Las instituciones son como los seres humanos, nacen, se desarrollan y mantienen su grandeza y vitalidad, conforme a su conducta y honestidad. Alfonso Cados.
Un grupo de balanceadores honestos y emprendedores, decidieron agruparse para encarar una acción común, fundamentada en el respeto hacia todas las personas, que posibilitara no sólo el desempeño de su propia actividad con honestidad y decencia; si no también que regulara las transferencias de fondo de comercio en un marco de respeto y de equilibrio para los derechos de todos. Fue así como con la p
resencia y consentimiento de 28 integrantes, el día 4 de agosto de 1927, quedó constituida ésta Institución que en un principio se denominó Asociación de Martilleros y Corredores Públicos para encuadrarla dentro de los lineamientos de nuestro Código de Comercio. Un hecho de esta naturaleza, que hoy resulta común, significó un hito en la oportunidad de su concreción, una verdadera avanzada que superaba la normativa observada por entonces, donde en todos los actos primaba un individualismo propio de la época. Significó una verdadera revolución en el ambiente y como toda revolución, contó con un revolucionario, que se llamó don Alfonso Cados, que fue el verdadero impulsor y el eje del nuevo agrupamiento. Modestamente, fijando su sede en la calle Tucumán 2038 de esta Capital domicilio particular del pionero antes nombrado, comenzó a desenvolverse con pujanza y determinismo y una absoluta conciencia de la importancia de su cometido. Su primer presidente fue el Sr. Francisco Spina y su primer Secretario el Sr. Sus primeros actos fueron adherirse a la Federación Argentina de Martilleros y Participar en el primer congreso de rematadores celebrado en la Sociedad Rural Argentina en el mes de octubre del año de su fundación, 1927. En el año 1938 y ya contando con una importante cantidad de asociados, trasladó su sede a dos oficinas que alquiló en el piso 5° del inmueble de la calle Talcahuano 481, inmueble que en su totalidad
Adquiriría posteriormente, en el primer lustro de los años 50, donde pudo instalar, también en el 5to. Piso, un salón de Actos con capacidad suficiente para reuniones de importancia y donde se desempeñó hasta el año 1969, en que por iniciativa y dedicación total de quien fuera su Presidente por aquél entonces, don Jorge Rodríguez Amoedo, remodeló e instaló su sede en la calle Talcahuano 479, parte del mismo edificio y donde estamos actualmente reunidos. Como referencias históricas puede agregar, que la primera Asamblea Ordinaria celebrada en el mes de abril de 1928, se llevó a cabo en el Salón Rojo del Café “I-Sibarita", sito en la calle Maipú 30 y que la Institución obtuvo su personería jurídica en el mes de mayo de 1931, lo que le posibilitó posteriormente asumir el carácter de Entidad Mutualista, atributos que ostenta también en la actualidad. Resultaría tedioso nombrar a quienes ejercieron la Presidencia, pero puedo asegurar que todos en su hora y según las circunstancias imperantes se desempeñaron con todo acierto y con toda vocación. Consultando según lo he hecho últimamente, lo actuado en su ya larga trayectoria, puedo asegurarles que hasta resulta impensable la labor realizada. Cuando a veces escucho a personas que preguntan qué es lo que hace la Asociación, siento un verdadero pesar por el desconocimiento que manifiestan. Ternas específicos como la reglamentación de las profesiones de Martillero y Corredor; Del reconocimiento del Balanceador como otro agente mediador, ampliando y modificando el capítulo respectivo del Código de Comercio; la matriculación de todos estos profesionales, los requisitos y forma de obtenerla; el despacho de los certificados necesarios a la concreción de una transferencia de negocio en las distintas Reparticiones Nacionales y Municipales; el régimen de la locación en sus distintos aspectos y en especial como derecho al local, uno de los elementos constitutivos de la hacienda comercial; la procedencia de la traba de embargos preventivos originados por las ventas y esencialmente la modificación de la ley 11.867, de transferencia de fondos de comercio, todo entre otras cosas que permanentemente aparecen en nuestra vida cotidiana, especialmente desde el punto de vista fiscal o impositivo, fueron tratados exhaustivamente a través de los años y quien quiera hacerla podrá encontrar en todo este quehacer, los más valiosos antecedentes y fundamentaciones. Hubo que defender también la actividad del Balanceador, de las acechanzas de otras disciplinas que pretendían se las reconociera como únicos facultados para intervenir en la transferencia de fondos de comercio. Así sufrimos los embates de los tasadores y también de los