Cuento Esquelense

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Cuento Esquelense Pagina de micro cuentos, en donde describo mi locura y la de los demás en pocas palabras. Si me lees...pone me gusta.

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09/09/2026

AMOR DE NOCHE

Había estado en pareja con una compañera, había empezado solo por s**o, aunque para él no, ya que era demisexual, solo tenía s**o con una mujer cuando sentía algo muy profundo por ella o ya estaba enamorado. Y le gustaba muchísimo, no la veía solo como una mujer preciosa, que lo era. Le gustaba más allá de lo corporal, visual, sexual. Era una atracción más simple. Pero esa mujer fue la que propuso al principio la relación. Ella buscaba algo de distracción sexual una vez a la semana, sin compromisos, pero a los pocos meses, los encuentros ya no eran solo sexuales, empezaron a compartir cosas, sin forzarlo, se dio. Se quedaban mirando una película o una serie de moda del momento, hasta que ella se dormía unas horas y antes de ir al trabajo volvía a su casa. Una vez el hombre se iba a bañar y le pregunto si quería bañarse con él, ella lo pensó algo así como cinco segundos, lo vio en sus ojos, se encogió de hombros como para no darle importancia y se metió a la ducha, él sonrío en silencio. Mientras se bañaban, le lavó el pelo, le puso enjuague, con gel de ducha le hizo masajes en la espalda y hombros, volvió a sonreír cuando escuchó los suspiros profundos de ella. Después de darle muchos besos en el cuello y nuca donde sintió como se erizaban sus pelitos, él salió y la dejó sola en el baño. Mientras terminaba en la ducha fue a la cocina a prepararle el desayuno, hizo tostadas con pan casero y manteca con dulce de damasco, le preparó mate mientras para él se hizo un café doble bien espumoso con un mini batidor. Cuando escuchó que se estaba secando con los toallones, volvió a la pieza y le dio un secador de pelo, ella lo miró levantando una ceja a modo de pregunta.
-Lo compré ayer para vos, por si alguna vez te duchabas acá, así no te ibas con el pelo mojado -le dijo en un tono normal, sin emociones, como no dándole mucha importancia. Aunque por dentro moría de amor.
-Ah…bueno, está bien. Gra…cias -le respondió entrecortadamente; y enseguida lo enchufó para probarlo y que él no se diera cuenta de su confusión.
Mientras se secaba el pelo, en su cabeza había un torbellino de emociones, jamás un hombre había tenido un gesto así de simple pero tan significativo.
Esperó a que se terminara de secar el pelo y la interrumpió justo que empezaba a ordenar su ropa para vestirse, entro en la habitación y le dijo acóstate un segundo.
- ¿Mañanero? -preguntó ella con una sonrisita pícara.
-Jajaja, no -respondió él guiñándole un ojo mientras volvía a la cocina.
Cuando regresó, ella en la cama mirando la tele. Apareció con una bandeja desayunador con patas, que le acomodó sobre sus piernas.
-Te preparé el desayuno, así no perdés tiempo en tu casa, te hice mate, yo tomo café, si queres te hago café o té. ¿Qué querés tomar? -preguntó mirándola de costado, mientras acomodaba su café sobre el mueble que tenía al lado de la cama donde tenía la computadora conectada a la tele.
Ella solo lo miraba con la boca abierta.
- ¡Me sorprendiste! -exclamó ella riendo, quiero mate nomás. Que rico, ¡Tostadas! Sabes que me re gustan. Habían compartido muchas meriendas de mates y tostadas, él solo tomaba mate con ella, con nadie más lo compartía.
-Si, lo sé -le dice suavemente impostando la voz, lo se mamu. Ella se ríe fuerte, él también.
Se despiden y cada uno irá al mismo trabajo, pero ella primero a su casa a cambiarse, él hace tiempo en la compu, escribiendo.
Como además de su trabajo fijo era masajista, tres o cuatro veces por semana él le hacía masajes, armaba su camilla que tenía guardada y preparaba el comedor cocina en un gabinete de masajes, música relajante, sahumerios, luz baja. La convenció la primera noche que pasaron juntos cuando le hizo masajes en el cuello y ella puso los ojos en blanco riéndose por la sensación. La mayoría de las veces se dormía en medio de la sesión, es algo común, terminaba y la tapaba con toallones para dejarla dormir cinco minutos y despertarla para bajarse de la camilla renovada, le decía riendo que lo iba a tener de amante fijo solo por los masajes.
