Consultora de Niñeras Vivian Woodward

Consultora de Niñeras Vivian Woodward

Compartir

Consultora dedicada a la búsqueda de niñeras en Bahía Blanca, tutores escolares, acompañantes para adultos mayores y animadoras para eventos.

Photos 11/07/2014

BEBÉ: ¿LO ESTARÉ MALCRIANDO?

Durante el primer año de vida de un bebé, cuántas veces nos preguntamos:“¿Podemos hacerle upa todo el tiempo o estaremos malcriándolo?”; “¿Hasta cuándo lo dejamos dormir en nuestro cuarto?”; “¿Mimarlo o cuidarlo demasiado puede ser contraproducente a futuro?”. La doctora Graciela Basso, neonatóloga, pediatra especializada en desarrollo temprano y psicoanalista, charló con la Revista Sophia y nos aseguró que no es cierto que los chicos se malcríen si los tenemos a upa.

Créditos: Revista Sophia, mes de junio 2010 - bebé, lo estaré malcriando - Ella nos contó que “cuando un bebé está en brazos de la mamá es como si tuviera una placenta externa, una envoltura multisensorial que lo protege de la luz, los olores, los ruidos distintos, a la vez que le permite sentirse cómodo con el olor, los sonidos y el calor que tanto conoce desde el vientre materno”.

Un bebé de pocos meses no tiene capacidad de “manejarnos”, como creen quienes nos aconsejan que no los tengamos a upa o quienes piensan que pueden convertirse en pequeños tiranos de un día para el otro. Para Graciela Basso, hay que hacer todo lo contrario: tenerlos a upa y abrazarlos cada vez que lo requieran. “En el momento en que se corta el cordón umbilical, no se corta el vínculo entre la madre y el bebé –dice la pediatra–. Por el contrario, todo lo que podamos hacer para alimentar y fortalecer el vínculo es bienvenido.

No es malcriado un niño pequeño que prefiere estar más cerca del cuerpo de su mamá. Si a ese bebé que estaba dentro de la panza, calentito, flexionado, con agüita, a los pocos días ya le estamos pidiendo que duerma solo en la cuna, hay algo que no estamos entendiendo. Justamente, el niño que recibe el contacto que necesita y que se siente entendido va a aceptar la cuna libremente después de un tiempo.

El cerebro del niño pequeño todavía es muy inmaduro para asimilar normas de educación”, asegura. ¿Por qué es tan importante no poner límites a este contacto fundamental? Hoy, así como se sabe que no hay leche artificial que reúna los beneficios de la leche materna, ni CD de estimulación o música que sustituya la calidez de la voz de las mamás, también se comprobó que no hay mejor refugio y estímulo para el bebé que pasar los primeros meses de vida muy cerca de la mamá. Con el abrigo de ese cuerpo amado, los recién nacidos se sienten más protegidos y seguros. Y eso les permite desarrollar una seguridad emocional que sentará las bases sobre las que se construirán sus relaciones futuras.

Tan importante es este primer contacto para los chicos que trasciende la figura de la madre. “Para el bebé, lo mejor es estar siempre cerca de la mamá. Pero si ella está deprimida, queda internada o está inhabilitada por algún motivo –dice Basso–, debe haber alguien que cumpla ese rol. En esos casos, el papá, una abuela o una tía pueden permitirle al bebé desarrollar ese apego que será la columna vertebral de la formación de su psiquismo”.

Cuerpo a cuerpo

Hoy en día, entre los accesorios para el bebé que existen en el mercado, hay uno que favorece especialmente ese contacto cuerpo a cuerpo tan beneficioso. Se lo conoce con el nombre de wawita y, con la forma de un pañuelo portabebés, propone una experiencia similar a la que tienen las mamás canguros que llevan a sus crías muy cerca. “Este método, que había dejado de usarse, ahora se valora mucho. Con la ayuda de una wawita o una mochilita, se puede tener al bebé sobre el pecho, hecho una ranita, y sostenerlo como lo sostenían en las civilizaciones antiguas.

El niño que está cerca de mamá mientras ella viaja, trabaja o hace las tareas de la casa –aunque sólo sea a la mañana o la noche, o los fines de semana– será un bebé más tranquilo y seguro,” explica. Esta comunión nos permite conocer más al bebé y poder escuchar o “leer” mejor sus demandas y necesidades. Una madre que conoce a su hijo y apela a su instinto es también una mamá más tranquila y segura.

