06/06/2023
En agosto de 2022 asumieron las actuales autoridades de la Facultad de Ciencias Sociales, encabezando un frente político-académico amplio, heterogéneo y plural, llamado “Sociales en Movimiento” (SEM). Esto puso fin a un largo periodo de crisis de gobernabilidad que había afectado todos los aspectos de la vida institucional y cotidiana de nuestra comunidad. Más allá de que durante ese lapso no hemos dejado de enseñar, de estudiar e investigar, toda aquella etapa de crisis permanente fue vivida con un comprensible sentimiento de zozobra e incertidumbre en todos los claustros. Como si esto no fuera ya demasiado, sufrimos casi dos años de pandemia y vivimos un proceso muy prolongado de elecciones y de transición entre una gestión y otra.
Desde Sociales Interclaustros fuimos y somos parte de Sociales en Movimiento. Nos sumamos a este frente con objetivos bien claros: volver a dotar a la FSOC de un proyecto político-académico transformador, y contribuir a frenar el avance del Rectorado sobre nuestra facultad. Nos constituimos hace ya casi 5 años como una nueva agrupación con un perfil programático, en los principios y en las prácticas, con la explícita intención de hacer un aporte a la construcción institucional de la comunidad universitaria de FSOC como un conjunto, tratando de superar los estrechos y mezquinos límites de las miradas centradas en intereses de sectores o carreras.
Como parte de SEM, desde Sociales Interclaustros (SI) participamos activamente en los procesos electorales de cada claustro y estamos representadxs actualmente en el Consejo Directivo (un profesor y una graduada) y en Juntas de Carrera, aunque no participamos en secretarías, subsecretarías y direcciones. Poco antes de asumir el nuevo Consejo Directivo, participamos junto a lxs demás consejerxs de SEM en la Asamblea Universitaria del 24/6/22, que eligió como nuevo rector de la UBA a Ricardo Gelpi, del espacio político que conduce la UBA desde hace muchos años. Con nuestra abstención, fijamos allí un posicionamiento político claro y firme, y retomamos una línea abierta hace dos décadas por la gestión encabezada por Federico Schuster, que había construido un marco de articulación con otras Facultades en defensa de su autonomía y pluralidad, marco que las gestiones anteriores de FSOC habían desdibujado de manera considerable.
LOS PRIMEROS MESES DE LA NUEVA GESTIÓN DE FSOC
Los primeros diez meses de labor de las nuevas autoridades muestran que la propuesta de Sociales en Movimiento de conformar un amplio frente, capaz de retomar una senda de reconstrucción institucional democrática y plural, ha sido acertada. La facultad ha ido recuperando la dinámica regular de sus órganos (decanato, Consejo Directivo, secretarías), su funcionamiento administrativo y su actividad sustantiva (enseñanza, investigación, extensión) en forma notoria y observable en el hábitat que compartimos. Asimismo, más allá de falencias persistentes, los procesos administrativos básicos han sido puestos nuevamente en marcha, se han destrabado algunas de las cuestiones largamente anheladas (como la aprobación del nuevo plan de estudios de Comunicación) y se formularon iniciativas importantes de cara a retomar la atrasadisima regularización por concurso de nuestros/as docentes auxiliares. También se han lanzado otras propuestas que permiten ampliar las posibilidades formativas de nuestrxs estudiantes, abriendo nuevos espacios de participación en cátedras y equipos de investigación y extensión. Como otro avance importante, puede también contabilizarse la apertura a licitación para la construcción de la quinta etapa del edificio de Santiago del Estero.
Desde Sociales Interclaustros somos parte de Sociales en Movimiento en el Consejo Directivo, manteniendo nuestra propia identidad. Eso supone también diferencias, que deben sostenerse y tramitarse en un marco plural y de respeto. En coherencia con ello, en estos meses que llevamos en funciones en el CD no fuimos parte de ninguna “mayoría automática” ni entendimos la función del CD como la de una mera “escribanía”. Así, después de unas 15 sesiones plenarias del CD (y de otras 15 reuniones de trabajo en comisiones), queda evidenciado en nuestra participación que en algunas cuestiones también nos posicionamos públicamente de forma crítica respecto de la Gestión, y en algunas votamos en disidencia.