contadores que ofrecieron dura batalla con proyectos de ley y respaldos a niveles oficiales. Ni qué mencionar el avance desmedido de los escribanos públicos, que aún hoy mantienen sus esperanzas y para completar el cuadro la intervención de los bancos oficiales y privados, que también elaboraron sus anteproyectos, con sus asesores letrados y sus influencias de todo orden como para absorber la gestión de intermediación en las transferencias que nos ocupan. Contra todo esto luchó por años la Institución, llevando a todos los ámbitos su palabra y sus argumentos respaldados en el mejor y más beneficioso ordenamiento jurídico, lucha que en definitiva rindió sus frutos ya que no se les pudo quitar a los Balanceadores lo que les correspondía. La Asociación en el año 1933 designó oficialmente como asesor letrado de la misma a quien venía desempeñándose desde el inicio en tal carácter, el Dr. Juan Lorenzo Marque, que posteriormente pasó a ser Jefe de la Asesoría Letrada, incorporándose a la misma el 22 de junio de 1948. La Asesoría según funciona en la actualidad se completó en el año 1976 con el ingreso del Dr. Juan Carlos Marque (h). La consideración, en los aspectos jurídicos, de la ley 11.867 de transferencias. de negocios, fue una constante y las reformas que se propiciaron una permanente requisitoria que estaba avalada por conocimientos prácticos, por vivir diariamente en la mecánica de cientos de operaciones. Los anteproyectos presentados, la concurrencia a cuantos congresos, simposios o debates se efectuaran sobre el tema, fue un quehacer continuo al que la Institución pudo aportar la presencia de muchos de sus componentes, verdaderos autodidactas que además de conocer lo jurídico aportaron sus conocimientos objetivos y señalaron los caminos más adecuados para superar las deficiencias que presentaba la legislación y llegar a un ordenamiento que contemplara los derechos de todas las partes intervinientes. Y la Asociación siguió siempre su marcha, en pos de sus objetivos, atada por supuesto a los vaivenes de las políticas de gobierno. Y los balanceadores vivieron y acompañaron todas esas circunstancias, llegando en determinado momento de la euforia a constituir un grupo numeroso por cuyas manos pasaba un importantísimo movimiento económico. Algunas casas de balanceadores se constituyeron en verdaderos bancos, implantando la financiación en las operaciones. Esa financiación en parte se realizaba con fondos propios y en otras, recurriendo al crédito que les posibilitaba luego los préstamos que efectuaban a los adquirentes. Fue un lugar común al que accedieron en mayor o menor medida todos los balanceadores y que desgraciadamente con el correr de los tiempos, determinó una distorsión en la plaza, que actuó en su propio desmedro. Allá por la década del 60 en pleno brote de este accionar, se dio una charla todavía en el Salón de Actos del 5° Piso de este edificio, en la que se advirtió de los peligros que se cernían
Y recuerdo que les traje a colación un cuento extraído de antiguas historias que decía que en el dominio de un rey déspota, adicto a las torturas a terceros, uno de sus súbditos para halagado le presentó un invento consistente en un caballo, al que se podía introducir en su interior a una persona y luego prendiendo fuego bajo la panza, mientras se quemaba el torturado, sus gritos de dolor salían como un relincho por la boca del caballo. Al rey le pareció magnífico el elemento de tortura y para inaugurarlo lo probó con el mismo inventor. Pero el hombre, según Ortega y Gaset, es él y sus circunstancias y las circunstancias llevaban a actuar en esas condiciones, que al final, terminaron con la actuación de muchos de éstos intermediarios que no pudieron afrontar el crack económico, producto de una merma en la actividad mercantil, procesos inflacionarios inéditos, etc., y solamente algunos con valentía, sacrificio y honestidad lo superaron y continuaron en la profesión. De todo esto puede dar referencia alguien que se enmarcó en esta última postura, nuestro ex-Presidente Francisco Elvio Sironoch. A principios de los años 70, exactamente en el 73, nuestra Institución fue llamada a conformar la Asociación Americana de Martilleros, Corredores y Balanceadores, que se fundó en la República Oriental del Uruguay y que ha continuado vigente hasta el presente, con periódicos congresos, que contaron siempre con la participación de delegados nuestros y que han servido para hacer llegar a los distintos gobiernos verdaderos proyectos de avanzada en nuestros temas cotidianos, todo sin dejar de valorar el acercamiento con nuestros hermanos americanos. También en esa década se adquirió el campo de recreación y deportes que la