Academia Huilense de Historia

Llamar Cómo llegar Página web Contactar con la organización

Academia Huilense de Historia Fundada el 22 de mayo de 1910
Organización cultural no gubernamental. S0700464.

La Academia Huilense de Historia es una organización cultural no gubernamental, fundada como Centro de Historia de Neiva el 22 de mayo de 1910, por disposición de la Academia Nacional, reestructurada como Centro Departamental de Historia el 22 de septiembre de 1931 y reconocida como Centro Huilense de Historia por la Ordenanza 0029 del 4 de abril de 1932. Después de un receso desde 1936, reanudó sus labores el 25 de febrero de 1956 como Centro Cultural del Huila, reglamentado a través del Decreto 0229 de 1971, expedido por la gobernación del Departamento; esta norma fue modificada por las Ordenanzas 007 de 1971 y 009 de 1975 para darle el carácter de Academia Huilense de Historia, convirtiéndola en una corporación de carácter académico, destinada al estudio y promoción de la historia y la cultura del Departamento, sin fines de lucro, de derecho privado y con régimen autónomo, con personería jurídica según Resolución No. 0478 del 8 de octubre de 1976 de la gobernación del Huila. Actualmente goza de personería jurídica reconocida por la Cámara de Comercio de Neiva, mediante Resolución No.

  «Desde San Juan de Pasto, las y los historiadores reclaman la urgente implementación de la enseñanza de la Historia. D...
10/10/2026

«Desde San Juan de Pasto, las y los historiadores reclaman la urgente implementación de la enseñanza de la Historia. Durante una semana, la capital de Nariño acogió el pensamiento crítico y propositivo en los espacios académicos del XXII Congreso Colombiano de Historia, con énfasis en la frontera». Por don Olmedo Polanco.

Desde San Juan de Pasto, las y los historiadores reclaman la urgente implementación de la enseñanza de la Historia. Durante una semana, la capital de Nariño

Valiosa comitiva de historiadores huilenses visitando la Academia Nariñense de Historia y participando en el XXII Congre...
08/10/2026

Valiosa comitiva de historiadores huilenses visitando la Academia Nariñense de Historia y participando en el XXII Congreso Colombiano de Historia organizado por la Asociación Colombiana de Historiadores, que actualmente se lleva a cabo en la ciudad de San Juan de Pasto.
De izq. a dcha: Dra. Martha Isabel Barrero; Dra. Lydia Inés Muñoz, la presidenta de la Academia de Historia; don Olmedo Polanco y Dr. Carlos Arnulfo Rojas.

Cordial invitación.
03/10/2026

Cordial invitación.

Sobre la fundación de Baraya.El territorio que actualmente conforma el municipio de Baraya perteneció inicialmente a la ...
28/09/2026

Sobre la fundación de Baraya.

El territorio que actualmente conforma el municipio de Baraya perteneció inicialmente a la jurisdicción de Villavieja y fue conocido durante buena parte del siglo XIX con el nombre de «La Nutria», denominación que probablemente estuvo relacionada con la quebrada que atraviesa y riega estas tierras. Una parte considerable de su actual jurisdicción estuvo comprendida dentro de los linderos de una extensa propiedad rural conocida como Hacienda Reyes, nombre que posiblemente procedía de uno de sus antiguos propietarios, el presbítero Mario Tadeo de Reyes, quien ejerció como cura de la Purísima Concepción de Neiva. Según las referencias históricas locales, esta hacienda alcanzó una considerable extensión y comprendió territorios que posteriormente integrarían las jurisdicciones de los actuales municipios de Villavieja, Tello y Baraya.

Los primeros pobladores de los que se tiene noticia en el territorio de La Nutria fueron grupos indígenas conocidos como Guarocoes y Nutrios, dedicados principalmente a las actividades agrícolas. Con el avance del periodo hispánico y, posteriormente, durante las primeras décadas de la República, estas tierras fueron incorporándose progresivamente a nuevas dinámicas de poblamiento y ocupación territorial. Para 1841, el lugar aparece mencionado con el nombre de «Santa María de la Nutria», nombre que permite advertir la existencia de un proceso de consolidación poblacional anterior a su posterior organización como entidad administrativa.

