20/06/2026
Si algún día me preguntan qué fue lo más importante que dejé en esta vida, no hablaré de las cosas que tuve.
Hablaré de las personas que amé.
Hablaré de mi familia, que fue mi mayor orgullo.
De mis amigos, que caminaron a mi lado en los momentos buenos y en los difíciles.
Y de todas aquellas personas con las que tuve la fortuna de compartir un pedazo de este camino llamado vida.
Quiero que me recuerden como un hombre sencillo.
Como alguien que entendió que ayudar siempre será más importante que señalar.
Que escuchar siempre será más valioso que gritar.
Que tender una mano siempre será mejor que dar la espalda.
He cometido errores, como cualquier ser humano.
Pero cada día intenté dejar algo bueno en los demás.
Porque comprendí que la verdadera riqueza no está en lo que guardamos para nosotros, sino en lo que sembramos en el corazón de otros.
Sueño con una Colombia donde nuestros hijos no hereden el odio.
Donde las diferencias no nos conviertan en enemigos.
Donde la palabra tenga más fuerza que la violencia.
Donde la reconciliación sea un camino posible para todos.
A mi familia les dejo mis valores.
A mis amigos les dejo mi gratitud.
A mi tierra le dejo mi compromiso.
Y a las nuevas generaciones les dejo una invitación:
Nunca permitan que les roben la esperanza.
Construyan.
Ayuden.
Sirvan.
Amen.
Porque al final de la vida no seremos recordados por lo que tuvimos.
Seremos recordados por lo que fuimos capaces de entregar.
Y si algo deseo que permanezca cuando ya no esté, es que cada uno de ustedes siga construyendo vida, paz, reconciliación y futuro para quienes vienen detrás.
Ese será el legado más hermoso que podamos dejar.
- Plutarco Tafur