Por eso es que Basso nos recomienda reconocer las señales que nos dan nuestros bebés: “A través de los diferentes tipos de llantos, podemos saber si les duele algo, si tienen sueño o hambre, o si es hora de cambiarles el pañal. Hay que estar muy atentos a la mirada de los bebés: si están interactuando con algo deben mirar eso y no hacia los costados. La sonrisa también es una señal que aparece desde los dos meses. Más tarde, los bebés sostienen la cabeza y son más interactivos; uno les habla y abren la boca; siguen la cadencia y la voz de la madre. Tal vez, en lugar de la cuna sofisticada o la mamadera más cara, es más importante estar pendiente de esto que no es ni más ni menos que la capacidad de entender al otro”, explica

Los ritmos del cuidado

Una vez que el chico comenzó a alimentarse bien, aparece la necesidad de adquirir hábitos de sueño para que pueda diferenciar el día de la noche, y la vida familiar empiece a encontrar un equilibrio. Desde un primer momento, es fundamental darles una organización clara. Si establecemos rutinas, en poco tiempo veremos que nuestro hijo agradece ese ritmo y está más tranquilo. Por eso, a la libertad para dar afecto hay que sumarle una rutina determinada.

“Durante el primer año de vida no se puede disciplinar al bebé, pero hay que establecer ritmos claros: podemos bañarlo a un mismo horario, ponerle una determinada música, ayudarlo a dormir en su cuna o que vuelva a dormirse cuando se despierta. Hay padres que vienen al consultorio y me dicen: ‘Yo lo llevo, lo traigo, lo pongo en la camioneta, vamos para acá, para allá’. Entonces, el chico duerme mal y ellos se quejan. El sistema nervioso permite discernir, y para que el niño pueda discernir, tiene que tener un cierto grado de anticipación, que se lo brinda la relación con su familia y las rutinas”.

Bajando las exigencias

Todas las mamás que hayamos atravesado el puerperio y esos primeros días en los que no dormímos bien, atentas a que el bebé se alimente, al llanto o a los cólicos, nos sentimos identificadas cuando Basso dice que en medio de ese proceso inicial, sobreviene una etapa de locura que, afortunadamente, resulta normal y transitoria. “La demanda para las madres en los primeros meses de vida es enorme y se viven muchos cambios –explica la especialista–. Debe adaptarse el ritmo del bebé, a la lactancia, a las pocas horas de sueño. Cada una de estas situaciones genera un cambio en el estado emocional.

El pediatra y psiquiatra Donald Winnicot decía que la mujer, en las primeras semanas de vida del bebé, experimenta una ‘locura normal’ porque, ¿quién elegiría estar encerrado cambiando pañales y dando el pecho cada tres horas, todos los días?

Hay mamás que sienten que esa situación no va a terminar nunca, pero hay que llevarles un mensaje tranquilizador porque hacia los cuarenta días la mamá y el bebé logran acoplarse y todo empieza a normalizarse”, dice Basso. A estos cambios hay que sumarle la exigencia que tienen algunas mujeres de volver a trabajar, pasados los tres meses. “Hay mamás que no pueden dejar de trabajar, y están las que se sienten atrapadas en esa locura transitoria que se establece con el bebé y quieren salir de esa situación aun con el costo de extrañarlo. En estos casos, yo les recomiendo que cuando se sientan cansadas, se tomen un respiro para volver a casa con otros aires y otro brío”, dice la pediatra. Aun así, el consejo para todas es que se dediquen a los primeros meses de vida de sus hijos y los disfruten.

“El mejor mensaje que les puedo transmitir a las madres es que busquen la manera de estar la mayor cantidad de tiempo posible con los chicos porque lo que hacemos durante el embarazo y los primeros meses del bebé es fundamental. Esto no significa estar con ellos las 24 horas, sino intentar bajar un poco las exigencias en el trabajo, siempre y cuando la familia pueda satisfacer sus necesidades materiales. Hablo de tomarnos una pausa más amplia o de escuchar, mientras estemos en casa, esas señales y demandas de las que hablábamos al comienzo. Nuestros hijos esperan nuestra mirada y nuestros brazos tanto como el alimento o el baño caliente antes de dormir.

Lo que podamos hacer con ellos durante el primer año de vida va a ser clave mientras crecen. El tiempo pasa rápido y en la medida que hayan tenido contacto físico y se sientan contenidos, van a ser menos demandantes y más seguros. Entonces, nosotras también aprovechamos esta etapa. No va a pasar mucho tiempo para que esos mismos bebés que lloraban para que los alzáramos empiecen a caminar solos y dejen de pedirnos upa”.