Institución posee en la localidad de Ezeiza. La iniciativa fue de quién detentaba la Presidencia en aquél entonces don José Alberto González y de su Secretario don Ramiro Sixto Arias, quien después fuera también Presidente de la Institución. Otros hechos que podrían destacarse en el historial nuestro podría ser la referencia a la primer revista que se editó en el año 1939 y los almanaques que anualmente repartía las Asociación a sus asociados y demás allegados y cuya falta en los últimos años, se extraña en nuestras oficinas. Además en el año 1.969, conjuntamente con la Federación de Entidades De Martilleros, la Corporación de Rematadores y los martilleros de hacienda, se elaboró un anteproyecto de Ley Nacional para el ejercicio de la actividad de la intermediación, que fue aprobado en las Jornadas de Martilleros celebradas en la Bolsa de Comercio en mayo de ese año y elevado al Poder Ejecutivo Nacional. Si bien desde su inicio se incorporaron a la Asociación además de los Balanceadores, Martilleros y Corredores inmobiliarios, en la década del 70 ingresaron en forma masiva y lo han continuado haciendo hasta el presente, con toda dedicación y afecto hacia la Institución. En ese orden de ideas en varias oportunidades se programaron y dictaron cursos de perfeccionamiento de estas especialidades, como el que actualmente se está dictado, estando a cargo de jueces de la justicia Nacional en lo comercial de esta Capital. Como último hito en ese vuelo de pájaro recorriendo los acontecimiento más notables y sin perjuicio de que se me hayan pasado más de uno de ellos, cabe destacar la adquisición efectuada en diciembre del año pasado 1996, de la unidad funcional del edificio sito en la calle Lavalle 1312, Esq. Talcahuano, entrepiso, donde se han trasladado las oficinas, remodelándose el salón de remates, todo lo que ha posibilitado el establecimiento de ámbitos adecuados para cada gestión y también el cumplimiento de objetivos primordiales como el ofrecimiento a los asociados de una importante y nutrida biblioteca. Debemos reconocer en la especie la decisión, la fortaleza y visión de futuro de nuestro ex Presidente don Roberto Damián Herrera. En definitiva, señores, que luego de 80 años la Asociación mantiene su lozanía y sigue siendo fiel a los principios rectores que dieron motivo a su constitución. No sé alas ojos de terceros como aparecerá su verdadera dimensión, pero en todo debe recurrirse a los valores intrínsecos que han generado los actos. En derecho se nos enseña la teoría de los valores, que consiste en que las cosas en sí mismas consideradas y los hechos de los hombres, son neutros a los valores, es la intencionalidad que cada hombre pone en su accionar o en las cosas de que se sirve, las que establecerán sus verdaderos alcances. Existe un ejemplo clásico que lleva a una total comprensión del tema y que dice que un viajero llegaba en la antigüedad a una ciudad donde se estaba construyendo una Iglesia y escalonados a la vera del camino se encontraban tres picapedreros que pulían la piedra con la que se construía la Iglesia. Al preguntarle al primero qué hacía, le contestó "estoy picando piedras"; al hacerle la misma pregunta al segundo le dijo “me estoy ganando la vida" y al formular la misma pregunta al tercero le contestó “estamos construyendo una Iglesia". Es decir tres actos iguales y tres valoraciones totalmente distintas; el primero está realizando un acto subalterno, bajo, reservado generalmente a los condenados a prisión; el segundo ya ha elevado su acto y está cumpliendo con el precepto bíblico de ganarse el pan con el sudor de su frente y el tercero, ya lo ha sublimado al extremo de estar colaborando en la construcción de un templo, para alabanza de su Dios. Así la Asociación de Balanceadores, Corredores y Martilleros Públicos, grande o pequeña en su representación material, nació grande y digna por voluntad de los hombres que la forjaron, en su ya larga historia no se ha apartado nunca de su derrotero, ha sabido siempre luchar con altura, buscando lo mejor y no lo que más le convenía, ha sentido a la profesión y no a las circunstancias, ha permanecido en calma mientras muchos la perdían, ha encumbrado siempre a las ideas y no a los hombres, por eso voy a formular un deseo, mi deseo de que permanentemente, a través de los tiempos superadas incluso nuestras personas, haya quien como yo esta noche pueda acercarse a su tribuna a afirmar con veracidad que nunca se ha apartado de su destino, que ha sido en todo momento fiel a los ideales de sus fundadores y que puede aparecer con orgullo como luminoso faro y guía de los profesionales de la intermediación en la Argentina . Presidente
Víctor Hugo Cappuccio