05/11/2026
Prometer miles de millones para rescatar la salud era fácil; conseguirlos está resultando mucho más complicado para el Gobierno de Abelardo de la Espriella.
El plan de choque anunciado por el presidente para enfrentar la crisis del sistema comienza con apenas $500.000 millones asegurados para su primera fase. La cifra contrasta con los cerca de $10 billones que el mandatario había mencionado como magnitud de su apuesta para atender el problema.
La ministra de Salud, Ana María Vesga, explicó que los recursos iniciales permitirán atender medicamentos y procedimientos pendientes de más de un millón de pacientes. La estrategia contempla créditos a las EPS y pagos directos a clínicas, hospitales y proveedores, con el propósito de destrabar las atenciones represadas.
Pero el problema no termina ahí. La propia ministra ha buscado alrededor de $13,9 billones adicionales para financiar las necesidades del sector en 2027. El presupuesto contempla inicialmente $77 billones para salud, mientras Hacienda todavía enfrenta el desafío de conseguir los recursos adicionales.
La diferencia entre los anuncios y el dinero efectivamente disponible deja una pregunta incómoda: ¿cómo piensa cumplir el Gobierno sus promesas si todavía no tiene asegurada la financiación necesaria?
Los $500.000 millones pueden representar un alivio para pacientes que esperan medicamentos y procedimientos, pero no resuelven el desbalance financiero estructural ni garantizan por sí solos la sostenibilidad del sistema.
La salud no se rescata con discursos ni cifras anunciadas: se necesitan recursos suficientes, transparencia y resultados verificables.
¿Estamos ante un verdadero rescate del sistema o ante un plan limitado por la falta de financiación?
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