27/01/2026
Si proteger la “industria nacional” de Techint significa no construir gasoductos troncales que lleven el gas de Vaca Mu**ta al Atlántico, entonces yo prefiero que se construya la infraestructura para los argentinos.
Los tubos no son solo caños: son capacidad exportadora, dólares frescos, energía confiable y desarrollo económico a largo plazo. Cada metro de gasoducto representa inversión, trabajo y progreso que trasciende intereses sectoriales.
Algunos defienden la “protección” como si fuera un acto patriótico, pero en realidad muchas veces es lobby encubierto: privilegios para unos pocos a costa de todos. La historia del comercio y la industria nos enseña que la riqueza surge del intercambio libre, no de aranceles ni protecciones artificiales.
Como decían Bastiat o Leonard Read, lo que se ve en la industria protegida es solo una parte de la historia; lo que no se ve es lo que dejamos de ganar: eficiencia, competitividad y oportunidades para todos.
El libre comercio, las inversiones inteligentes y la infraestructura son la verdadera base de un país moderno. Limitar eso por intereses corporativos es un lujo que Argentina no se puede permitir.
**ta