Una noche de fin de semana como siempre que ella iba a cenar, ver una peli, s**o y la rutina de irse de madrugada, él preparaba la cena cuando la mujer entró al departamento. No tenía la llave, pero cuando coordinaban verse, ella no golpeaba la puerta, solo entraba, como si fuera su casa.
Esa noche llegó con una ce***za fría y al entrar le dio una bolsa de compras de ladrónima, él creyendo que había traído algo de comida o golosinas para “el después”, miró adentro y la miró extrañado.
Ella lo mira unos segundos sonriendo.
-Es para cambiarme mañana a la mañana zonzo -dice sacandose la campera dándole la espalda.
-El hombre aprovecha el momento y la abraza por detrás, ella automáticamente se acurruca y acomoda su cuerpo en ese abrazo por detrás, su cuerpo se estremece imperceptiblemente, pero él lo siente. Era la primera vez que ella se quedaría a dormir. Al no tener hijos, la mujer no tenía compromisos en su casa, era una cuestión de compartir la cama, dormir con otra persona, es algo más íntimo que el s**o. Uno se entrega a la vulnerabilidad al dormir, es el momento donde está más expuesto, al dormir uno entrega la confianza al otro, y el contacto, eso también. Ese dormir abrazados con las piernas entrelazadas es más fuerte que cualquier otra demostración de cariño. La forma de dar el amor más puro a otra persona es cuando uno está dormido, inconsciente, porque ese es el estado y abrazar dormido a la otra persona, meter las piernas en las de la otra persona y enterrar la cara en su cuello y nuca, para respirar ahí entre su cabello mientras dormimos y transmitirle la seguridad de que el otro esta ahí, en tu sueño profundo, acompañándote, protegiéndote, amándote. Si queres saber si la otra persona te ama realmente, fíjate como duerme, si te busca en la obscuridad con sus manos para atraparte cual pulpo y atraerte hacia su cuerpo, para darte la tibieza si tenés frío, para darte paz, para darte amor.
Eso es lo que ella quería experimentar, claro, había una diferencia de edad y de vidas. Ella no había convivido con nadie y él sí. Y más de diez años de diferencia. Al ser más grande y haber vivido, él sabía lo que ella quería sentir, quería probar que le pasaría al dormir con él.
Cenaron, rieron, vieron dos capítulos de juego de tronos mientras comían helado casero que había hecho en la tarde, con conos y recubiertos de chocolate. Le gustaba mucho como cocinaba, siempre la esperaba con algo nuevo y postres riquísimos.
Recostados en el sillón la veía reír con la serie y el chocolate manchando su boca, no había apuro por s**o, eso ya había pasado a segundo plano en la relación que tenían ya de varios meses. La miraba tan concentrada en la serie y se dio cuenta lo enamorado que estaba de ella, en realidad cuando la conoció le pareció una mujer muy hermosa, físicamente y aunque su relación como compañeros era super distantes, no pudo evitar sentir ganas de conocerla personalmente, fuera del trabajo. Y ella fue la que avanzó primero, con la excusa que tenía que arreglar su compu, arreglaron verse en su casa para eso.
Le arregló la computadora y charla va charla viene, ella se dio cuenta que no era como en la escuela, era otra persona, nada que ver con esa imagen que tenía de él. Lo invitó a cenar. Después de esa noche, hubo otras y otras y otras, hasta que se convirtió en la rutina de los fines de semana. Pero solo eso, nada más, no había encuentros diurnos, ni salidas, ni paseos. Era casual. Y él aceptó. Hasta esa noche.
La volvió a mirar.
-Te amo -le dijo suavemente.
La mujer sorprendida se atragantó con el chocolate del helado y tosió un pedazo hasta la mesa, tosió un buen rato. Dejó el helado en la mesa ratona y se tapó la cara con las manos. Después lo miró fijo unos segundos.
-No la compliques, no la cagues -le dijo duramente. Sus ojos marrones claros como la miel parecían dos diamantes, duros y helados.
-Vamos a dormir -le dijo, tomándolo de la mano y arrastrándolo a la pieza.