Así, en algunos casos criticamos el carácter opaco de algunas decisiones, o su comunicación defectuosa. A modo de ejemplo, hemos expresado nuestras objeciones a algunas altas, bajas y modificaciones de equipos de cátedra en las que observamos prácticas arbitrarias o poco democráticas por parte de las Carreras (destacamos sobre todo un caso en CP y otro en RT); también hemos objetado algún concurso del CBC cuyo jurado propuesto tenía un marcado y unilateral sesgo partidario; también nos pronunciamos en contra de la forma en la que tuvo lugar la (por demás necesaria) actualización de los aranceles de posgrado; expresamos nuestro malestar y repudio por la forma en la cual, también con representación de nuestra Facultad, se perpetró en el Consejo Superior de la UBA un brutal recorte de derechos en el reglamento de afiliaciones de DOSUBA.
En suma, aun conociendo los límites de representatividad del CD (dada la representación sobrevalorada que allí tiene el “estrato profesoril” por sobre lxs demás docentes, graduades y estudiantes) hemos buscado honrar la función de ese órgano colegiado. Creemos que muy magro favor le haríamos a la gestión de la Facultad, si allí sólo nos limitásemos a levantar la mano. Defendemos un CD que sea ámbito democrático de generación de consensos, de intercambio, debate y, cuando sea necesario, también de disidencias.
LA AGENDA POLÍTICO-INSTITUCIONAL DE FSOC PARA LOS PRÓXIMOS MESES
La gestión de la FSOC ha impulsado recientemente algunas iniciativas importantes, con el propósito de concretarlas en un lapso relativamente breve. Son importantes, y por primera vez en muchos años atienden derechos laborales docentes postergados, así como abren nuevas posibilidades de formación para lxs estudiantes de la FSOC. Nos referimos a la propuesta de un nuevo reglamento de concursos para auxiliares, así como a proyectos para institucionalizar un sistema de adscripciones estudiantiles en cátedras y equipos de investigación y extensión.
Ya tendremos ocasión de debatir profundamente nuestras posiciones acerca de estas iniciativas, y de escuchar las de otros actores. Por lo pronto, manifestamos nuestro apoyo en general al espíritu con el que se las viene planteando y acompañamos su concreción, promoviendo además una construcción participativa y transparente de sus instancias de discusión y puesta en acción, pero también las de su seguimiento y control.
Sostenemos que la insistente negativa por parte de la UBA a suscribir el Convenio Colectivo de Trabajo para la docencia universitaria debe ser confrontada con firmeza en el ámbito del Consejo Superior, en articulación con la lucha de los gremios docentes. Entre tanto, es imprescindible “sacarle todo el jugo” posible a las normas que ya hoy nos rigen.
En ese marco, la regularización por concurso de todxs nuestrxs docentes auxiliares es una deuda pendiente desde hace muchos años en la Facultad. Resulta realmente indignante que esto haya sido así, cuando no habría grandes restricciones presupuestarias para avanzar en ello. Los concursos de auxiliares docentes tienen que asegurar las carreras docentes efectivamente en curso, al tiempo que tienen que hacerlas compatibles con criterios de “excelencia académica” no meramente credencialistas y academicistas. Es un tema delicado y requiere debate y consensos, teniendo siempre en mente que sobre todo se trata de garantizar la mejor calidad de la enseñanza posible para nuestrxs estudiantes.
Dado que la regularidad de los cargos de Ayudante dura sólo dos años y los de JTP tres años, será importante establecer además un cronograma que haga posible las renovaciones con mecanismos transparentes, previsibles y equitativos, para que no vuelva a suceder lo que hoy lamentablemente nos pasa: que la mayoría de los concursos realizados en aquellas primeras oleadas de regularizaciones se encuentran ya largamente vencidos.
Es asimismo de esperarse que las adscripciones abran nuevas y genuinas oportunidades formativas para estudiantes, democratizando el acceso a experiencias de docencia/investigación/extensión que de otro modo quedarían limitadas sólo a aquellxs estudiantes que hayan podido acumular una buena cantidad de “capital social”. Con una delimitación precisa de tareas, las adscripciones podrían ser una excelente posibilidad de aprendizaje e inserción. Por la relevancia que tienen, entendemos que se debe garantizar un procedimiento democrático y participativo para debatir estas iniciativas. La reunión de interjuntas convocada para el sábado 10 de junio es un importante primer paso, pero si esto no se amplía y llega a cada cátedra, a cada equipo y al conjunto del estudiantado, no será más que una cáscara vacía.
Más allá de apoyar en general estas iniciativas, también advertimos acerca de algunos “peligros” que ellas podrían traer consigo, y que deben ser tenidos en cuenta previo a su implementación.
El reglamento de concursos de auxiliares debe necesariamente ser aprobado por el Consejo Superior. Allí se lo debe elevar blindando los aspectos sustanciales de garantías de derechos docentes y calidad plural del proceso. Pero, a su vez, debe protegerse de cualquier posibilidad de error técnico-administrativo en relación con el marco normativo de la Universidad, que pudiera producir una demora innecesaria en el proceso de su aprobación definitiva.