Alrededor de este asentamiento comenzó a formarse un pequeño caserío compuesto inicialmente por construcciones modestas, muchas de ellas levantadas con materiales propios de la región y cubiertas con techos de paja. Su crecimiento estuvo estrechamente relacionado con el auge del comercio de la quina, producto vegetal que alcanzó una considerable demanda durante el siglo XIX debido a sus propiedades medicinales y, particularmente, a su utilización contra las fiebres asociadas al paludismo. La explotación de este recurso en las regiones próximas al Guayabero estimuló la circulación de comerciantes y trabajadores, algunos de los cuales comenzaron a desplazarse y establecerse en La Nutria. Esta actividad favoreció paulatinamente el crecimiento económico y demográfico del poblado y contribuyó a fortalecer su importancia dentro de las dinámicas comerciales de la región.

La posterior denominación de Baraya estuvo relacionada con la memoria del general Antonio Baraya Ricaurte, protagonista de las primeras etapas del proceso de Independencia de la Nueva Granada. La tradición local vinculó su presencia con una laguna situada en la parte alta de la población, alrededor de la cual se construyó el relato según el cual Baraya, mientras comandaba una fracción de las fuerzas patriotas perseguidas por tropas realistas al mando de Sebastián de la Calzada, habría buscado una ruta que, atravesando la cordillera Oriental, le permitiera alcanzar los Llanos Orientales, hacia donde también se había dirigido el coronel patriota Manuel Serviez. Según esta tradición, antes de ser capturado, el general habría arrojado o sumergido sus armas en aquella laguna. Aunque este episodio debe diferenciarse de los hechos que puedan acreditarse documentalmente, resulta significativo como expresión de la memoria histórica local construida alrededor del prócer, quien posteriormente fue capturado, conducido a Santafé y ejecutado durante el proceso de la Restauración Monárquica el 20 de julio de 1816.

La adopción del nombre de Baraya cuenta con un importante antecedente jurídico y administrativo durante el periodo federal colombiano. La Asamblea Legislativa del Estado Soberano del Tolima, mediante la Ley 51 de 1884, atendió la solicitud formulada por los habitantes de La Nutria, quienes, según expresaba la propia disposición, actuaban «por gratitud y con el loable propósito de inmortalizar el nombre del prócer de la Independencia, general Antonio Baraya Ricaurte» y solicitaban que se cambiara «el nombre de La Nutria por el de Baraya». En virtud de esta determinación, la Asamblea restableció la extinguida aldea de La Nutria, pero en adelante bajo el nombre de Baraya, conservando los mismos límites territoriales que le habían sido asignados anteriormente por la Ley 5 de diciembre de 1870. Este acto resulta fundamental para comprender el proceso histórico del municipio, pues demuestra que la denominación de Baraya no obedeció únicamente a una tradición construida alrededor de la presencia del prócer, sino que fue formalmente incorporada al ordenamiento territorial del Estado Soberano del Tolima durante las últimas décadas del siglo XIX.

Sin embargo, el proceso de consolidación administrativa no concluyó con la disposición de 1884. En medio de las transformaciones políticas y militares que atravesaba el país, el 28 de septiembre de 1885, el gobernador civil y militar del Estado Soberano del Tolima, general Manuel Casabianca, expidió el Decreto núm. 157, mediante el cual ordenó nuevamente el restablecimiento de la población en términos explícitos: «Restablécese la Aldea de Baraya por la misma demarcación que le fijó la última ley del Estado sobre la materia». La disposición precisaba, además, una consecuencia territorial de especial importancia al establecer que «el territorio de la Aldea queda segregado del Distrito de Villavieja desde la fecha de publicación de este decreto». De esta manera, Baraya adquirió una delimitación administrativa separada de Villavieja, jurisdicción a la cual había estado históricamente vinculada.

Bibliografía
Asamblea Legislativa del Estado Soberano del Tolima. (1870, diciembre). Ley 5 de diciembre de 1870 [Por la cual se erige la Aldea de La Nutria]. Estado Soberano del Tolima.

Asamblea Legislativa del Estado Soberano del Tolima. (1884). Ley 51 de 1884 [Por la cual se restablece la Aldea de La Nutria con el nombre de Baraya]. Estado Soberano del Tolima.

