Historias para contar

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historias del corazón

06/02/2021

Solo se que ese amor es prohibido...

Porque se me ocurre quererte si se que no puedo tenerte, solo se que te busque toda mi vida y aquel día a cuando te vi, sentir que eras todo ese amor que yo buscaba, lo sentí en tu sonrisa, en tu mirada, en tus palabras, cuando solo bese tu cara para saludarte.
Desde aquel momento sentir que eras todo en mi vida, brillabas y mis ojos solo podían sentir a mi corazón llego de felicidad.
Mi primera meta era poder comunicarme con vos, y cuando logre hacerlo, todo era maravilloso, cada palabra tuya pegaba mas fuerte dentro de mi alma, cada sonrisa era un manantial de felicidad para mi corazón , pero eras alguien prohibido, con el tiempo nuestras charlas fueron perdiendo intensidad .
Hasta que llego el día que dejamos de hablarnos, yo sabía que todos esos años que estuve esperandote , se iban ...
El tiempo paso, fueron cuatro años largos, pero jamás pude dejar de pensar en vos, debía ser paciente, muy dentro mío sabía que algún día nuestros caminos se volverían a cruzar.
Un día recibí un mensaje tuyo, tu vida era diferente pero ya no eras la misma mujer de quien yo me enamore perdidamente, algunos dicen que cuando nos enamoramos de una persona a primera vista, es porque esa persona fue nuestro gran amor en otra vida. Como decirtelo, tu con 29 años , yo mucho mayor, talvez solo era invitarte a tomar un Café, pero no fue así , fue diferente, y nos encontramos.
No se cuando me enamore de vos, pero ahí estabas, el amor mas imposible del mundo sentado a mi lado.
Comenzó nuestra historia amor, tu corazón y el mío, los separa la corriente de un río, pero por debajo del río se unen secretamente.
Algunas personas despiertan junto a nosotros y otras nos hacen soñar, y no quiero despertar jamas de ese sueño, porque cuando te alejas, despierto y una parte de mi se va contigo y espera que vuelvas.
Yo no se si me amas, tampoco se que sentís cuando te abrazo, pero si te amo y mi alma florece con tu presencia.
No se como será nuestro amor, que haras conmigo con el tiempo, pero no quiero pensar en eso, solo quiero seguir sonando con vos amor mío.
Toda una vida buscandote, nunca seré tuyo, tu nunca serás mía pero aún así puedo decirte, te amo mi amor ...

uhtred ...

