¿Que es para nosotros el Poder Popular? Debe ser permanente y en ascenso”.
Diversas son las definiciones existentes del Poder Popular, pero en líneas generales apuntamos por definirlo en el marco de que es:
“El poder ejercido por el pueblo en lo cotidiano, enmarcado en un territorio en disputa con el estado. Es América Latina el llamado a levantar la alternativa al imperio en el continente, la unidad Latinoamericana en torno a una historia común debe dar paso a un contin
ente sin fronteras, este es un continente eminentemente Amerindio y constituye la fuerza capaz de construir su historia, de ejercer la soberanía popular para oponerse con fuerza a los designios del imperio. Es el ejercicio de esta soberanía, de la construcción del poder popular la que se ha opuesto a los designios del imperio en un enfrentamiento no exento de masacres, dictaduras, y triunfos heroicos de pueblos emancipados del poder burgués en sus territorios. El mundo es testigo de cómo los instrumentos que se dio en un momento para la defensa y preservación de los derecho sobre la tierra, hoy son parte del arsenal del imperio, nos referimos a la función de Naciones Unidas, La Organización Mundial para la Salud entre otras hoy son filiales del Banco Mundial, del FMI y de las políticas hegemónicas de los E.E.U.U., el Imperio, es por esto que es necesario posicionarnos en la realidad mundial para definir nuestra estrategia de construcción del Poder Popular
El enemigo Principal de nuestra clase es el Imperialiamo, el capitalismo en su fase superior, en su apuesta Neoliberal. El enemigo Inmediato son las transnacionales y la oligarquía nacional que funcionan alineadas al capital para explotar al máximo no solo recursos naturales sino además a nuestra clase, en una muestra de salvajismo nunca antes visto por la humanidad. Sin embargo existe además para la clase un enemigo secundario para la clase, y tiene que ver con la opción frente al actuar del imperio, este enemigo es todo aquel que se ponga al servicio del imperio, que sirva al modelo, que sostenga este sistema como alternativa para la humanidad. Es por esto que debemos crear conciencia, debemos desenmascara las políticas del imperio en nuestra tierra, en Latinoamérica, en Chile y donde estemos. Esta conciencia debe tener en cuenta que existe una alternativa real de construcción al capitalismo, este es el Poder Popular. El poder popular es un tema realmente estratégico, clave para las expectativas de lograr en Chile el triunfo revolucionario. En nuestra historia reciente son varias las experiencias de construcción de poder popular que se han ido desarrollando con grandes aciertos y también enormes derrotas, pero de igual manera son indudablemente un valioso aporte a la lucha del pueblo por su liberación. Toda esa rica experiencia se mantiene en la conciencia colectiva y especialmente en las agrupaciones territoriales, es preciso que toda esa historia se tome en cuenta y se rescate para la continuación de la lucha. Uno de los problemas más complejo que hoy vivimos como agrupaciones territoriales es el fenómeno de la atomización y el aislamiento de las organizaciones, las cuales se insertan en un lugar y en la mayoría de las veces no mantienen mucho contacto con otras fuerzas que existen, incluso en la misma zona donde desarrollan su trabajo, suele darse la situación de no conocerse o de no establecer contacto pese a la proximidad. Es en definitiva el lastre que se arrastra desde la transición burguesa e donde los grupos revolucionarios sufrieron la derrota y desarticulación. Esta situación de desarticulación tiene entre diferentes consecuencias la de impedir la generación de un proyecto de poder popular, que unifique y potencie el poder que sin saber claramente, tenemos hoy en nuestras manos. El poder popular es sin duda un elemento que debemos analizar y estudiar pero fundamentalmente a partir de las experiencias reales de nuestro país de los territorios en donde se han gestado muchas y variadas experiencias. El PODER POPULAR en manos de orgánicas revolucionarias
A pesar de mostrar estas orgánicas desarticulación y aislamiento, aún mantienen ciertas formas de poder popular, especialmente en el trabajo social en algunas poblaciones emblemáticas, se desarrolla su poder y se muestran especialmente en las jornadas de protestas populares. Desarrollan su trabajo de una manera tradicional, es decir la mayoría de ellos se organizan dividiendo su trabajo entre lo social y lo clandestino, estructurando orgánicas serradas. Muchos levantan un trabajo autónomo y sin mayor inserción en la población, haciendo actividades para ellos mismos. Se concibe la construcción de poder popular desde ellos hacia el pueblo no realizando la lectura del periodo de la lucha y en definitiva imponen tácticas sin el análisis estratégico. Viendo al pueblo como espectador de los acontecimientos y no como motor del proceso de generación y construcción de poder popular. El pueblo en si