24/02/2026
El día en que el pueblo tomó la historia en sus manos
El 24 de febrero de 1946 no fue una elección más. Fue el despertar de la Argentina profunda. Fue la irrupción de los trabajadores, las mujeres y hombres humildes, de los olvidados de siempre, que decidieron dejar de ser espectadores para convertirse en protagonistas.
Ese día, Juan Domingo Perón venció en una campaña feroz, atravesada por la presión de los poderosos, por la injerencia extranjera y por una maquinaria mediática que anunciaba su derrota como inevitable. Pero el pueblo no se dejó disciplinar. El pueblo votó dignidad.
Bajo el viejo sistema electoral indirecto de la Constitución de 1853, se eligieron 376 electores. Regía la lista completa: el que ganaba en cada provincia se llevaba todos los electores. Y Perón ganó. Con el 52,84% de los votos, superó ampliamente a la fórmula Tamborini-Mosca y aseguró la mayoría en el Colegio Electoral. Fue una definición histórica.
Del otro lado estaba la Unión Democrática, respaldada por la oligarquía, por la Sociedad Rural, por el embajador estadounidense Spruille Braden y por los grandes intereses económicos que no toleraban que los trabajadores levantaran la cabeza. La prensa hegemónica anunciaba el fin del “peligro”. Pero el “peligro” era, en realidad, la justicia social.
Contra todos los pronósticos, la jornada fue limpia y contundente. Y el pueblo eligió a Perón.
Ese 24 de febrero nació el Movimiento Nacional Justicialista. Una identidad política que puso en el centro al ser humano y su felicidad. Llegaron los derechos laborales, la movilidad social ascendente, la educación como herramienta de liberación, la independencia económica como bandera y la soberanía nacional como destino.
Fue una inundación de dignidad.
Ochenta años después, esa fecha no es nostalgia: es mandato. Es memoria viva y compromiso. Porque cada vez que la Patria es entregada, cada vez que se pretende arrodillar al pueblo, vuelve a latir aquel 24 de febrero.
La historia demostró que cuando el pueblo se organiza y toma conciencia, no hay embajada, corporación ni privilegio que pueda detenerlo.
Y como en 1946, la dignidad siempre termina venciendo✌️