01/09/2026
Después del susto, las familias también necesitan sanar.
El terremoto del pasado 10 de agosto no solo dejó daños materiales. Para muchas familias, el miedo, la incertidumbre y la preocupación todavía hacen parte de la vida diaria. En Buga, una jornada reunió a cerca de 180 familias para hablar de aquello que muchas veces queda por dentro: las emociones y la manera de enfrentar juntos los momentos difíciles.
Volver a hablar, escucharse, compartir y entender lo que siente el otro puede ser también una forma de reconstruir después de una emergencia. Ese fue el sentido de la jornada “Volver a encontrarnos: resiliencia, unidad y solidaridad para sanar como familia”, realizada en la Institución Educativa José María Villegas.
Padres, madres, niños, niñas y jóvenes participaron en diferentes actividades que buscaban algo sencillo, pero fundamental: encontrar herramientas para manejar el miedo, expresar las emociones y recuperar poco a poco la tranquilidad.
La experiencia tomó especial importancia después del fuerte sismo del 10 de agosto, una emergencia que puso a prueba a numerosas familias del Valle del Cauca y que, además de los daños físicos, dejó preocupación y temor en muchas personas.
Durante el encuentro se trabajaron los llamados Primeros Auxilios Psicológicos, que permiten brindar una primera orientación a quienes atraviesan momentos de crisis. No se trata simplemente de “olvidar lo ocurrido”, sino de reconocer lo que se está sintiendo y encontrar formas saludables de afrontarlo.
La jornada tuvo espacios destinados a diferentes grupos de edad y género. Mientras los adultos pudieron reflexionar sobre la comunicación y la manera de acompañar a sus hijos, los más pequeños encontraron en el juego y las actividades participativas una forma de expresar lo que sienten.
También hubo un invitado especial que ya es conocido por las familias que participan en estas actividades: Dialoguín, el personaje del programa Vínculos que Sanan Familias, que acompaña los mensajes dirigidos especialmente a niños y jóvenes.
Para Jhon Fabio Vanegas, enlace del Sector Interreligioso de Buga, uno de los aprendizajes más importantes fue entender que una familia unida tiene mayores posibilidades de enfrentar las dificultades.
“En momentos difíciles es importante mantenerse unidos a través del diálogo, el respeto por el otro y la búsqueda de soluciones conjuntas”, explicó.
Y es que después de una emergencia, cada integrante de la familia puede reaccionar de manera diferente. Algunos quieren hablar de lo ocurrido; otros prefieren guardar silencio. Hay quienes sienten miedo cada vez que escuchan un ruido fuerte, mientras otros intentan continuar con su rutina como si nada hubiera pasado.
Por eso, aprender a escuchar sin juzgar y permitir que cada persona exprese lo que siente puede convertirse en una herramienta tan importante como cualquier otra medida de recuperación.
La jornada contó con profesionales del Hospital Divino Niño, Bienestar Social y el Sector Interreligioso, quienes acompañaron las actividades y brindaron orientación a las familias.
El propósito es que estos encuentros lleguen a otras comunidades de Buga. Porque reconstruir después de un terremoto no significa solamente reparar paredes, calles o viviendas. También significa recuperar la confianza, vencer el miedo y volver a sentirse seguros en familia.