08/06/2020
LA NECESIDAD DE UNA DELIBERACIÓN COLECTIVA EN LA UNIVERSIDAD
Es hora de que se sienta la voz de estudiantes y docentes!
Pasaron ya tres meses desde que la Argentina comenzó a sentir el impacto de la pandemia más destructiva de los últimos tiempos. Nos encontramos en un contexto global sólo equiparable a las grandes crisis del sistema capitalista, que pone en discusión los fundamentos de todo el sistema de organización social. Esto, por supuesto ha impactado en la educación, que ya venía golpeada. La improvisación del gobierno nacional y de los grupos que dominan las universidades se ha hecho manifiesta, ocasionando respuestas tan dispares como la reprogramación del calendario académico (la Universidad de Buenos Aires “dictaminó” que las clases comenzarían el 1 de junio, es decir, hace unos pocos días) o la implementación de lo que hoy se conoce en el universo docente como “virtualización forzosa”.
En el caso de la UNS, los primeros dos meses de clases han dejado al descubierto que, en este contexto de virtualización obligada, docentes y estudiantes hemos quedado por fuera de todas las decisiones. En ocasiones esto ha sido encubierto por quienes, en vez de poner el acento en la responsabilidad del Estado, la han puesto en los profesores y profesoras, como sucedió recientemente con una cátedra del Departamento de Matemática, una de cuyas profesoras fue señalada públicamente por consejeros estudiantiles como la única responsable de los problemas de la virtualidad. Al contrario de lo que creen algunas agrupaciones y grupos de poder en la universidad, los intereses, preocupaciones y problemas de docentes y de estudiantes corren por caminos entrelazados.
Somos los que hemos sufrido el sobre trabajo y las dificultades económicas, de conectividad y accesibilidad, que han sido pasadas de largo por las camarillas que gobiernan la universidad. Las mismas han mantenido reyertas mezquinas en los órganos de co gobierno como el Consejo Superior. Cuando tomaron decisiones de importancia al respecto de la comunidad universitaria, como con las correlatividades, lo hicieron entre cuatro paredes. No obstante, no han dado respuesta a las necesidades acuciantes que necesitan ser enfrentadas con un plan masivo de becas, con la garantía de accesibilidad / conectividad por parte del Estado para estudiantes y docentes y con un aumento salarial urgente para estos últimos, entre otras cosas.
Las diferentes formas de adaptar contenidos a la virtualidad han corrido por parte exclusiva de la docencia que, además, ha sacado de su propio bolsillo todo lo necesario para poner en marcha los dispositivos necesarios ante la virtualización. Por caso, muchos docentes disponen de una sola PC para su grupo familiar. La respuesta del gobierno ha sido ofrecer un crédito para que se compren nuevas computadoras. Nuevamente, sacando del magro salario de los docentes universitarios, aunque “con facilidades de pago”, lo necesario para enfrentar las duras condiciones impuestas por la cuarentena que administra el gobierno a piacere de las patronales.
En paralelo, la paritaria de los docentes universitarios prevé un aumento de un total de 6% para junio y julio. Imposible afrontar los cuantiosos gastos en acceso a internet, entre otras cosas, con esta miseria. La conducción del sindicato local (ADUNS), mientras tanto, se ha limitado a despotricar contra la virtualidad, resultando en un abandono de la masa de docentes que, objetivamente, tuvimos que comenzar a dictar clases cotidianamente. En tres meses, se ha limitado a informarnos de nuestros “derechos laborales frente al trabajo en tu domicilio” (cuando el derecho a la desconexión está en cierta medida garantizado en la UNS por la existencia de espacios de consulta), o comunicarnos que han reclamado un “refuerzo presupuestario para compensar” al personal universitario. Poco les ha valido el ejemplo de docentes de otros niveles y de otras universidades que empiezan a organizarse en asambleas virtuales para dar cauce a los reclamos más acuciantes del sector.
Los estudiantes sufren los mismos problemas. Las dificultades para cursar, que ya existían antes de la pandemia, se han agravado. No sólo por la cantidad de actividades diferentes que se deben llevar a cabo (lecturas, trabajos prácticos, videoconferencias, parciales multiple choice) sino también porque, en muchos casos, sólo se dispone de un celular para hacerlas. Las 60 tablets y las 350 becas económicas para los 2000 estudiantes de humanidades constituyen cifras que hablan por sí mismas. Otra cifra, pero en este caso, desconocida es la cantidad de estudiantes de la ciudad y de los alrededores que han desertado frente a estas condiciones. Ni hablar de los que se quedaron sin trabajo o, por el contrario, debieron salir a trabajar, arriesgando su salud y privilegiando la comida para sus familias frente al estudio.
Los representantes estudiantiles en los órganos de co gobierno y las conducciones de los centros de estudiantes han actuado como correas de transmisión de decisiones ya tomadas y que no resuelven la cotidianeidad de la virtualidad. Al día de hoy, en Humanidades, no se ha convocado a ninguna instancia de debate, a pesar de que otras instituciones de educación superior ya han hecho asambleas virtuales, tanto en Bahía como en otras partes de la provincia.
En suma, frente a esta situación de crisis y emergencia en Bahía Blanca nos encontramos con que las organizaciones llamadas a organizar a los principales sujetos del proceso educativo, gremios y centros de estudiantes, no han llamado a ninguna instancia de deliberación y debate de la comunidad educativa. Para que la continuidad del proceso educativo durante la pandemia no sea descargada sobre las espaldas de los trabajadores docentes y estudiantes, es necesaria la deliberación colectiva de las situaciones concretas que atravesamos. Garantizar el aislamiento para defender la vida y garantizar la educación en el marco de la virtualización forzosa requiere de recursos y de medidas que debemos discutir entre docentes y estudiantes.
El desarrollo de este primer cuatrimestre deja en evidencia a docentes sobrecargados de trabajo que, incluso, son responsabilizados frente a las dificultades de la educación virtual. Por otro lado, una “vuelta a clases” sin una vacuna, exige un extenso protocolo que proteja la vida de estudiantes y docentes, que representaría la duplicación de nombramientos docentes y la construcción de nuevos edificios. Estas variantes y otras deben ser discutidas de conjunto. Llamamos a abrir una gran deliberación en la comunidad universitaria, en los centros de estudiantes y sindicatos en torno a las necesidades más urgentes de estudiantes y docentes, cuyos intereses caminan juntos.
Frente a la crisis en curso, señalamos la necesidad urgente de constituir instancias de deliberación colectiva de docentes y estudiantes.
Que ADUNS y los centros de estudiantes convoquen a asambleas y reuniones virtuales para discutir la cuestión educativa y sus perspectivas en el mediano plazo.
Plan masivo de becas para los estudiantes bahienses y de los alrededores!
Liberación de datos y dispositivos para estudiantes y docentes que los necesiten!
Aumento salarial y bono extraordinario para los docentes!
Inclusión del COVID 19 como enfermedad profesional!
Aumento de la planta docente bajo convenio para enfrentar el sobretrabajo!
08/06/2020
Agrupación Naranja (T)
de Docentes e Investigadores
La Caldera UNS
Agrupación Estudiantil