestales, construidas por ellos mismos. De una bomba de doble acción de una fumigadora portátil, propiedad del Sr. Miguel Cena, se saca el modelo de lanza para lo que se compran los caños de bronce requeridos; se fundió aluminio para tornear tapas y acoples; se termo-sellaron las mochilas porta-agua en lona de PVC, y se las forró con lona fuerte para evitar su rotura en los agrestes montes que tocaría emplearlas; a esto se sumó la confección de chicotes bate-fuego.
Para movilizarse se emplearon una Estanciera con motor Nissan y una Ford F100 modelo 1965, pertenecientes a Oscar “Cachi” Cascú y a José “Pepe” Gauna, ambos bomberos activos. Luego, y como consecuencia del daño casi total sufrido en la vivienda de fin de semana del Dr. Julio Fontaine, éste pone a disposición un Jeep W***y 4x4. Con el tiempo el Dr. Fontaine se convertiría en presidente de la Comisión Directiva.
Obtenida la Personería Jurídica la Municipalidad de La Granja cede el predio de los galpones de A.R.T.E.S. SA, junto al arroyo Del Rosario, que fuera el centro logístico del loteo de Las Vertientes de La Granja; ahora los bomberos pasarían a desempeñar tareas de albañiles para acondicionar el flamante Cuartel, donde actualmente funciona.
Esto que dejaba de ser un proyecto, el 9 de octubre de 1997 logra su personería jurídica transformándose, dado el orden de creación, en el Cuartel 113. Junto a ello se le otorga la jurisdicción que pasó a ser una de las más grandes de la Provincia con más de 75.000 hectáreas, tomando la divisoria de aguas desde la ladera oriental del Cerro Uritorco hasta Alpatauca al oeste, las vías del tren desde El Manzano a Pozo del Tigre al sur, la línea de colindancias desde Pozo del Tigre a Estancia La Paz al este, y desde allí, pasando por Santa Catalina y Todos Los Santos hasta el Cerro Uritorco al norte.
Fue el primer cuartel de la Provincia en recibir mujeres en sus filas y el único dependiente directamente de Defensa Civil de la Provincia, o sea autónomo. Los exámenes de Primer Nivel, se rendían en el propio Cuartel tras cursos dictados por instructores propios y Bomberos experimentados en las áreas respectivas: Los Dres. Germán y Alejandra Javurek, flamantes emergentólogos nacionales, dictaban Primeros Auxilios y Emergentología; Ángel Marcuzzi, Comunicaciones; Stella Maris Marcuzzi y Manuel Cena (el 2º Jefe), Incendios, Fuego, Historia y Leyes; Carlos Bazán: Tácticas y Estrategias de combate de incendios; conformándose así un equipo de trabajo muy sólido y entrenado. Estos cursos eran aprobados por Defensa Civil de la Provincia quien enviaba veedores para el momento del examen.
En 1996 llega el primer móvil, el Móvil 1: Un Rastrojero Diesel Ambulancia dado de baja operativa en el Hospital Nacional de Clínicas, dependiente de la Universidad Nacional de Córdoba. Luego llegaría el Móvil 2: Una camioneta Ford F100 donada por la entonces empresa Nacional de Correos y Telecomunicaciones, ENCOTEL. Ambos vehículos fueron acondicionados para que empezaran a funcionar como flota, a la que se sumarían en 1998 provenientes también del Hospital de Clínicas el Móvil 3: Una Renault 6 que se empleó para logística, otro Rastrojero diesel Ambulancia, que sería al finalizar su acondicionamiento, el Móvil 6, y una Moto carga con cúpula. Gracias a contactos de integrantes de la Comisión Directiva se consigue el Móvil 4, una Ford F100 con motor Perkins 6, proveniente del depósito judicial de Las Vertientes, cerca de Río Cuarto. De idéntica manera, pero del depósito de Bower, llega el Móvil 5, un camión Mercedes Benz 1518, para transformarse en el primer móvil pesado de la entidad.