En cuanto a los reglamentos de adscripciones, ellos deberán contener claras especificaciones de las tareas a realizar por lxs estudiantes y por lxs docentes que coordinarán esas tareas. Asimismo, la Facultad y las Carreras tienen que comprometerse con el acompañamiento y la supervisión de su cumplimiento. Es importante tomar estos recaudos para impedir posibles situaciones de explotación laboral o de precarización tanto de lxs estudiantes como de lxs docentes, que agregarán la supervisión de lxs estudiantes adscriptxs a su ya abultada lista de tareas.
En relación a estas iniciativas, desde Sociales Interclaustros queremos insistir en la necesidad de seguir ampliando y mejorando los espacios de participación en nuestra Facultad. Entendemos que a la reunión interjuntas programada para el próximo 10 de junio para discutir estos proyectos se llegará con un desigual proceso de discusión en las diferentes Carreras y en el seno de los claustros. Esto es producto de una dinámica institucional de largo arraigo, que fragmenta la realidad del conjunto en universos separados por carrera. Pero puede revertirse, generando los espacios de participación adecuados, tanto los convocados por las gestiones de la Facultad y de las carreras, como desde los diferentes espacios políticos. Retomando una práctica que habíamos desplegado de manera habitual antes de asumir nuestras responsabilidades en el Consejo Directivo, desde Sociales Interclaustros convocaremos a reuniones específicas en las cuales poder debatir acerca de estos y otros proyectos.
ESCENARIOS DE MEDIANO PLAZO
La gestión actual de Sociales todavía no ha transitado siquiera la cuarta parte de su mandato de cuatro años. Son obviamente muchas las tareas y desafíos pendientes en una facultad que sufrió un fuerte deterioro y deriva institucional en las gestiones precedentes, y que viene padeciendo desde hace años fuertes restricciones presupuestarias. Estas no sólo son producto de momentos de ajuste económico a nivel nacional, sino también de repartos de recursos de manera desigual y discrecional al interior de la UBA. El mejor ejemplo de esto son las larguísimas dificultades para el logro de un edificio único y mínimamente habitable, en un período en el que también pudo observarse un florecimiento edilicio notorio en otros espacios institucionales de educación superior. En suma, no desconocemos las limitaciones, pero tampoco queremos, con ellas, desligarnos de nuestras propias responsabilidades como Facultad.
- Para avanzar en su democratización y calidad institucional, creemos que la Facultad tiene que constituirse más allá de una simple “federación de carreras e institutos”, promoviendo ámbitos que sin quitar protagonismo a las especificidades de cada carrera y campo profesional y académico, permitan construir genuinas visiones de conjunto. Hacen falta más voces de actores que piensen la política de la facultad “en grande”, y no meramente asumiendo la defensa corporativa de tal o cual interés sectorial.
- Hay que jerarquizar los espacios de las diferentes Juntas de Carrera, que son (o deberían ser) el espacio de participación más democrático con el que contamos en la Facultad. No puede haber discusiones en el CD que previamente no hayan pasado por un debate democrático en las Juntas, por lo menos en lo que hace a altas, bajas y modificaciones de los planteles docentes, o concursos, entre otros temas relevantes. Pero, a su vez, un CD que esté a la altura de su tareas tampoco debe quedar limitado a avalar sin más cualquier iniciativa que “suba” de las Carreras, sino que también debe comprometerse en la elaboración de lineamientos generales, institucionalizadores, y hacerlos cumplir, como corresponde a una facultad integrada y dotada de un proyecto político-académico sólido.
- Es necesario avanzar en reglas de juego más equitativas, democráticas y transparentes en los procesos de acceso, permanencia y promoción de las carreras docentes/investigativas. Hay que superar los clientelismos, amiguismos, “padronerismos” y otras prácticas nefastas que no son exclusivas ni mucho menos de nuestra Facultad, pero que siguen presentes como riesgo constante.
- Un cambio necesario y de gran impacto potencial en la democratización es la concreción de una vieja reivindicación de muchos actores de nuestra comunidad, y que Sociales Interclaustros lleva como bandera desde su conformación como espacio político: el Claustro Único Docente en las Juntas de Carrera. Como la aprobación de esta importante reforma se relaciona con las Juntas, no depende del Consejo Superior de la UBA, sino que es atribución exclusiva de la Facultad. Así, su aprobación no debería demorarse, a no ser que se pretenda seguir conservando privilegios de algunas decenas de “profesorxs” frente a cientos de “docentes” que lamentablemente solo pueden detentar una ciudadanía de segundo grado.