Le sacó la ropa rapidísimo, él seguía trastornado por la respuesta tan fría y por la fiereza que se leían en sus ojos de ganas de s**o. Una avidez y velocidad que antes no había mostrado. Trató de sonreír, pero le salió más una mueca que sonrisa y ella rió. Con eso se tranquilizo y terminó de sacarse la ropa, se acostó en la cama y ella se fue trepando en él con cara libidinosa que le hizo reír de gusto. Se sentó en él, estaba tan mojada que no necesito ni previa, sintió como se le erizaban los pelitos de los brazos cuando la toco y sus pezones estaban como acero, se preguntó que le estaba pasando a ella con esa reacción cuando escuchó su grito, el orgasmo la atravesó como una descarga eléctrica, en ese instante pensó que se estaba electrocutando, así era el temblor y gemidos de ella. En su cabeza pensaba, diomío no hace ni un minuto empezamos y ya está acabando ¿Qué le pasó a esta mujer? Es otra.
Las piernas fuertes y torneadas de la mujer apretaban las piernas de él, lo apresaba como una pinza. Abrió los ojos almendra que brillaban como si estuvieran somnolientos, sus manos aun acariciando su p***s, entreabrió los labios resecos por la adrenalina de su orgasmo y se pasó la lengua por ellos.
-Negro, me traes jugo -le dijo con la voz ronca más excitante que él nunca le había escuchado antes.
-Si mamu -le respondió, mientras ella apoyó las manos en su pecho con un último escalofrío para bajarse de encima. Se acostó al lado, se tapó con la sabana y quedó laxa. Cuando volvió con el jugo frío con hielo como le gustaba, ella estaba roncando, pero no eran ronquidos de morsa en la playa. Eran mini ronquiditos más parecidos a la ronronera de un gato resfriado.
-Mamu, el jugo -le dijo mientras le movía suave el hombro para despertarla.
-Uy, ¿me dormí mucho? -preguntó somnolienta.
-Un par de minutos – le dijo. Pero te quedó la ronquera de la garganta seca.
-Es que no me había pasado antes, se me re seco hasta el paladar jaja -responde riendo mientras tomaba el vaso.
-Si, lo sé. ¿Querés dormir mamu? -pregunta mientras agarra su vaso y lo deja arriba del mueble cómoda.
-Nop, quiero seguir y que termines -le dice, mientras abre la sabana para que él suba en ella.
Terminaron al mismo tiempo, sudorosos, temblando. Ya había tenido tres or****os ella y le ganaba el sueño con tanto relax. Casi estaba dormida cuando volvió del baño. Se metió en la cama, la abrazo y acaricio el pecho, el abdomen y la pierna. Le pasó los dedos en la base de la cabellera e iba subiendo y bajando con los masajes caricias en el pelo corto que parecían plumitas hasta que la escucho roncar, se rió por lo bajo, se incorporó y apagó el velador que era una roca de sal con un foco dentro, la abrazó y enterró su cara en el cuello, resopló suavemente y movió su barbilla haciéndole cosquillas con la barba incipiente, los pelitos de ella se erizaron y se le puso la piel de gallina, pasó la mano libre por el pecho de ella para acariciar los pezones que tenía tan duros como roca por las cosquillas, ella suspiró entre sueños, bajó la mano y la abrazó por el estómago hasta que se durmió.
Con el tiempo siguieron de la misma forma, compartían algunas noches y las mañanas. Varias veces salieron en bicicleta por la montaña de día, pero ella no quería que ningún conocido los viera juntos, en todo caso eran compañeros que entrenaban juntos, pero nada más, no quería mezclar las cosas, ni que cambiara el ambiente laboral. Eso le dolía bastante a él, ¿porqué tanto misterio? En el trabajo siguieron distantes como siempre, nada cambiaba, nadie sabía lo de ellos, pero en las noches era otra cosa, vibraban los dos juntos. Pasó más de un año con esa rutina de los fines de semana, algunas noches en la semana, salidas al bosque y un par de veces que fueron a cenar fuera y al cine, aunque ella estaba super nerviosa, al punto de casi no disfrutar la salida. Era evidente que no quería vivir una relación real a vista de todos. Por las noches y mañana era hermoso, eran una pareja constituida y con mucho amor, pero fuera de la puerta del departamento eran las antípodas.
Después de ese año, le pidió vivir juntos, casarse y tener un bebé, porque ella aún podía. No quiso, la actitud de ella cambió, se volvió distante. Estamos bien así le dijo, pero él quería más, quería tener esa familia que nunca pudo. Un día llego a su casa y el cajón de la ropa reservado a ella en el ropero estaba vacío.
Lloró, mucho tiempo. No volvieron a hablar nunca más. Nunca volvió. Ella quería vivir así, a medias. Él quería todo.