24/01/2021
Photos 06/10/2016

Una Verdadera Historia del corazon
Los pasajeros observaban con simpatía a la atractiva joven con bastón blanco que subía cuidadosamente al colectivo. Ella pagó al conductor, y usando sus manos para sentir el puesto de la silla, caminó por el pasillo y encontró el sitio que él le dijo estaba vacío. Luego de estar sentada, puso su maletín sobre sus piernas y delicadamente apoyó su bastón sobre uno de sus brazos. Había transcurrido un año desde que Susana, de treinta y cuatro años,quedó ciega, debido a un mal diagnóstico médico. Ella había quedado sin visión, y fue súbitamente conducida al mundo de la oscuridad, frustración, y enojo. Habiendo sido una vez una mujer muy independiente, ahora Susana se sentía condenada por este terrible giro de fatalidad, de llegar a ser impotente, sujeta a la ayuda de quienes estaban a su alrededor.
– “¿Cómo pudo pasarme esto a mí?” expresaba ella y su corazón denotaba un terrible enojo. Pero no importaba cómo había llorado o suplicado, ella sabía la dolorosa realidad de que su visión jamás sería recuperada.
Ahora lo único que ella tenía, era a su esposo Markos.
Markos era un oficial de la Fuerza Aérea, y amaba a Susana con todo su corazón.
Al principio, cuando ella perdió la visión, él la observaba hundida en la desesperación y comenzó a ayudar a su esposa a ganar fuerzas y confianza. Ella necesitaba llegar a ser independiente otra vez. Su trasfondo militar lo había entrenado bien para lidiar con situaciones delicadas, pero él sabía que ésta era la batalla más difícil que había enfrentado.
Finalmente, Susana se sintió preparada para volver a trabajar, pero ¿cómo podría ella llegar a ese lugar? Ella estaba acostumbrada a tomar el colectivo, pero ahora se le hacía muy difícil circular por la ciudad ella sola. Markos se ofreció a llevarla al trabajo todos los días, a pesar de que trabajaban en lugares distantes de la ciudad. Al principio, esto confortaba a Susana y llenaba la necesidad de Markos de proteger a su invidente esposa, quien se sentía muy insegura de superar este aspecto.
Pronto, Markos entendió que este método no estaba funcionando; era costoso y extenuante. Susana iba a tener que empezar a tomar nuevamente el colectivo, se decía para sí. Pero sólo el pensar mencionarle esto a su esposa lo hacía temblar. Ella estaba todavía muy frágil y enojada. ¿Cómo reaccionaría?
Tal como Markos lo predijo, Susana se horrorizó con la idea de tomar el colectivo nuevamente. “¡Soy ciega!” respondió gritando.
“Cómo se supone que voy a saber dónde estoy?”
“Me siento como si me estuvieras abandonando”.
El corazón de Markos se rompió al oír estas palabras, pero sabía que tenía que hacerlo. Él le prometió a Susana que cada mañana y cada tarde subiría al colectivo con ella, el tiempo que fuera necesario, hasta que ella lo lograra por sí misma.
Y fue exactamente así como lo hizo.
Por dos semanas, Markos, con su uniforme militar, acompañó a Susana hacia y desde su trabajo cada día. El le enseñó cómo apoyarse en sus otros sentidos, especialmente en el del oído, para saber dónde estaba y cómo adaptarse a su nuevo entorno. Él la ayudó a hacer amistad con el conductor del colectivo, quien podría observarla, y guardarle un puesto. Él la hacía reír, aún en esos días no muy buenos. Cada mañana, ellos hacían el recorrido juntos, y Markos se regresaba para ir a su oficina.
A pesar de que esta rutina era aún mucho más costosa y extenuante, Markos sabía que sólo era asunto de tiempo para que Susana fuera capaz de tomar el colectivo por ella misma. Él creía en ella, en la Susana que él estaba acostumbrado a tratar antes de que perdiera la vista, quien no temía ningún reto y quien nunca jamás renunciaba.
Un día, Susana decidió que estaba lista para probar viajar sola. El lunes en la mañana, antes de levantarse, ella colocó sus brazos alrededor de Markos, su esposo, su mejor amigo, y su compañero para tomar el colectivo temporalmente. Sus ojos se llenaron de lágrimas de gratitud por su lealtad, su paciencia y su amor. Ella le dijo adiós y, por primera vez, salieron por diferentes rutas.
Lunes, martes, miércoles, jueves…. Cada día fue perfecto para ella.
Susana nunca se había sentido mejor. ¡Lo estaba haciendo!
Ella estaba haciéndolo todo sola.
El viernes en la mañana, Susana tomó el colectivo para ir trabajar como de costumbre. Cuando estaba pagando, e iba saliendo del colectivo,el conductor dijo:
– “Señora, de seguro que la envidio”.
Susana no estaba segura si el conductor se refería o no a ella. Después de todo, ¿quién en este mundo podría envidiar a una mujer ciega, que luchaba por tomar fuerzas para continuar viviendo?
Curiosa, ella le preguntó:
– “¿Por qué dice usted que me envidia?
Él respondió:
– “Debe sentirse muy bien ser cuidada y protegida como lo han hecho con usted”.
Susana no tenía idea de lo que el conductor estaba hablando, y preguntó otra vez:- “Qué quiere decir?”
El conductor respondió:
– Desde la semana pasada, cada mañana, un gentil caballero con uniforme militar ha estado esperando en la esquina vigilándola cuando usted baja del colectivo.
Él se asegura que usted cruce la calle, y la observa hasta que usted entra al edificio donde trabaja. Entonces él le tira un beso, le da un pequeño saludo, y se va.
Usted es una dama con suerte.
La felicidad inundó a Susana. A pesar de que ella físicamente no podía verle, ella siempre sentía la presencia de Markos.
Ella era bendecida, tan bendecida, porque él le había dado un regalo más poderoso que la visión, un regalo que ella no necesitaba ver para creerlo:
El regalo del amor que le pudo traer luz, donde existía oscuridad.