La figura fundamental

La necesidad del bebé de estar próximo a su madre, de ser acunado en brazos, protegido y cuidado fue estudiada científicamente por el psicólogo John Bowlby, quien, a partir de su trabajo en instituciones con niños privados de la figura materna, formuló la teoría del apego. Según esta teoría, el estado de seguridad, ansiedad o temor de un bebé es determinado por la capacidad de respuesta de su principal figura de afecto (la madre o la persona que esté a su cuidado), y en la medida en que eso esté garantizado, el niño podrá establecer apego, apoyarse y, a la vez, abrazar a otros a lo largo de la vida. Sin esa figura inicial, es difícil que una persona pueda comprender y ponerse en el lugar de los demás.

La lactancia y el sueño

La doctora Basso nos dio su mirada sobre el sueño y la alimentación, dos de los principales temas que nos preocupan a las mamás. Acerca de la lactancia nos dice: “Hay mujeres que nacieron para amamantar y les va fenómeno, y otras a las que no les va tan bien y no tienen que sentirse mal por eso. La lactancia es muy compleja y no depende de decir: ‘Yo quiero y le voy a dar’.

La leche materna es ideal: no es costosa, sirve para poblaciones que no tienen recursos, favorece el contacto piel a piel con la madre. Es lo mejor, pero a veces lo mejor es enemigo de lo bueno. Si una mamá le da el pecho a su hijo tres o cuatro veces por día, y una mamadera relajada y tranquila mirándolo, es mejor que estar abrumada, mirando para otro lado y llorando porque está todo el día con el bebé en el pecho y el chico no toma. Ser extremista no es bueno. Si una mujer tiene el don de poder alimentar a su hijo con el pecho fácilmente, debe aprovecharlo. Si no, debe aprovechar a su hijo que está ahí, mirándola y esperándola”.

Sobre el sueño, nos cuenta: “Durante los primeros cuarenta días, hay bebés que, si nacieron con buen peso, pueden llegar a dormir seis horas, pero hay otros que no lo logran. También es normal que se despierten en el medio de la noche porque tienen hambre. Mientras duerme, el bebé tiene un estado de conciencia más superficial y otro más profundo y, por eso, a veces se mueven o llorisquean pero en realidad están dormidos. Sin embargo, hay madres ansiosas que interpretan que están llorando porque están despiertos y los levantan, les dan de comer, les cambian los pañales y terminan despertándolos. A veces, es mejor acariciarlos, ponerles la mano encima y dejar que sigan durmiendo. A partir de los seis meses, cuando incorporan alimentos sólidos, empiezan a tener un ritmo más parecido al de un niño y, entonces, podemos esperar que duerman toda la noche”.

Fuente: materna.com.ar

16/05/2014

Chicas! tenemos una busqueda activa para trabajar de lunes a sabado de 8 a 14 hs en bosque alto :quien este interesada mande su cv por mensaje privado :)

22/03/2014

Estamos buscando empleada domestica, cuatro horas de mañana .En el barrio Patagonia. Las que esten interesadas manden su cv por mensaje privado :)

28/02/2014

Diabetes Gestacional: Cómo se detecta y cómo se trata

La diabetes gestacional es un trastorno del embarazo ya que aparece por primera vez cuando la mujer está embarazada. El término “diabetes” marca que hay demasiada glucosa – azúcar- en la sangre.

La glucosa proviene de los alimentos y el cuerpo la usa para obtener energía y así funcionar bien. Tener demasiada glucosa en la sangre cuando la mujer está embarazada, es malo para el bebé.
La diabetes gestacional desaparece cuando nace el bebé, pero aumenta el riesgo de tener diabetes más adelante. Generalmente presenta síntomas leves y hacer la prueba de curva de glucosa es la única forma de confirmar el diagnóstico.

Causas de la diabetes gestacional

En ocasiones, las hormonas del embarazo pueden bloquear el trabajo que hace la insulina. Cuando esto sucede, los niveles de glucosa pueden incrementarse en la sangre de una mujer embarazada.

Hay factores que predisponen a la mujer embarazada a padecer diabetes gestacional como:
Antecedentes familiares de diabetes.
Hipertensión arterial.
Sobrepeso antes de quedarse embarazada.
Presencia de azúcar en o***a.
Haber dado a luz a un bebé de más de 4 kilos o con algún defecto congénito previamente.
Presencia de demasiado líquido amniótico.
Si la mujer tiene antecedentes, el médico seguramente indique análisis desde el comienzo del embarazo. Si no este trastorno suele ser diagnosticado entre las semanas 24 y 28, ya que es cuando el médico que sigue a la futura mamá pide el estudio llamado "carga de glucosa o curva de glucosa".


