03/06/2026
🔥 Este 3 de junio volvemos a las calles, cada año con más bronca, porque la violencia hacia las mujeres y disidencias es una realidad cotidiana, sostenida por un sistema profundamente desigual.
Para nosotrxs, participar e intervenir en esta jornada no es para nada simbólico: es parte de la pelea que damos por transformar de raíz las condiciones sociales que reproducen la violencia, la opresión y la explotación.(...)
Nos vemos en las calles ✊🏾
- Mar del Plata 17 hs en Luro y Mitre
- Trelew 17 hs en Plaza independencia
- Córdoba 18hs en Colón y Cañada
En el mismo sistema, la historia se repite
El movimiento Ni Una Menos surgió hace once años, impulsado por la bronca colectiva tras el femicidio de Chiara Páez, una jóven de 14 años. Aquella enorme movilización expresó una necesidad real de millones de mujeres y jóvenes de salir a enfrentar una situación insoportable.
Ganamos más conciencia sobre nuestros cuerpos y decisiones, ganamos la voz. Pero aún así nos siguen matando. Desde el 2015 hasta hoy, son más de 3.000 los femicidios en Argentina. Está claro que no cambiará esta realidad por medios institucionales como sectores del feminismo burgués insisten en hacernos creer. Debemos organizarnos para dar vuelta todo, sino la historia se repite una y otra vez.
La crisis se profundiza
Según relevamientos recientes, de enero-abril del 2026 hubo 80 femicidios en Argentina, entre directos, vinculados, trans-femicidios e instigaciones al suicidio. La mayoría de las víctimas no contaba con protección efectiva del Estado, incluso habiendo realizado denuncias previas. La violencia patriarcal no nace ni se sostiene sola, es perpetuada por la impunidad del Estado y sus poderes, sin distinción de colores.
Es la lucha impulsada por familias, vecinxs y organizaciones las que promueven movilizaciones masivas transformando el dolor en organización. La situación de Chiara Páez, de Lucía Pérez o de Agostina Vega no son casos aislados, es el sistema mostrando su verdadera cara: violencia, abusos, trata y femicidios, en total complicidad con el poder político.
¿A qué encuentro vamos este año?
Este año es el 39° Encuentro plurinacional LGBTIQ+, será en Córdoba. En la provincia hay casi 80 pibas desaparecidas, entre ellas Delicia Mamani de 25 años, a quién buscamos desde el 25 de noviembre del 2025. También sucedieron 10 femicidios directos en lo que va del año, sumado a la reciente bronca que estalló con el femicidio de Agostina Vega, una jovencita de 14 años, asesinada por un puntero del PJ, Claudio Barrelier, quién hace un año fue liberado tras una denuncia de secuestro y abuso sexual. La situación dejó en evidencia la complicidad del poder político, judicial y policial a la hora de encubrir femicidas, transas y violadores. En octubre será el encuentro plurinacional en este territorio, debemos organizarnos para dar vuelta todo.
¿Qué pasó después del 2015?
A la fuerza imparable del movimiento, la contuvieron algunos sectores con el fin proteger de algún modo sus instituciones, lavándose las manos. Así fue siendo cada vez más cooptado por sectores ligados al kirchnerismo y orientaciones reformistas que buscaron apagar la iniciativa genuina y sentida.
Pero, aún estamos quiénes cuestionamos la vía institucional, parlamentaria y de discursos vacíos. Y pretendemos darle al 3 de junio una perspectiva revolucionaria, dónde podamos expresar el real hartazgo que sentimos miles de trabajadoras, estudiantes y jóvenes que no aguantamos más vivir así y buscamos organizarnos colectivamente.
Entonces, participar del 3J implica intervenir políticamente para que la bronca y la necesidad de miles no sean canalizadas detrás de quiénes administran este sistema, sino para fortalecer la organización independiente, desde abajo y en las calles.
Dar vuelta todo
La violencia patriarcal no puede separarse de las condiciones materiales de vida. La precarización laboral, los bajos salarios, la desocupación, la crisis habitacional, la sobrecarga de tareas de cuidado y el ajuste permanente agravan la dependencia económica y la vulnerabilidad de miles de mujeres y disidencias.
Por esto, enfrentar la violencia de género requiere mucho más que discursos: requiere pelear por trabajo, vivienda, educación, salud, presupuesto real para asistencia y prevención, y por una transformación social que termine con todas las formas de opresión y explotación. Frente a la violencia, la impunidad y el ajuste, sostenemos la necesidad de organizarnos y seguir construyendo una salida colectiva.