Muchas veces al llegar al trabajo la mira de lejos y recuerda su risa y cuando se quedaban despiertos en la cama y charlaban hasta tarde mientras él le acariciaba suavemente el abdomen con sus dedos, jugueteando con el ombligo, haciéndole cosquillas y pasándole las yemas de los dedos por zonas más sensibles. De pronto sacudía fuertemente la cabeza para espantar esos recuerdos de su mente y poner cara de póker al acercarse y delante de los demás decirle ¡Buen día! Mientras le da un beso tímido en su mejilla e intercambiar una discreta mirada que esconde muchos secretos, pero que solo ellos conocen.

PAZQuiero paz, agarrar la moto y ganas de silencio absoluto, roto solo por el murmullo insistente del embate de las olas...
01/07/2026

PAZ

Quiero paz, agarrar la moto y ganas de silencio absoluto, roto solo por el murmullo insistente del embate de las olas contra las rocas, mojandome con una fina llovizna, como si fueran las lágrimas de ninfas del Futa, que buscan que me acerque a la orilla con sus engaños acuosos, para llevarme con ellas, arrastrarme al olvido de las personas que ni siquiera me recuerdan hoy.
Me despierto de la ensoñación que provoca el ruido de las olas contra la piedra. Mi carne ya está para darle la vuelta, siempre para uno. ¿Y si me dejo llevar por la engañosa promesa de una ninfa de largos cabellos negros ondulados y ojos achinados color miel?
Me sonrie desde la orilla apoyada en una roca, su dientes blancos nacarados brillan como mis ojos enamorados.
No no, debo volver con mi comida. no...no, no puedo caer en su juego, pero su mirada de gata me atrae más que mi hamburguesa. El olor a carne asada es más fuerte, la doy vuelta y le pongo sal mientras miro de costado disimuladamente a esa belleza patagónica. Su cabellera ondulada aunque pareciera por partes planchada por lo lacio, tapa discretamente su pecho, pero en cada movimiento muestra un poco de piel...blanquísima. ¡Oh, que delicia sería acariciar esa piel! Pero...mi comida, huelo el aire y siento que ya está lista la carne.
Estoy preparando el tomate y suspirando de amor por la ninfa de ojos de miel cuando escucho ruido entre las piedras de la orilla. Un hombre sonriendo tontamente con los brazos extendidos caminaba ciegamente hacia el lago. Otro turista que ni sabe por los lugares que anda. La bella mujer con sus manos le hacía señas al desprevenido hombre para que vaya a su encuentro. Ésta sale del lago, llevaba un vestido de lino todo transparente que se adhería a su cuerpo como si estuviera pintado, toma las manos del hombre y susurrandole cánticos de amor se van metiendo al agua. Mientras puteo por lo bajo mascullando bronca por la suerte del tipo de ser elegido por ella, armo mi hamburguesa con el tomate y la lechuga, estoy por sacar la carne y miro boquiabierto como la ninfa pasa de sonrisas y besos a sacar unos inmensos colmillos en la boca y clavarselos en el cogote al tipo mientras tres ninfas más salen del lago y lo arrastran hacia el fondo entre las cuatro. Durante esos treinta segundos que duró todo. solo se escuchaba las olas contra las rocas y el chirrido de mis hamburguesas. Después, mientras daba una mordida y masticaba concienzudamente la riquisima hamburguesa esquelense, pensaba que la próxima vez tengo que poner la garrafita más lejos de la orilla. Ver menos