Cómo es el estudio que evalúa el nivel de glucosa en sangre

Existen varios estudios. El primero es el que analiza el nivel de glucosa en sangre en ayunas. El médico toma una muestra de sangre de la mujer embarazada con ocho horas de ayunas.

El otro estudio es el que mide la tolerancia oral a la glucosa. Ésta es una prueba diagnóstica que se realiza con instrucciones especiales. Durante al menos 3 días antes de la prueba, la paciente deberá comer normalmente. Luego, ayunará por lo menos 8 horas antes de la prueba. Alguien del equipo médico medirá el nivel de glucosa en la sangre de la embarazada en ayunas. Luego, le indicarán que beba una bebida muy dulce y se le medirá el nivel de glucosa en la sangre tres veces más, 1, 2 y 3 horas después que tome la bebida. Si los niveles de glucosa son altos dos veces o más, significa que la futura mamá tiene diabetes gestacional.


Cómo tiene que actuar la embarazada frente a un diagnóstico de diabetes gestacional

En caso de que se confirme esta dificultad, el tratamiento inicial es una combinación de dieta y ejercicio. La dieta tiene como objetivo controlar las proporciones de hidratos de carbono, proteínas y grasas que ingiere la mujer embarazada para evitar sobrecargar a su organismo de glucosa.

En cuanto a la actividad física, sirve para mejorar la sensibilidad del organismo ante la insulina, que se ve afectada en la diabetes gestacional.

En los casos en que este tratamiento no alcance para mantener los niveles de glucosa dentro de los parámetros normales, se recurrirá al uso de insulina.

Qué efectos tiene la diabetes gestacional en la mamá y en el bebé

En la mamá puede provocar presión arterial alta.
El bebé suele ser muy grande por lo que generalmente el nacimiento es vía cesárea.
En el caso del bebé, puede tener bajos niveles de glucosa al momento de nacer y predisposición a padecer diabetes en el futuro.


Fuente: National Diabetes Information Clearinghouse (NDIC)

26/02/2014

ADAPTACIÓN AL JARDÍN :)

Empezar el jardín de infantes puede resultar muy difícil para los pequeños. Implica un cambio de rutina y de hábitos en su día a día. 10 consejos para que tu hijo se pueda adaptar correctamente en el jardín de infantes.

Hablar del tema
El cambio de rutina
Enseñarle a compartir
La mochila
Qué ropa le pongo
Actividades para ir practicando
El tiempo de adaptación al jardín
La comida
El transporte
“No quiero quedarme” y el adiós

El jardín de infantes crea personas libres con capacidad de elegir y discernir. Seres autónomos e independientes. Les enseña a aprender de sus errores y a tener respeto por el otro. También toman conciencia del cuidado del medio ambiente y revalorizan nuestras costumbres y tradiciones familiares.
Para que no les resulte tan difícil la nueva etapa, te presentamos 10 consejos para que tu hijo se pueda adaptar correctamente en el jardín de infantes.
Consejos para el inicio del jardin de infantes

¡Qué desafío comenzar el jardín de infantes! Esta etapa suele poner a los chicos bastante ansiosos. Este cambio implica una nueva rutina y nuevos hábitos en su día a día. Conocen muchas personas nuevas, realizan actividades diferentes y sobre todo, están fuera de su casa. Al principio, cuesta. Y no sólo es difícil para los chicos, sino también para los padres que los deben dejar solos en el jardín. ¡Vamos, coraje! Pero es un paso que todos deben dar y que marca el inicio a una etapa lindísima, rodeada de muchos amigos y nuevas experiencias.
Hablar del tema

Lo ideal es comenzar a hablarles sobre el jardín de infantes unas semanas antes del inicio escolar. Contarles las actividades que van a hacer, cómo va a ser su día, siempre tratando de marcar lo positivo de esta nueva etapa de su vida.

Debemos estar atentas a sus reacciones en los días previos: si siente miedo, ansiedad, entusiasmo…Tenemos que tratar de calmarlos y es muy importante responder a todas sus inquietudes.

El cambio de rutina
Durante las semanas previas podemos empezar con una rutina que se parezca a la que va a tener cuando vaya al jardín.

