16/09/2026
LA JUVENTUD DE CONVOCATORIA SEGUNDA INDEPENDENCIA SE COMPROMETE A CONTINUAR LA LUCHA DE LOS ESTUDIANTES SECUNDARIOS DE LA NOCHE DE LOS LÁPICES
Recordar *La Noche de los Lápices* no es solamente mirar hacia atrás, es recuperar una parte de nuestra historia para comprender el presente y preguntarnos qué hacemos hoy con aquello que aprendimos de quienes lucharon antes que nosotros.
En un país como Argentina, atravesada por dictaduras, persecución y principalmente por la lucha de clases, el pueblo trabajador y el movimiento estudiantil no miraron hacia un costado.
Los jóvenes estudiantes se organizaron, discutieron y salieron a las calles para defender lo suyo y entre esas reivindicaciones se encontraba la lucha por el boleto estudiantil.
Fue en ese contexto que siete estudiantes del Colegio Normal N°3 de La Plata, de entre 16 y 18 años, fueron secuestrados. Seis de ellos fueron asesinados y permanecen desaparecidos. Lo que ocurrió no fue un hecho aislado, formó parte de una política sistemática de persecución destinada a sembrar el miedo, desarticular la organización política y silenciar a quienes cuestionaban los intereses de los sectores dominantes.
Por eso, también es necesario evitar reducir aquella historia a la imagen de simples adolescentes que reclamaban un boleto gratuito, eran jóvenes militantes, estudiantes organizados y protagonistas de una época en la que la discusión sobre qué país construir estaba presente en las calles, en las universidades, en las escuelas y en las organizaciones populares.
Hoy, reivindicar sus luchas implica mucho más que recordarlas, implica organizarnos, formarnos y participar, implica no aceptar como inevitable aquello que consideramos injusto y asumir que todo lo conquistado también tiene que ser defendido.
En un contexto donde la educación pública y el desarrollo científico atraviesan profundas dificultades, volvemos a levantar esas banderas.
Defender una educación digna, pública y accesible para todo el pueblo argentino es también *defender la posibilidad de construir un país soberano, independiente y capaz de decidir su propio rumbo.*
Por eso, queremos un Estado que pueda desarrollarse sin quedar sometido a los intereses de los sectores más poderosos, un país que pueda aportar, cooperar y relacionarse con otras naciones desde una posición de igualdad.
Recordar a quienes lucharon ayer tiene sentido cuando somos capaces de asumir las luchas del presente.
A 50 años de *La Noche de los Lápices*, reivindicar sus historias significa tomar la responsabilidad de organizarnos, formarnos y ocupar nuestro lugar. Porque la memoria también se construye militando el presente.
Las luchas pasadas no se homenajean solamente con palabras: se reivindican continuándolas.