Estado Soberano del Tolima. (1885, 28 de septiembre). Decreto núm. 157 de 1885 [Por el cual se restablece la Aldea de Baraya y se segrega su territorio del distrito de Villavieja].

Ministerio de Cultura y Deporte de España. (s. f.). Archivo municipal de Baraya. Censo-Guía de Archivos de España e Iberoamérica. Consultar ficha del Archivo Municipal de Baraya

📷: D.R.A.

El 26 de septiembre de 1493, el papa Alejandro VI promulgó la bula Dudum siquidem en favor de los Reyes Católicos, media...
26/09/2026

El 26 de septiembre de 1493, el papa Alejandro VI promulgó la bula Dudum siquidem en favor de los Reyes Católicos, mediante la cual amplió las concesiones pontificias previamente otorgadas a la Corona de Castilla sobre «las islas y tierras firmes descubiertas y por descubrir hacia occidente y mediodía» que no se encontraran bajo el dominio temporal de príncipes cristianos. La expedición del documento coincidió prácticamente con el inicio del segundo viaje de Cristóbal Colón, quien el día anterior, 25 de septiembre de 1493, había partido de Cádiz al frente de una nueva expedición hacia las tierras descubiertas al otro lado del Atlántico.

La Dudum siquidem debe comprenderse dentro de los antecedentes diplomáticos y pontificios que habían regulado la expansión marítima de las coronas ibéricas durante el siglo XV. En 1481, la bula Aeterni regis, promulgada por el papa Sixto IV, había confirmado las disposiciones derivadas del Tratado de Alcáçovas, reconociendo a Castilla sus derechos sobre las islas Canarias y ratificando, al mismo tiempo, importantes privilegios portugueses sobre los territorios y rutas de expansión situados hacia África y Oriente. Sin embargo, el viaje colombino de 1492 y la noticia de la existencia de tierras al occidente del Atlántico alteraron aquel equilibrio y agudizaron la competencia entre Castilla y Portugal, las dos principales potencias marítimas de la península ibérica.

En este nuevo contexto, Alejandro VI promulgó el 4 de mayo de 1493 la bula Inter caetera, destinada a establecer un marco jurídico y pontificio para las pretensiones castellanas sobre los territorios recién descubiertos y aquellos que pudieran descubrirse posteriormente. El documento establecía una línea de demarcación en el Atlántico y reconocía derechos a los Reyes Católicos sobre las tierras situadas al occidente de ella. La naturaleza jurídica de estas concesiones pontificias, sin embargo, ha sido objeto de una prolongada discusión historiográfica: se ha debatido si constituían propiamente una donación de soberanía territorial, una investidura sustentada en las concepciones medievales acerca de la autoridad pontificia o, más bien, una legitimación religiosa y jurídica de la expansión castellana frente a otras monarquías cristianas.

La Corona castellana procuró posteriormente ampliar el alcance de las concesiones recibidas, probablemente ante la posibilidad de que las navegaciones hacia occidente permitieran alcanzar territorios asiáticos más ricos que aquellos encontrados inicialmente por Colón. Durante agosto de 1493, los representantes portugueses Pero Dias y Rui de Pina se encontraban en Barcelona negociando diversas cuestiones con los Reyes Católicos, entre ellas las diferencias surgidas como consecuencia de los descubrimientos colombinos y de las pretensiones portuguesas sobre el espacio atlántico. En medio de estas tensiones diplomáticas, Fernando de Aragón e Isabel de Castilla recurrieron nuevamente a Alejandro VI, gestión que desembocó en la promulgación de la bula Dudum siquidem.

La Dudum siquidem (expresión latina que puede traducirse aproximadamente como «no ha mucho tiempo») ha sido denominada también «ampliación de la donación», debido a que extendía los alcances de las concesiones formuladas anteriormente en la Inter caetera. El documento contemplaba expresamente la posibilidad de que los navegantes castellanos, desplazándose «hacia occidente o mediodía», llegasen a las regiones orientales y encontrasen islas y tierras pertenecientes o vinculadas a lo que entonces se entendía geográficamente como las Indias. De este modo, Alejandro VI extendía la concesión a aquellos territorios orientales que pudieran ser alcanzados navegando por la ruta occidental. Esta formulación adquiriría especial importancia posteriormente, pues podía interpretarse como fundamento de las pretensiones castellanas sobre territorios situados más allá del continente americano y, con el avance de las exploraciones del siglo XVI, sobre espacios del océano Pacífico y del ámbito asiático.