Ya cuando se crea el Plan Provincial de Manejo del Fuego llegan: El Móvil 7 (Chevrolet S 10, primer vehículo 0 km del Cuartel), el Móvil 8 (Mercedes Benz 1113 4x4, primera autobomba), el Móvil 9 (Cuatriciclo Terragator, apoyo logístico en incendios), y el Móvil 10 (Camión DAF con cisterna de 5000 lts). Y en 2018 llega el Móvil 11, una Ford Ranger 2º mano para Logística.
En el año 2005, y tras la larga trayectoria en incendios forestales de la región, se determina que la especialidad del Cuartel sería Incendios Forestales, razón por la cual los propios Bomberos crean, tras varios bocetos anteriores, el Escudo definitivo que simboliza el espíritu de nuestra institución y su actividad.
La cruz de malta como símbolo de los voluntarios, contiene el círculo que representa el planeta y el espacio que contiene un todo. En el brazo superior de la cruz se encuentra el Algarrobo, nuestro árbol autóctono por excelencia, cruzado por una lanza de agua y un pulaski, sus herramientas protectoras. En la izquierda una escalera y una pértiga, herramientas de rescate. En la derecha el báculo de Asclepio y la serpiente, simbolizando la Emergentología. Y en la parte inferior el número 113, otorgado por Personería Jurídica a nuestra institución.
En el interior y al centro del círculo, un árbol dorado proveniente del Sol, desciende desde las Sierras, formado una copa con los tres ríos principales de nuestra jurisdicción: El Chavascate, que pasa por Agua de Oro; el Tíu Mayú, que atraviesa La Granja; y el Ascochinga, conformado por el San Miguel, el Carapé y el arroyo La Pampa, en cuyo tramo se evidencian perfectamente las Tres Cascadas, ícono geográfico de nuestra jurisdicción. Todos confluyen en un tronco principal representando a nuestro Cuartel, su Guardián.
Al fondo y flanqueando al sol se encuentran dos cerros, uno es azul, evocando a Cerro Azul, y el otro verde con una Cantera en su cumbre, que refiere a El Manzano y a la vista de nuestro puesto vigía en Paso Blanco.
Los incendios del 2013 de San Pellegrino – Colonia Hogar, que llegó hasta el vado el castillo en La Granja, el de Las Vertientes, que culminó en el campo de don Carlos Torres, a las espaldas mismas de nuestro Cuartel, así como la inundación del 2015 fueron eventos que afectaron a la institución en una forma extrema. La Institución se vio diezmada en recursos lo que la obligó a volver a empezar, tarea en la que estamos inmersos en la actualidad.
A partir de las gestiones que vinieron a continuación, tanto desde la H.C.D. como desde las Jefaturas, logramos resurgir del desastre, aunando voluntades y esfuerzos. Se siguieron priorizando las necesidades de la comunidad e impulsando a nuevas generaciones de bomberos en su capacitación considerando las diferentes áreas de desempeño:
· B.R.E.C. Búsqueda y Rescate en Espacios Confinados
· Emergentología y Rescatismo
· Incendios Estructurales y Forestales
· Comunicaciones
· Cartografía, entre otros.
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Cada persona que pasó por este Cuartel dejó su aporte y su huella en la Institución, todo lo que haya realizado en este lugar de servicio ha sido utilizado como escalón para llegar a este presente.
Sabemos que sostener una labor voluntaria no es una tarea fácil. Brindar una guardia mínima las 24 horas, los 365 días del año y disposición del personal para actuar en caso de siniestro implica una tarea de logística y de planificación, consenso entre todos los voluntarios, gestión de recursos para la institución, sacrificios personales y familiares.
Todo este conjunto de situaciones van haciendo a la templanza de un Bombero; además del proceso de capacitación y perfeccionamiento que también implica tiempo, dedicación y esfuerzo.
Por esto mismo agradecemos a la familia, todo su apoyo contención y paciencia con la labor que realizamos.
Bomberos voluntarios, auxiliares, aspirantes mayores y menores y comisión directiva constituyen un sólido equipo de trabajo con un único fin: SALVAR VIDAS, BIENES Y MEDIO AMBIENTE