27/09/2026
La imagen de Abelardo De la Espriella recorriendo Santa Marta con chaleco antibalas, arma y un radio de comunicaciones abrió un nuevo debate sobre el estilo con el que el mandatario está construyendo su imagen presidencial. El episodio fue difundido ampliamente durante la crisis de seguridad provocada por las retaliaciones de las ACSN.
A esa escena se suman otros elementos que han llamado la atención durante sus primeras semanas de gobierno. Uno de ellos es la moneda protocolaria que el DAPRE comenzó a cotizar: una pieza de seis centímetros, con baño en oro, la fachada de la Casa de Nariño y una cabeza de tigre en 3D. El Gobierno la plantea como objeto conmemorativo para invitados, autoridades y personalidades, aunque registros de SECOP muestran que gobiernos anteriores también utilizaron monedas protocolarias.
Otro punto de controversia son los desplazamientos presidenciales. Entre el 7 y el 24 de agosto se registraron 103 trayectos aéreos por un costo de $1.117 millones, según información entregada por el Ministerio de Defensa. 64 vuelos duraron menos de 10 minutos y 36 menos de cinco minutos.
Y está la exposición pública de las operaciones militares en Santa Marta, donde el presidente apareció en videos junto a las fuerzas de seguridad y posteriormente defendió la ofensiva que dejó siete integrantes de las ACSN mu***os. Su forma de referirse a los grupos armados también ha generado cuestionamientos por el lenguaje utilizado frente a los cuerpos de los abatidos.
Más que un solo objeto o una fotografía, la discusión gira alrededor de una pregunta: ¿qué comunica esta nueva estética del poder presidencial y hasta dónde debe llegar la exposición de un jefe de Estado en escenarios de seguridad?