La referencia explícita a las Indias y a las regiones orientales afectaba directamente los intereses de Portugal, cuya expansión marítima hacia África y Asia había sido respaldada por anteriores disposiciones pontificias. La nueva concesión provocó, por ello, una intensa controversia diplomática. Aunque Alejandro VI reconocía los derechos previamente concedidos a los portugueses, la amplitud de la Dudum siquidem fortalecía considerablemente las pretensiones de los Reyes Católicos y podía entrar en conflicto con los espacios que Portugal consideraba reservados a su expansión. Ante la imposibilidad de obtener una modificación satisfactoria de las disposiciones pontificias, Juan II de Portugal optó por negociar directamente con Isabel de Castilla y Fernando de Aragón.

Estas negociaciones culminaron en el Tratado de Tordesillas, suscrito el 7 de junio de 1494. Mediante este acuerdo, Castilla y Portugal establecieron una nueva línea de demarcación situada a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde. En términos generales, las tierras descubiertas o por descubrir situadas al occidente de aquella línea quedarían dentro del ámbito castellano, mientras que las localizadas al oriente corresponderían al portugués. De esta manera, el Tratado de Tordesillas sustituyó la delimitación establecida por las bulas alejandrinas por un acuerdo bilateral entre las dos coronas ibéricas y se convirtió en uno de los principales instrumentos jurídicos y diplomáticos para ordenar sus respectivas expansiones ultramarinas a finales del siglo XV.

📷: OpenAI. (2026). Alejandro VI, las bulas alejandrinas y la expansión ibérica en el Atlántico [Ilustración generada por inteligencia artificial]. ChatGPT.

Sobre la fundación de la Mesa de Elías.Como consecuencia del terremoto del 16 de noviembre de 1827 que dejó la Provincia...
26/09/2026

Sobre la fundación de la Mesa de Elías.

Como consecuencia del terremoto del 16 de noviembre de 1827 que dejó la Provincia de Neiva devastada, la Villa de Timaná quedó reducida a escombros, por lo que el presbítero Manuel Elías Carvajal, natal de Sevilla (España), quien se desempeñó como capellán y capitán de las fuerzas realistas durante la independencia, funda el pueblo de Elías en su hacienda La Mesa, ubicada al otro lado del río Timaná, donde tenía su oratorio personal, la cual tenía un altar para oficiar la misa, optando por invitar a los feligreses a este sitio, hasta que los damnificados de Timaná fuesen construyendo sus pequeñas chozas cerca de la casa de la hacienda, aquello, gracias al agradable clima y a la benignidad del presbítero.

Posteriormente, el 24 de febrero de 1830, el pequeño caserío fue erigido en parroquia bajo la advocación de San Emigdio, licencia que fue concedida y refrendada por el señor Gobernador y Comandante de armas de la Provincia de Neiva. Hacia 1835 pidieron los vecinos el nombramiento de alcalde y demás funcionarios del distrito a fin de crearse vida independiente, pues estaban subordinados a Timaná. Esto dio origen a disputas y rivalidades de una y otra parte que al fin fueron resueltas de manera equitativa. La nueva entidad se constituyó por el año de 1837 con la denominación de «Mesa de las Limas». Su primer alcalde fue el señor Miguel Salcedo.

Posteriormente, el 26 de septiembre de 1853 fue declarado Distrito Municipal por la Legislatura Provincial de Neiva mediante Decreto N° 010 de esa fecha. Luego, por Ordenanza 10 del 14 de diciembre de 1948, la Asamblea Departamental segregó de Elías una parte de su territorio para conformar el municipio de Saladoblanco.

📷: D.R.A. (1941).

