28/09/2026
Hay encuentros que la vida no explica.
Personas que llegan a nuestro camino en el momento preciso y que, sin saberlo, terminan ocupando un lugar que ninguna otra podrá ocupar de la misma manera.
A veces la vida escribe historias hermosas que no necesariamente están hechas para quedarse.
No porque hayan sido equivocadas.
No porque haya faltado amor.
Simplemente porque, en algún momento, los caminos toman rumbos diferentes.
Y pasa el tiempo.
Cada quien continúa su historia, construye su vida, conoce nuevos lugares, vive nuevas experiencias…
Pero hay encuentros que permanecen.
Permanecen en una conversación que recordamos.
En una canción.
En una mirada que alguna vez significó tanto.
En esos pequeños recuerdos que, de vez en cuando, todavía consiguen arrancarnos una sonrisa.
Y entonces entendemos que no todo lo hermoso tiene que durar para siempre para haber valido la pena.
Hay historias que simplemente merecen ser agradecidas.
Porque entre millones de personas, entre tantos caminos posibles, la vida hizo posible coincidir.
Quizás algunas personas no están destinadas a caminar a nuestro lado para siempre.
Pero hay encuentros que la vida convierte en parte de nosotros, aunque los caminos después tomen rumbos diferentes.
Y tal vez esa sea una de las formas más bonitas de agradecerle a la vida:
Haber coincidido. 🤴🌹🦊