desde su interior tiene su poder popular, el cual se expresa de diferentes maneras dependiendo de los periodos que se viven y es ahí donde los revolucionarios deben saber muy bien cuál es el periodo actual para generar un trabajo correcto con el pueblo, que en definitiva es quien hará la revolución. En los últimos años se ha venido dando un proceso de rearticulación del mundo revolucionario, se han generado cada vez con más intensidad los trabajos sociales en los territorios, especialmente en los lugares históricos, iniciándose también ricos procesos de conversación y discusión entre grupos y orgánicas que ha ido potenciando el mejoramiento de las tareas cotidianas. Uno de los factores que ha ido fortaleciendo el trabajo revolucionario ha sido la nueva generación de jóvenes venidos de la rebelión pinguina que están incorporándose al movimiento popular revolucionario. Estamos viviendo tiempos complejos a pesar de ciertos avances en algunos aspectos y tomando en cuenta los cambios del periodo que hablan de crisis del sistema , asistimos a un momento decisivo en cuanto a lograr avanzar en la construcción del poder popular revolucionario, avance que va a depender principalmente de la buena lectura de la realidad, de la construcción del proyecto político y de las tareas concretas en la práctica. Hablar del poder popular nos puede ocupar muchas jornadas teorizando al respecto, citando a grandes aportes y diseñando voluminosas estrategias y tácticas a seguir. Sin embargo no solo se tiene que buscar la teoría para avanzar sino que es presido y determinante analizar desde la praxis, desde la realidad es decir desde el trabajo de la base que es el lugar más idóneo para pensar un poder popular y echarlo a andar. Son los territorios con sus practicas diarias los que advierten las formas, los matices y las maneras de construir y de la misma forma es también importante entender que las concepciones locales sobre el poder popular no son homogéneas ya que intervienen en cada una de ellas realidades diferentes. En este sentido el aporte de cada territorio es fundamental para dibujar una política central de poder popular revolucionario que recoja las diferentes experiencias acumuladas durante años de trabajo territorial. Cualquier transformación radical en lo económico, político y social no son viables sin enfrentar al gran capital y el imperialismo. Enfrentar al capital financiero, conduce necesariamente al enfrentamiento del conjunto del sistema. Por lo tanto no está a la orden del día profundizar la democratización del sistema como lo manifiestan los sectores reformistas. Lo que en realidad está a la orden del día es quebrar la hegemonía de los sectores dominantes y fortalecer al conjunto del pueblo en la construcción de la fuerza revolucionaria que desarrolle y potencie el poder popular, el empoderamiento derrocar al capitalismo. Por lo tanto es claro que tenemos que marcar claramente nuestro camino y este debe ser de confrontación contra el sistema y la construcción de poder popular revolucionario. El reformismo y los progresistas gradualistas, intentan profundizar la instrumentalización de lo electorero en función exclusivamente de insertarse en el parlamento, en el senado, en las alcaldías y concejalías, etc. Lo que los del PC llaman el fin de la exclusión, un eufemismo que representa las posturas conciliadoras de los reformistas. Nosotros las organizaciones de los territorios populares creemos que solo la lucha nos hará libres y en ese sentido, sabemos que una de las herramientas fundamentales que tenemos que generar es la unidad de todos los revolucionarios, en donde estemos y en la que andemos. Acercar posiciones y comenzar a dar pasos definitivos hacia la rearticulación. Hoy una de las tareas principales es dar la lucha ideológica y política en contra de los reformistas a no permitir que ocupen nuestros territorios a negarles la posibilidad de que diseminen sus ideas derrotistas y conciliadoras a parar a los reformistas a desenmascararlos en las bases del pueblo a evitar que confundan y engañen al pueblo que lucha. Se nos viene el alzamiento de las movilizaciones y las luchas reivindicativas por lo cual es preciso que unamos fuerzas y avancemos hacia la agudización de los conflictos, a crear las condiciones de la desobediencia popular para edificar desde la base el nuevo proceso revolucionario chileno,
Bajo esta fundamentación, hemos considerado comenzar a romper los cercos, debemos ser hilos conductores de este proceso, ocupar los espacios y aportar en la posibilidad de alcanzar la unidad por la base, es por ello que toda organización del pueblo es legítima para aportar a este proceso. Entendiendo nuestro esfuerzo como uno más de los que se están levantando actualmente en nuestro pueblo. Esfuerzo que estamos realizando de manera participativa, crítica y resolutiva para avanzar, tomando como eje central la identificación con la construcción del poder popular revolucionario.