22/06/2026
El dolor en la boca del estómago que venía del corazón...
“Nunca tuvo el clásico dolor fuerte en el pecho… y aun así era un infarto.”
Claudia tenía 54 años.
Era una mujer activa, trabajadora, de esas que siempre dicen: “ahorita se me pasa”.
Una mañana empezó a sentirse extraña.
No tenía un dolor fuerte en el pecho como el que muchas personas imaginan cuando piensan en un infarto.
Lo que sentía era diferente.
Primero fue una molestia en la boca del estómago.
Después apareció la náusea.
Luego un cansancio tan intenso que tuvo que sentarse en la cocina.
Pensó que quizá había comido algo pesado.
Pensó que era gastritis.
Pensó que era estrés.
Pero había algo que no cuadraba.
La molestia no se iba.
Se sentía débil.
Le faltaba un poco el aire.
Y de pronto empezó a dolerle la mandíbula.
No era un dolor insoportable.
No era una escena dramática.
No estaba gritando ni agarrándose el pecho.
Solo estaba sentada, pálida, agotada, con una mano en el pecho y la otra en la mandíbula, intentando convencerse de que no era nada.
Su familia notó que no se veía bien.
Claudia decía:
“Debe ser el estómago.”
Pero su cuerpo estaba mandando señales desde otro lugar.
En urgencias, los médicos revisaron sus síntomas, sus signos vitales y realizaron los estudios correspondientes.
El diagnóstico fue un infarto.
Ese fue el giro del caso.
El dolor que parecía venir del estómago… venía del corazón.
Y esto es muy importante:
Un infarto no siempre se presenta como el dolor clásico, fuerte y aplastante en el pecho.
En algunas mujeres, los síntomas pueden ser menos evidentes o confundirse con problemas digestivos, cansancio, ansiedad o malestar general.
Puede haber dolor o molestia en el pecho, sí.
Pero también puede aparecer con náusea, fatiga extrema, falta de aire, sudoración, mareo, dolor en espalda, cuello, mandíbula, hombro, brazo o incluso en la parte alta del abdomen.
Por eso muchas personas tardan en buscar ayuda.
Porque esperan a que el dolor sea “como en las películas”.
Pero el corazón no siempre avisa así.
⚠️ Señales que no debes ignorar:
• Molestia, presión o dolor en el pecho
• Falta de aire
• Dolor en mandíbula, cuello, espalda, brazo u hombro
• Náusea o vómito
• Sudor frío
• Mareo o sensación de desmayo
• Cansancio inusual o extremo
• Molestia tipo indigestión o dolor en la boca del estómago
El aprendizaje de este caso es claro:
En mujeres, un infarto puede presentarse con fatiga, náusea, dolor en espalda, cuello, mandíbula o falta de aire, incluso sin el clásico dolor fuerte en el pecho.
No se trata de pensar que todo dolor de estómago es un infarto.
Pero si aparece de forma extraña, intensa, con falta de aire, sudoración, cansancio extremo, dolor en mandíbula o sensación de desmayo, no lo minimices.
El tiempo importa.
Y cuando se trata del corazón, esperar puede cambiarlo todo.
Ahora dime de qué te gustaría que hable en mi próxima publicación: infarto silencioso o angina de pecho 👩🏻⚕️
Yo soy la Dra. Pau Zúñiga y este post es educativo, no sustituye consulta médica.