- Hay que realizar un cuidadoso relevamiento de las situaciones de revista en la Facultad, y detectar los numerosos casos existentes de Ad Honorem, buscando las fuentes de financiamiento que permitan la erradicación de esta tan lamentable como injusta figura, empezando por quienes hace más tiempo padecen esta discriminación.
- El derrumbe de la matrícula de la FSOC es notable y evidente en los últimos años. Sus causas son complejas y múltiples, y tampoco se limitan solamente a nuestra facultad. Esto no nos exime de la urgencia de tomar medidas inmediatas, abordando la mejora de la oferta académica, la comunicación en la sociedad de nuestra propuesta, rol y potencialidades, detectando demandas sociales, tendencias y vacancias, etc.
- El edificio único, por el que varias generaciones de esta Facultad hemos luchado durante décadas, sigue siendo un problema serio a resolver. Todavía falta un tramo de la obra en Santiago del Estero, afortunadamente ya en proceso de licitación. Pero, hasta que ella se termine, es importante ir tomando medidas provisorias en cada uno de los edificios todavía separados. Los institutos de investigación, todavía en la órbita de MT y Uriburu, mantienen graves situaciones de habitabilidad y funcionalidad. En Santiago del Estero, sede de las 5 carreras desde 2015, se han producido entre tanto algunas mejoras. Pero sigue sin haber un solo ámbito que promueva la sociabilidad entre docentes (o nos garantice aunque sea un espacio donde enchufar una computadora), ni un verdadero bar/comedor universitario, ni biblioteca unificada, ni wifi de acceso sencillo, ni condiciones para tecnificar todas las aulas y así adecuarlas a las necesidades actuales.
- Debemos relanzar nuestra capacidad de iniciativa en proyectos institucionales que alimenten nuestra capacidad de intervención social y fortalezcan las trayectorias de nuestra comunidad. Por ejemplo, en una Facultad con larga tradición de Ciencias Sociales y de vinculación con el campo comunicacional/editorial, debería promoverse un trabajo sistemático en dirección a una política de publicaciones integral.
- Del mismo modo, hay que quebrar el tabú respecto de la generación de “recursos propios”, evitando tanto la manipulación de este tema como justificación de emprendimientos lucrativos privados (como sucede en otras unidades académicas) como la inacción absoluta. La generación de recursos propios es un tema importante que se podría trabajar seriamente, sin quedar atrapados en una lógica mercantil, ofreciendo intervenciones activas de vinculación, servicios y transferencia a actores públicos y de la sociedad civil.
- La Facultad tiene una historia de prestigio bien ganado en haber sabido abordar problemas de la agenda sociopolítica y comunicacional en el momento mismo en el que emergen. Hoy día tanto la identidad misma de las carreras que ofertamos como la educación en su conjunto y el propio mundo del trabajo se encuentran en mutación. Interrogar críticamente estos procesos y aportar a su comprensión y mejora, son parte de nuestra identidad como Facultad.
- Una Facultad como la nuestra merece una cantidad, calidad y variedad de expresiones de participación estudiantil muy superior a la que observamos hoy. En tiempos de crisis de representación política, abrir escuchas y diálogos, pero también debates francos entre los claustros, puede tener un efecto político de primer rango. Sin clientelismo y sin paternalismos, quizás resulte posible saltar por encima de la polaridad entre un “reivindicacionismo” oportunista y en definitiva despolitizado, y un discurso sobreideologizado, sectario y cerrado. Abrir espacios de interacción cotidiana interclaustros puede ser un aporte en esa dirección.
Estamos en medio de un proceso con la potencialidad de habilitar un nuevo comienzo para nuestra Facultad. Esto, a la vez, requerirá de firmeza, y de convicción ideológica y política, para no desembocar en un nuevo fracaso, o para que el proceso no sea fagocitado por el faccionalismo, el posibilismo y la realpolitik. Desde Sociales Interclaustros ofrecemos nuestro compromiso militante y nuestra actividad en el Consejo Directivo y en todo otro ámbito donde podamos estar. Pero lejos estamos de creer, de manera mesiánica, que somos los únicos actores que queremos avanzar en esa dirección. En tal sentido, apoyaremos todas las iniciativas de la gestión que vayan en una dirección democrática, transformadora y que amplíen y garanticen derechos. Pero también trataremos de poner en agenda algunas cuestiones que hemos priorizado desde nuestra conformación como espacio político autónomo, y que en el claustro único docente tienen su símbolo o síntesis más contundente.
SOCIALES INTERCLAUSTROS
6/6/2023