En septiembre de 2009 abrió sus puertas el Centro Cultural y Político Catalina Guagnini.
Ubicado primeramente en plena estación de Barrancas de Belgrano y en una segunda etapa sobre la Av. Balbin, el espacio lleva el nombre de una gran militante del Partido Obrero, luchadora incansable contra el proceso militar y fundadora de Familiares de Detenidos Desaparecidos. La inauguración de este nuevo local fue en si misma un homenaje y una reivindicación de la vida de Cata. La huella de su l
ucha es recorrida y extendida cotidianamente en cada actividad que emprende el Partido Obrero. Mientras los Kirchner hacen festivales por los derechos humanos, Jorge Julio López y Luciano Arruga siguen sin aparecer, y como ellos, otros tantos desaparecidos en democracia. Después de 8 años de gobierno, el aparato represivo del estado sigue intacto: 9000 policías bonaerenses que actuaron en la dictadura, patotas sindicales como las que asesinaron a nuestro compañero Mariano Ferreyra, las redes de trata, los casos de gatillo fácil, y la lista sigue. A su vez, los sectores empresariales que instigaron el golpe se sientan en la primera fila de los actos oficialistas, mientras se reprime a los trabajadores que se organizan para enfrentar a la burocracia sindical, participe de la represión de ayer y de hoy. Por otro lado, Macri y sus cómplices piden mano dura en la ciudad y ponen en la calle a la Metropolitana, conformada con los desechos de la Bonaerense y la Federal. Los trabajadores necesitamos una alternativa, una alternativa como la que Cata Guagnini buscó durante toda su vida. La apertura de este nuevo local es un paso más en esa lucha por ponerle un freno a los represores y sus encubridores. En este sentido, el Centro se propone como un espacio cultural abierto e independiente, con talleres, obras de teatro, proyecciones, cine debate y charlas impulsadas por artistas y trabajadores locales.