UN SEÑOR DUENDE SE FRENÓ EN SECO UNOS METROS ANTES DE LA ENTRADA, SE QUITÓ EL SOMBRERO DE COPA SE PEINÓ Y SE ACICALÓ EL ...
09/06/2026

UN SEÑOR DUENDE
SE FRENÓ EN SECO UNOS METROS ANTES DE LA ENTRADA, SE QUITÓ EL SOMBRERO DE COPA SE PEINÓ Y SE ACICALÓ EL PELO POR DETRÁS DE LAS OREJAS PUNTIAGUDAS. TENÍA LOS OJOS VERDES-GRISES CAMBIANTES CON EL TIEMPO, A VECES VERDES, A VECES GRISES. CARRASPEÓ POR LO BAJO PARA PROBAR EL TIMBRE DE SU VOZ NERVIOSA. ENDEREZÓ SU ESPALDA Y GOLPEÓ TRES VECES LA PUERTA DEL CARROMATO (TODOS SABEN QUE SE GOLPEA TRES VECES). SE ESCUCHARON RUIDOS DENTRO, COMO SI ALGUIEN ESTUVIERA GUARDANDO COSAS DE FORMA PRECIPITADA ESCAPANDO DE UN SUEGRO ENOJADO. SE ABRIÓ LA PUERTA DE UN TIRÓN Y EN EL UMBRAL DE LA PUERTA SE ASOMÓ EL SER MÁS HERMOSO DEL PLANETA O ESO ERA LO QUE EL DUENDE CREÍA. PERO SÍ, LA MUJER ERA TODA UNA VISIÓN DIGNA DE UNA PINTURA PARA COLGAR EN UN SALÓN DEL WALHALLA PARA ADMIRAR MIENTRA LOS DIOSES Y LOS HÉROES MU***OS EN BATALLA SE EMBORRACHABAN CON VINO DE LOS ALTOS VALLES. TENÍA EL PELO NEGRO LARGO RIZADO HASTA LA CINTURA, LA PIEL QUE SE ASOMABA POR LAS MANGAS Y EL CUELLO ABIERTO EN UN ESCOTE PROFUNDO DE LA CAMISA QUE MOSTRABA DE MÁS ERA BLANCA, BLANQUÍSIMA, TAN SUAVE Y LUMINOSA QUE PARECÍA NACARADA. SUS MANOS CON DEDOS LARGOS Y FINOS TERMINABAN EN UÑAS PINTADAS LA MAYORÍA DE NEGRO Y COLORES OBSCUROS. Y SU ROSTRO ¡OH DIOS! PARECÍA CINCELADO POR EL MISMO CREADOR DEL UNIVERSO, UNOS OJOS EN FORMA DE AVELLANA DEL COLOR DE LA MIEL DE PRIMAVERA. SU BOCA, UNOS LABIOS CARNOSOS Y SUAVES EN FORMA DE CORAZÓN QUE INVITABAN A VERLA COMER PAN CON MANTECA Y DULCE DE FRUTILLAS. ELLA BAJÓ LA MIRADA Y AL VERLO SONRIÓ Y FUE COMO SI SE ABRIERAN LOS CIELOS LUEGO DE LA PEOR TORMENTA MARINA. EL DUENDE LA MIRÓ, HIZO UNA REVERENCIA Y LE OFRECIÓ UN RAMILLETE DE ORÉGANO, TODOS SABEN QUE EN LA PRIMERA CITA SE REGALA UN RAMILLETE DE OREGANO. LA MUJER SE RUBORIZÓ, NADIE LE HABÍA REGALADO ALGO ALGUNA VEZ. OLIÓ EL RAMILLETE Y SINTIÓ COMO SE LE ERIZABA LA PIEL Y SUS POROS ABSORVÍAN ESE AROMA EMBRIAGADOR COMO SI FUERA AFRODISÍACO. SUS LARGAS PESTAÑAS ONDULADAS SE MOVIERON COMO ALAS DE COLIBRÍ. EL DUENDE NO PODÍA DEJAR DE ADMIRAR LAS PIERNAS DE CAROLINA, ASÍ SE LLAMABA ESA NINFA DEL EDÉN. UNA MINIFALDA DE JEAN