Acostarlo temprano, cómo si al otro día se tuviera que levantar en el horario para ir al jardín. Lo despertamos, lo arreglamos y a desayunar todos juntos. Es importante poder compartir este momento en familia. Probablemente, antes el niño no desayunaba con los papás porque dormía hasta más tarde. El jardín de infantes es un buen momento para que el hábito de desayunar se transforme en una rutina familiar.

Enseñarle a compartir

Mientras están en casa, los chicos no sienten la necesidad de compartir sus pertenencias con otras personas. Pero cuando comienzan el jardín y hacen nuevos amigos es importante que sean capaces de hacerlo. Durante los días previos, le podemos explicar la importancia de compartir nuestras cosas con los otros y pedir permiso antes de sacar las de los otros. ¡Ojo! Es un proceso que se va dando de a poco y depende de la maduración de cada pequeño y no lo podemos apurar.

La mochila

Las madres siempre vamos que querer poner un montón de cosas por si las precisa. Pero no hay que olvidarse que los jardines de infantes están preparados para cualquier inconveniente. Seguramente antes de que empiecen las clases las maestras transmitirán qué recomiendan llevar. Generalmente son: cepillo de diente, una toallita, una muda de ropita, algún cuadernito para que dibujen, preferiblemente que todo este marcado con su nombre. Y si son chicos y todavía usan mamadera o pañal también los debemos poner.

Qué ropa le pongo

La ropa debe ser cómoda, fácil de cambiar. Hay tener en cuenta la época del año, si es calurosa debe ser de colores claros y de material fresco. En invierno, deben llevar un abrigo que los proteja del frío pero debe ser fácil de quitar cuando jueguen. El calzado tiene que ser cómodo y flexible. Si el jardín pide un unifomre, es recomendable contar con dos mudas: si uno vuelve muy sucio, el otro debe estar listo para usar al día siguiente.

Actividades para ir practicando

Sacarse y ponerse los zapatos, colocarse un abrigo, ir al baño solo… Si vemos que nuestro pequeño está preparado para realizar ciertas actividades, pero no tiene el hábito, podemos comenzar un par de semanas antes del inicio de clases a practicarlas para que, poco a poco las vaya incorporando. Pero, obviamente, con expectativas lógicas. También se les puede consultar a las maestras qué esperan que los chicos sepan hacer solos, de esta manera las podrán practicar antes de empezar.
El tiempo de adaptación al jardín

El tiempo de adaptación al jardín varía según cada pequeño. Por lo general les lleve de dos a tres semanas acostumbrarse al cambio.

El tiempo de adaptación se relaciona mucho con los hábitos de los chicos. Un nene que está acostumbrado a realizar muchas actividades durante el día y a pasar tiempo con muchos amigos, es más probable que se adapte mejor que uno que no lo hace.

La comida

Si el pequeño va al jardín por la mañana, es esencial que tome un desayuno completo: cereales, lácteos y frutas. Si va por la tarde, un almuerzo equilibrado en casa. También necesita comer alimentos que le den energía para toda la tarde, por ejemplo todo tipo de pastas, pero por supuesto hay que complementar con verduras, frutas y carne.

Para la media mañana y la merienda, lo que se suele hacer en los jardines es que todos los chicos lleven galletitas para compartir y las maestras las reparten entre todos durante los recreos.

El transporte

Hay que tener en cuenta la distancia a la que queda el jardín de la casa. Lo recomendable es que quede cerca, ya que los viajes largos cansan a los niños y generalmente se quedan dormidos o si tiene que caminar mucho se molestan.

¿Vamos caminando, en auto con papá, o en cochecito? Esto depende de cada familia, del chico y también de la época del año. Por ejemplo, si el jardín queda cerca y es un lindo día, podemos ir caminando y de paso el niño va familiarizándose con el barrio.

“No quiero quedarme” y el adiós

Los primeros días, es muy común que los chicos sientan miedo de lo desconocido y no quieran quedarse solos en un lugar nuevo ya que esto implica separarse de mamá, papá o de la persona de confianza que los lleva.

Al principio cuesta, y no sólo al chico, a los papás también. Pero es importante despedirlos con una sonrisa, asegurarles que todo va a estar bien y, sobre todas las cosas, no enojarnos si llora y no se quiere quedar, es completamente normal que reaccione de esta manera.

Es muy importante, el momento en que se tienen que despedir. Nunca debemos irnos cuando el niño está distraído y no mira, porque una vez que se dé cuenta de la ausencia sentirá miedo y la transición puede resultar más difícil.