Autor Alejandro (Desconocido)
¡Qué felicidad tan grande saber que tienes a alguien que te ama, y te cuida en todo momento! aunque vos jamas lo sepas...

Photos 16/09/2016

UN VIEJO AMOR, NI SE OLVIDA NI SE ALEJA

Ha pasado tiempo ya desde la última vez que nos vimos, cuando decidimos ir por caminos separados. Desde entonces cada uno hizo su vida. Hemos tropezado y nos hemos vuelto a levantar, momentos cálidos y agridulces desfilaron por nuestros días. Me desperté varias mañanas pensando en ti y a veces por las noches, eras el último recuerdo que acudía a mi mente. Me preguntaba donde estabas y como te encontrarías.
Fuiste tan importante en mi vida, una de las personas a las que más he amado. Te quisé con intensidad y a veces, también te odié de la misma manera.
Una vez me contaste todo lo que querías hacer y en ese entonces, aunque las cosas nos parecían lejanas, nada era imposible. Siempre admiré esa capacidad que tenías para crear, a pesar de que alrededor todo se estuviera desmoronando. Eres una persona muy especial y de esa manera significaste todo para mí. Cuando mi mano se perdía en la tuya, tenía la seguridad de que no existía nada aparte de nuestro contacto y tus ojos reflejándose en los míos. El tiempo se detenía por completo, las palabras sobraban. ¿Sabes? A veces me pongo a reflexionar y llegó a la conclusión de que las cosas se terminan demasiado rápido. Parecía que estaríamos juntos toda la vida. Los años pasaron, muchas primaveras te recordaba y hasta dormia en tus brazos sin que lo supieses.
Extraño tu abrazo y la manera en que sueles mirarme. Son tan necesarios para sentir
que mi día está completo. He comenzado a extrañar también la sensación que tengo cada vez que me besas y tengo que admitirlo, incluso esos pequeños detalles tuyos que tanto me desesperan pero que al mismo tiempo, no dejan de hacerte tan especial. Todo en vos es un conjunto de cosas sin las que no puedo vivir y lo peor, es que no sé como lo hice hasta antes de conocerte. Eres tan importante en mi vida.
Quisiera que regresaras pronto para poder decirte de frente cuanto te amo y porque esta separación me parece tan difícil. Siempre has sabido lo que tienes que decir o hacer para reconfortarme. Hoy siento que mi amor por ti crece más que nunca a pesar de los años.
Ansío poder sentirte entre mis brazos y sujetarte como si nunca más te fuera a dejar partir lejos. Y tal vez esté exagerando, pero te recuerdo que cuando uno está enamorado tiene poco tiempo y disposición para pensar en lo que dice o hace. Así es como me tienes y así es como no puedo dejar de comportarme, a causa tuya.
Siempre busque ese gran amor, ese algo que pueda superar lo que sentia por vos, hasta que pude darme cuenta que en realidad te buscaba, porque ese amor jamas se fue de mi.
Todo el tiempo que no estuviste aquí me ha parecido una vida entera. Ahora por fin vuelves y mi corazón no deja de latir fuerte y rápido. Me tenes adicto a tus besos, caricias y a tu olor, que no siento hace años. Este reencuentro será el mejor que hayamos tenido, fueron mas de quince años sin poder decirte que te amo...

10/08/2016

Dicen que los recuerdos nos hacen tal y como somos. El pasado nos define, pero no podemos dejar de crecer, de evolucionar.
Porque hay veces que un recuerdo llega a tener tanta fuerza que podemos quedarnos congelados en el, anclados en el tiempo.
Si, algunos recuerdos son preciosos y necesitamos aferrarnos a ellos. Pero emily dickinson dijo: los para siempre se compone de ahoras.
Y creo que tenía razón, si nos anclamos demasiado en el pasado, nos perderemos los que tenemos delante de nosotros.
Ahora solo me falta abrir los ojos.