QUE NO DEJABA NADA A LA IMAGINACIÓN Y PARA COMBINAR UNAS MEDIAS VERDES DE SEDA SEMI TRANSPARENTES Y UNAS ZAPATILLITAS FLECHA BAJITAS. COMO EL ENAMORADO ERA MUY BAJO Y ELLA MÁS ALTA Y PARADA EN EL CARROMATO, DESVIÓ LA MIRADA LUEGO DE VERLE MÁS ALLÁ DE LO EVIDENTE Y SABER DE QUE COLOR ERA LO QUE YA TU SABES. LE HIZO UN ADEMÁN PARA QUE ENTRARA MIENTRAS ELLA OLÍA EL ORÉGANO COMO SI FUERA EL PERFUME MÁS EXQUISITO. SE NOTA QUE AMABA EL ORÉGANO. YA DENTRO PUDO ADMIRAR LOS CANDELABROS DE LA MESA Y LAS TELAS QUE RECUBRÍAN LAS PAREDES. UN AROMA A SALSA, A GLORIA, EL OLOR DE LA COMIDA SE MEZCLABA CON LOS SONIDOS DE HAMBRE DE SU ESTÓMAGO. SE SENTÓ EN LA CABECERA, EXTENDIÓ LA SERVILLETA DE PIEL DE NUEZ Y ESPERÓ A QUE LLEGARA LA COMIDA. ELLA DESAPARECIÓ Y VOLVIÓ CON SENDAS BANDEJAS, UN PAR DE BOTELLAS DE JUGO DE INTERLAGOS CON HIELO, ERA UNA BEBIDA DE MODA EN LA ZONA HECHA CON CARAMELOS MEDIA HORA Y MIEL DE DULCE DE LECHE. AL DESTAPAR LA BANDEJA EL DUENDE COMENZÓ A APLAUDIR Y A VITOREARLA. ELLA MUY RUBORIZADA DE PLACER, LE DIJO QUE ESE ERA SU PLATILLO FAVORITO Y QUE LA RECETA SE LA HABÍA ENSEÑADO EL MISMISIMO CHEF "LE GABRYEL". UN COCINERO QUE ACOSTUMBRABA USAR INGREDIENTES DE AMORES PERDIDOS. LE SIRVIÓ UNA PORCIÓN Y LUEGO SE SIRVIÓ ELLA Y SE SENTÓ A VERLO COMER.
DIO SU PRIMER BOCADO Y MIENTRAS LA COMÍA CON LA MANO Y LA SALSA CON EL QUESO SE FUNDÍAN EN SU PALADAR AZUL LE DIJO LO QUE TODA GITANA DE HERMOSOS RULOS QUIERE OÍR.
-¡ESTA PIZZA ESTÁ FANTASTICA! -DIJO EL DUENDE, MIENTRAS REVOLEABA LOS OJOS COMO SI FUERA MANÁ DEL CIELO.
ELLA MOVÍA LAS PESTAÑAS PERFECTAS COMO ALETEO DE PINGÜINO EMPERADOR (TODOS SABEN QUE AL COMER PIZZA LA MUJER ALETEA LAS PESTAÑAS COMO PINGÜINO EMPERADOR, O DEBERÍAN SABERLO). ELLA SABÍA COMO DEMOSTRARLE TODO SU AMOR CON UNA SOLA PALABRA, LEVANTANDO UN HOMBRO MIENTRAS AGACHAZABA SU CABEZA SENSUALMENTE Y OJOS EN PUNTOS SUSPENSIVOS.
-PIZZA…-DIJO ELLA -CASI ORGÁSMICAMENTE CÓMO JAMÁS HABÍA SENTIDO.
UNA LÁGRIMA VIOLETA CAYÓ SOBRE EL ORÉGANO FINAMENTE REGADO SOBRE EL QUESO. LOS DUENDES LLORAN LAGRIMAS AZULES CUANDO ENCUENTRAN LA PIZZA CON ORÉGANO PERFECTA DE LA GITANA PERFECTA DE RULOS PERFECTOS (TODOS SABEN ESO). Y ÉL LLORÓ MUCHO.
ERA UN SEÑOR DUENDE.

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