Nunca nos debemos ir sin despedirnos. Puede ser que el principio sea muy difícil y el niño insista en que nos quedemos. Las primeras veces lo podemos hacer, pero hay que respetar los tiempos de las maestras e irnos cuando ellas crean que el chico ya está listo para quedarse solo y tratar que nuestro hijo lo acepte de la mejor manera.
Fuente Materna Argentina

19/02/2014

Dejar los pañales: ¿Cómo sé cuando mi hijo está listo?

El proceso de control de esfínteres o de dejar de usar pañales es un camino por el cual tiene que transitar tu hijo. No sabés cuál es el momento, ni cuáles son los signos, pero te parece que está listo. Cómo darte cuenta si ya podés empezar a sacarle los pañales a tu bebé.

Signos:

- Tu hijo se mantiene seco por períodos más largos de tiempo, pueden ser dos o más horas. Esto quiere decir que su capacidad de control aumentó.

- Tu hijo se da cuenta cuando necesita ir al baño. Si tratás de apurarlo antes de que él se de cuenta sólo puede traer problemas, porque tu hijo no es consciente de lo que hace cuando va al baño. ¡No hay que apurar los tiempos naturales!

- Cuando es capaz de bajar y subir sus pantalones por su cuenta. Antes no sentía esta necesidad, pero ahora que está cambiando está aprendiendo y se dá cuenta que hay que hacerlo.

- Cuando tu hijo es capaz de seguir instrucciones. Hay varios pasos que hay que seguir cuando uno va al baño: prender la luz, bajarse los pantalones y la ropa interior, sentarse en la pelela, limpiarse, lavarse las manos…

- Cuando puede sentarse y concentrarse en una misma actividad por un determinado tiempo sin distraerse ni enojarse.

- Es importante que tu hijo pueda caminar y correr correctamente. Ya que el baño no siempre está en un lugar accesible y tiene que poder correr antes de que ocurra un accidente.

- Finalmente, uno de los signos más importantes: que tu hijo tenga ganas y muestre interés por el tema. Que quiera estar seco y limpio todo el día, que quiera usar “ropa interior de grandes” y que pregunte cada vez que vos vas al baño y que quiera hacer lo mismo.

La edad no es lo más importante, no te preocupes si pensás que ya está grande. Recordá: todo va a su tiempo, va a ocurrir cuando tu hijo esté listo física y emocionalmente.

A su vez existen pasos que son característicos en los niños y que marcan el inicio al cambio.

1° Tu hijo te avisa que está sucio y que ya se hizo encima.
2° Tu hijo te avisa que lo está haciendo.
3° Tu hijo logra anticiparse y te cuenta que quiere o que va a hacerlo.
4° Tu hijo logra contenerse y te cuenta que quiere hacerlo.

17/02/2014

Los 30 Meses de tu Hijo: ¡Dos Años y Medio!

Tu hijo cada vez más independiente: ahora quiere ir sólo al baño. En las noches, a veces tiene pesadillas. Lo mejor para evitarlas es un buen baño relajante o un cuento antes de dormir. También comenzás a notar sus dotes de artista. Sus dibujos van presentando trazos más firmes.


Motricidad gruesa: Es probable que el pequeño ya quiera independizarse a la hora de ir al baño. Durante los primeros meses, lo ideal es que los padres sigan de cerca el proceso para evitar alguna frustración.

Persona social: La ansiedad y el exceso de estimulación antes de ir a dormir pueden causarle pesadillas. Actividades como contarle un cuento o un baño previo actúan como buenos relajantes.

Comunicación: El niño comienza a identificar el concepto de "ayer", en oposición al de "hoy" (en realidad, distingue dos tiempos: un ahora respecto de otro momento). Combina palabras para expresar posesión ("mi s**o"), repetición ("más jugo") y acción ("ir afuera"). También pide ayuda para sus necesidades personales como lavarse las manos.

Motricidad fina: Papel en mano, el niño ya empieza a tomar con mayor firmeza los lápices y da sus primeros pasos en el dibujo con líneas más firmes y rectas.


Por favor, recordá que estos hitos del desarrollo son aproximados, ya que cada niño es único. Ante cualquier duda, te sugerimos que siempre consultes al pediatra.

Fuente. Materna Argentina

¿Quieres que tu empresa sea el Servicios Gubernamentales mas cotizado en Bahía Blanca?

Haga clic aquí para reclamar su Entrada Patrocinada.

Localización

Categoría

Teléfono

Dirección


Bahía Blanca
8000