21/10/2024
No puedo definir aún lo que llevo dentro. He estado pensando durante días en lo que el futuro hará conmigo. Ya lo mencioné antes: el tiempo libre está haciendo de las suyas en mi cabeza. A pesar de todos mis análisis y reflexiones, aún no encuentro esa motivación o el tan ansiado propósito de vida que justifique mi existencia aquí.
No quiero que se malinterprete mi discurso como una mera reflexión sobre lo efímero, sino que me refiero a algo más profundo dentro de nosotros. Ese vacío que sientes cuando has cumplido con todas las expectativas que te impusiste, y aun así, tu alma no se siente completa ni satisfecha. Es curioso, porque después de haberlo perdido todo y comenzar de nuevo, podría afirmar con certeza que tengo la capacidad de edificar un imperio desde cero. Pero, ¿para qué? ¿Por qué? No lo sé.
Solo son preguntas que creo que todos los seres humanos deberíamos hacernos. No somos máquinas; somos seres humanos tratando de vivir una vida plena, en lugar de permitir que la vida nos viva a nosotros.
Estas reflexiones nos llevan a formular preguntas universales: ¿Qué significa realmente vivir una vida plena? ¿Cómo encontramos un propósito que resuene con nuestra esencia más profunda? Estas preguntas no tienen respuestas fáciles, pero son esenciales para nuestra búsqueda personal. Invito a mis lectores a unirse a este viaje de introspección, a cuestionar y explorar sus propias vidas con valentía y honestidad.
En última instancia, la búsqueda de propósito es una travesía personal y única. No hay un camino correcto o incorrecto, solo el camino que cada uno de nosotros elige recorrer. Animo a todos a seguir explorando, a no rendirse ante la incertidumbre y a encontrar belleza en el proceso de descubrir quiénes somos y qué queremos ser.
17/10/2024
Salir de un mal momento y mantener el optimismo en nuestros sueños puede ser una tarea ardua. Durante días reflexioné sobre este tema y descubrí que adoptar una actitud estoica podría ser de gran ayuda. La filosofía estoica nos enseña a aceptar lo que no podemos cambiar y a centrarnos en nuestras propias acciones y reacciones. La pérdida repentina de un ser querido me sumió en el llanto y en la autoinculpación. Intenté consolarme, hablándome con la mayor dulzura posible, ya que a menudo no sabemos cómo reconfortarnos. Aprendí, estando lejos, que soy la única que puede juzgarme y consolarme cuando las cosas no van bien.
Me abracé a mí misma, y los recuerdos de los malos momentos vividos con ese ser inundaron mi mente, eclipsando los mejores recuerdos. No pude evitar reflexionar sobre por qué siempre caigo en esos pensamientos, en lugar de enfocarme en lo más hermoso vivido, intensificando así mi sufrimiento. Sin embargo, recordé lo que he aprendido: saqué fuerza interior y me dije: "Ya no puedo hacer nada. La muerte es una situación que no puedo controlar, ni yo ni nadie puede solucionarla. Está fuera de mi alcance y del alcance del otro ser. Se acabó."
No pude expresar todo lo que tenía guardado en el corazón, ni comunicar aquello que reservé para un momento especial. Mis malas acciones en algunas ocasiones me impiden soltarlo del todo. Lamento no haber tenido más paciencia y no haber comunicado mejor mi amor. Fui lo mejor que pude y espero, de ahora en adelante, ser una mejor versión de mí misma, ya que eso sí está a mi alcance. Perdón por esperar un día especial; todos los días son especiales y trabajaré en ello. Te amo eternamente y espero que me hayas amado igual.
Finalmente, acepté la situación, me perdoné y reconocí mis errores. Aprendí que puedo mejorar mi entorno, pero más allá del trabajo constante, es fundamental conocerme a mí misma. Reflexionar y entenderme me permitirá seguir aceptándome y dejar de perdonarme tanto.
Desde una perspectiva filosófica, este proceso de autoaceptación y perdón se alinea con la idea de la **autarquía** estoica, que es la autosuficiencia y la independencia emocional. Los estoicos, como Epicteto y Marco Aurelio, nos enseñan que debemos enfocarnos en lo que está bajo nuestro control y aceptar con serenidad lo que no lo está. Esta práctica no solo nos ayuda a enfrentar la adversidad con mayor resiliencia, sino que también nos permite vivir una vida más plena y significativa, centrada en la virtud y la sabiduría.
Además, la filosofía estoica promueve la **apatheia**, que no es la ausencia de emociones, sino la libertad de ser dominado por ellas. Al aceptar la muerte como una parte natural de la vida, podemos encontrar paz y claridad en medio del dolor. Marco Aurelio, en sus "Meditaciones", nos recuerda que todo lo que sucede es natural y que debemos recibirlo con gratitud y comprensión.
Por otro lado, la **filosofía existencialista** también ofrece una perspectiva valiosa. Filósofos como Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir enfatizan la importancia de crear significado en nuestras vidas a través de nuestras acciones y decisiones. La muerte de un ser querido nos confronta con la finitud de la vida, pero también nos impulsa a vivir de manera más auténtica y comprometida. Al reconocer nuestra libertad y responsabilidad, podemos transformar el dolor en una fuerza para el crecimiento personal y la realización de nuestros sueños.