Photos 03/07/2016

Y CUANDO MENOS TE LO ESPERAS LA VIDA
Vivimos muy deprisa. Tanto que apenas nos damos cuenta que la vida está pasando delante nuestra y que somos solo simples espectadores viéndola correr. Nos hemos acostumbrado a no sentir, a sobrevivir, a dar por hecho que las cosas son de una u otra manera, sin cuestionarnos si podemos hacer algo para cambiarla.
Vamos tan deprisa que a veces se nos olvida lo más importante: llenar de vida nuestros días.
Y cuando menos te lo esperas va la vida y te sorprende, te pide que pares, que reflexiones, que valores si verdaderamente estás haciendo lo que quieres, disfrutando de las pequeñas cosas, de los mil momentos que te ofrece, de los olores, sabores, personas, en definitiva de todo aquello que verdaderamente te hace feliz. Y muchas veces es necesario que sucedan cosas, que cambien los esquemas, que la vida te de un tirón de orejas para darte cuenta que no estás haciendo lo correcto, que estabas dedicándole demasiado tiempo a eso que aunque necesario no te hace feliz.
Y llega de mil formas distintas, te asusta, te sorprende, te hace reaccionar, de la forma mas imprevisible…. ¿Es que acaso las personas no tenemos control alguno sobre nuestro destino ?
Muchas veces somos nosotros mismos quienes nos cerramos las puertas a las oportunidades y es que lo bueno y lo malo nos visita por igual, pero somos nosotros, con nuestras actitudes, y nuestros pensamientos, quienes debemos responder con optimismo y esperanzas renovadas para que al final, llegue lo que merecemos.
Pero hay algo que tenemos que tener claro, no por desear que llegue la suerte ésta va a llegar por sí sola. Es más, sabemos también que no por actuar con integridad y nobleza vamos a ser siempre afortunados. El destino no parece actuar así.
Todo depende de la forma en que te posicionas. No siempre levantarte y ponerte la coraza te va a garantizar no terminar quebrado, a veces es mejor ser como esas espigas del campo que se adaptan al viento y a sus golpes, porque son flexibles, porque son ligeras y pacientes…
La vida, como todo en este mundo, tiene su ritmo. Hay que saber escuchar, atender y mirar el día a día con la mente abierta y el corazón despierto.
Las cosas buenas siempre llegarán si confías, si te sientes merecedor de ello y sabes actuar.

Photos 28/06/2016
Photos 25/10/2015

Esta es una historia muy conocida pero siempre sirve tenerla presente.
Había una vez, algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos. Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste. El pobre tenía un problema: No sabía quién era. Lo que le faltaba era concentración, le decía el manzano:
- Si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas. ¿Ves qué fácil es?
- No lo escuches, exigía el rosal, es más sencillo tener rosas y ¿Ves qué bellas son?.
Y el árbol desesperado intentaba todo lo que le sugerían y, como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado.
Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó:
- No te preocupes, tu problema no es tan grave. Es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra. Yo te daré la solución: no dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas... sé tú mismo, conócete y, para lograrlo, escucha tu voz interior. - Y dicho esto, el búho desapareció.
- ¿Mi voz interior...? ¿Ser yo mismo...? ¿Conocerme...? , se preguntaba el árbol desesperado, cuando, de pronto, comprendió...
Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole:
Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble y tu destino es crecer grande y majestuoso, dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje... Tienes una misión: cúmplela.
Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado.
Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Y sólo entonces el jardín fue completamente feliz.
Yo me pregunto al ver a mi alrededor...
- ¿Cuántos serán robles que no se permiten a sí mismos crecer?
- ¿Cuántos serán rosales que, por miedo al reto, sólo dan espinas?
- ¿Cuántos naranjos que no saben florecer?
En la vida, todos tenemos un destino que cumplir, un espacio que llenar...
No permitamos que nada ni nadie nos impida conocer y compartir la maravillosa esencia de nuestro ser. Démonos ese regalo a nosotros mismos y también a quienes amamos.

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Juan Garcia
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