Lugar de encuentro de Los Irrompibles de Bahía Blanca. Pero no todo es resignación y desesperanza.
POR UN RADICALISMO SOCIALDEMOCRATA
No es cierto que el recorrido pendular que transita nuestro país entre el neopopulismo y el neoliberalismo sea un acontecimiento inmodificable al que nos debamos acostumbrar. Como si fuesen dos relatos alternativos de una misma matriz de saqueo, concentración económica y desigualdad social; en la experiencia política argentina encontramos demasiadas continuidade
s entre ambos paradigmas. Tampoco es cierto el hecho de que, por contexto político y tradición histórica, sea imposible construir una alternativa superadora que permita conjugar altos niveles de igualdad social con eficiencia económica, fortaleza institucional y una activa participación política de las mayorías. Menos aún lo son, aquellas opiniones frívolas, que consideran la política como un circo mediático, en donde la crítica y la propuesta deben dejar su lugar a la denuncia liviana y al golpe de efecto. Determinismos, posibilismos y cortoplacismos son la causa de nuestro atraso económico, social y cultural y la consecuencia de haber sacrificado a la política en el altar del mercado y los medios masivos de comunicación durante décadas. Existe una nueva generación de militantes populares que creemos en la utilidad de las ideas como camino posible para elevar el nivel de conciencia colectiva y generar acuerdos estratégicos en pos del cambio social positivo. Estamos quienes nos animamos a continuar soñando con una Nación en donde la libertad y la igualdad sean alcanzadas mediante la solidaridad y la participación; con un país que recupere la iniciativa creadora para fundar un modelo de desarrollo y bienestar; y con un pueblo que deje de mirar resignado las desigualdades y la exclusión, el enfrentamiento estéril y vanidoso, el desinterés social y la apatía política. Conciencia y consenso acerca de lo que nos paso y hacia dónde queremos ir, son los imperativos para cimentar un pacto político y social que oficie de plataforma de lanzamiento de la Argentina del bicentenario. Siempre en esta dirección, hace ya muchos años que Raúl Alfonsín propuso un horizonte estratégico para la Argentina: la democracia social. Nuestra propuesta consiste en discutir al menos tres ejes decisivos para alcanzarla, marcando sendas diferencias entre el crecimiento económico y el desarrollo productivo, el asistencialismo focalizado y la distribución niveladora, la participación electoral y la ciudadanía política.