Adiós Perseo
Adiós mi Argos
11/07/2024
Hoy me di cuenta que el miedo a la muerte no es otra cosa que el temor a perder… perder algún objeto, perder algún familiar o alguna mascota, depende mucho de la prioridad o importancia que signifique para nosotros cualquiera de ellos, siento que es bastante profundo y trillado el tema en sí, pero en estos días donde hay tanto opinologo dando su punto de vista, por qué no entrar a unas líneas de reflexión, donde al escribir puedo alivianar mi mente…
Hoy escuchaba una canción y en medio de una crisis de pérdida dije, por qué tiene que doler tanto ? Por qué aún no puedo aprender que todos somos pasajeros en este tránsito de vida?, que así como soy capaz de recibir también debo saber y practicar el dar, hay cosas que ya no son para mí… es desconcertante caer en cuenta que nuestras emociones nos dominan, aunque trabajemos en ella todos los días, llegan días como el de hoy y hacen que todo el trabajo se vaya por la borda, nos fundimos con ideas de todo tipo solo para alivianar un poco la cabeza, vemos que lo que nos queda es la fe, que definiéndola es la confianza, seguridad que se manifiesta por encima de ello que sin tener evidencias se le crea a una persona, cosa, deidad, lo que sea.
Hoy tuve fe, me desbordé en llanto, pero también solté, pienso que el mejor avance que tuve fue el dejar, soltar aquello que tanto miedo me daba perder, al fin y al cabo todos los días terminamos aprendiendo algo de nosotros mismos, hoy aprendí, agradecí y volví a conectar con cada una de mis emociones, recapitulé todo y pensé pude haber sido mejor persona, desde hoy lo haré!
11/12/2022
Y que se hace cuando el corazón no duerme, cuando las palabras que quiero hablar quedan cortas y silenciadas por tu indiferencia, no sé ni por dónde empezar y me das puñalada en el corazón, todas las noches sueño contigo, despierto pensando que es un mal sueño y que voy a despertar de nuevo en tus brazos, ya no se de lo que trata la vida pensé que había encontrado mi centro donde descansaba tranquila porque me ayudabas en mi día a día, en menos de un día todo se fue, ni siquiera pude saber en qué momento se te terminó el amor... Llora mi alma, llora mi ser, todo es confuso, pareciera que las lágrimas nunca dejarán de fluir, hoy más que nunca pude darme cuenta que en todo este tiempo nunca signifique nada para tí, que como siempre dí demás y no fui correspondida...
04/01/2021
El porqué del dharma?, tiempo atrás no comprendí muchas cosas, sinceramente esto de estar basado a lo aprendido en el núcleo familiar y no salir a descubrir el mundo por tantas carencias ya sean materiales o físicas, hacen que nuestro entorno sea bastante pequeño y sencillo, cuadrado sin opción a mirar más allá de lo que nos inculcaron, comprendí muchas cosas, el sufrimiento es buen maestro cuando queremos entender la lección, entendí que no solo dejando de hacer el mal a alguien puede mejorar nuestras vidas, el dar sin recibir es una frase hermosa pero corta a veces en el mensaje, que desarrollando nuestra conducta humana podemos llegar a una felicidad eterna y cesación del dolor, en una de las 4 verdades del dharma encontramos “la necesidad de ser conscientes de nosotros mismos y de encontrar un propósito en esta vida”, un “noble propósito”, algo que te enriquezca a ti y a los demás, en este tiempo jamás creí tener un propósito, simplemente mi vida iba cambiando conforme iba cumpliendo metas que las llame propósito de vida, sin embargo falle y nunca sentí la satisfacción plena ni la paz en mi corazón al obtener lo que me proponía, siempre buscando más metas para llenar mi alma, pensando incluso que la carrera que elegí no fue la correcta, pero ahora estoy aquí escribiéndote, regalándote mis líneas y feliz de que algún día las leas y encuentres tu camino como yo anhelo encontrar…
04/01/2021
Al hacer una retrospectiva de mi vida, caí en cuenta que jamás había estado conforme conmigo misma, siempre queriendo dar felicidad a los demás, dándole prioridad a los de mi alrededor por querer quedar bien ante la sociedad, ya tenía una remota idea en lo que se había convertido mi vida, con miedo a los nuevos retos pero exteriorizando siempre la buena voluntad y el insaciable deseo de seguir soñando, cuantas veces nos vemos atrapados en una vida monótona donde solo nos limitamos quejarnos sobre la vida y lo mal que nos paga por algo que según nuestro saber nunca hemos hecho, creemos que porque cambiamos dos aspectos nuestros y nos comparamos con los demás somos mejor y no merecemos el sufrimiento o la falta de empatía de las otras personas, ciertamente caemos en un vacío emocional que nos lleva más a fondo y ahí estamos en la depresión profunda, que según nuestro consciente es obligación de los demás sacarnos de ese hoyo, porque por culpa de ellos estamos ahí, somos tan fácil de juzgar a los demás por nuestro sufrimiento resulta más satisfactorio echarle la culpa a un tercero y no nos hacemos cargo de nuestra falta de amor, de nuestra carencia de raciocinio, no vemos que somos nosotros mismos que permitimos que todo esto pase a nuestro alrededor, “Veni, Vidi, Vici” es una locución latina empleada por el general y cónsul romano Julio César en 47 a. C., que la podemos traducir como vine, vi y venci, de eso se supone que trata la vida en cada una de sus etapas, de reconocer lo que estamos viviendo, ver cada perspectiva del problema y vencerlo, pero que complicado es cuando aun no nos admiramos como el arte que somos…