¿Cuáles son las 5 poblaciones (municipales) más antiguas de nuestro Huila? 🤔 A saber 👉🏻
22/09/2026

¿Cuáles son las 5 poblaciones (municipales) más antiguas de nuestro Huila? 🤔 A saber 👉🏻

Con ocasión de la conmemoración del Día de los Mártires de la Provincia de Neiva, la Academia de Historia visitó la Inst...
18/09/2026

Con ocasión de la conmemoración del Día de los Mártires de la Provincia de Neiva, la Academia de Historia visitó la Institución Educativa Juan de Cabrera en la comuna 8 de la ciudad de Neiva. Ahí, los académicos Rolando Centeno, William Calderón, junto a la conferencia del doctor Carlos Arnulfo Rojas compartieron con la comunidad estudiantil. 🏫

Conmemoración del Día de los Mártires de la Provincia de Neiva.El tema de los mártires ha sido importante en Neiva y la ...
18/09/2026

Conmemoración del Día de los Mártires de la Provincia de Neiva.

El tema de los mártires ha sido importante en Neiva y la región a lo largo de su historia. Poco después de proclamar la independencia, el 27 de julio de 1810, la provincia, sin ninguna experiencia militar, organizó un ejército para apoyar a las Ciudades Confederadas del Valle del Cauca, atacadas por los peninsulares en 1811 y defendidas por el ejército de Antonio Baraya. En 1813, Antonio Nariño lideró una campaña para rechazar la invasión que los realistas habían iniciado desde el actual Ecuador contra la Nueva Granada; en esa ocasión la Provincia de Neiva puso a su disposición un contingente de soldados.

En 1816, ante la «Restauración Monárquica» (mal llamada "reconquista española") encabezada por Pablo Morillo, la Provincia aportó hombres para defender el gobierno, legítimamente constituido, de la Confederación de las Provincias Unidas. Con su presidente, Custodio García Rovira, a la cabeza, el ejército patriota se enfrentó al español, al mando de Tolrá, en la batalla de La Plata, el 10 de julio de 1816, pero fue totalmente derrotado. Ese día se acabó la Primera República e inició la “época del terror”. García Rovira fue conducido a Bogotá y fusilado en la Huerta de Jaime, allí donde hoy es la Plaza de los Mártires.

Por su parte, numerosos soldados y oficiales que constituían las milicias pertenecientes a la Provincia fueron apresados, traídos a Neiva, juzgados por el Tribunal de Purificación y fusilados en la Plaza Mayor junto a algunos civiles que dieron su vida por la libertad: José Díaz (de Neiva), Luis José García (de Dagua, Valle), Francisco López (de Yaguará), José María López (de Honda), Benito Salas Vargas y Fernando Salas Vargas (ambos de Santafé). En las semanas siguientes, fueron ajusticiados María del Rosario Devia, Juan José Támara, Luisa Trilleras y Pantaleón Murcia (Natagaimunos), Mercedes Loaiza (de Villavieja), Antonia Moreno, Dolores Salas y Silvestre Ortiz (Neivanos), José Miguel Montalvo (de Gigante, fue conducido a Santafé y fusilado junto a Caldas el 29 de octubre), entre muchos más.

Recordando a los caídos

En honor de esos hombres fue levantado el obelisco que actualmente forma parte del entorno del parque Santander. En las placas aparecen los nombres de quienes recibieron la pena capital por haber creído en la libertad, por haber proclamado independientes del gobierno español sus territorios y por haber defendido el gobierno constituido a partir de la voluntad soberana de cada una de las provincias de la Nueva Granada.

Quienes creyeron justo que las gentes de Neiva y del Huila recordaran los dolores y sacrificios que padecieron quienes tomaron parte en la lucha por la independencia, consideraron que debían levantar un testimonio en piedra para que la frágil memoria de los pueblos no olvidara que muchos habían dado la vida por conquistar el ideal de la libertad.

El obelisco a los mártires fue inaugurado en 1914, en el centenario de la proclamación de la independencia absoluta de Neiva, decisión que había tomado el órgano legislativo provincial el 8 de febrero de 1814. Inicialmente, el obelisco estuvo localizado en un sector de la plaza, frente a la Iglesia Colonial. Después, en 1940, cuando el parque fue remodelado, se reubicó frente a la antigua Gobernación, al lado de una plataforma utilizada para los conciertos de la banda departamental. Finalmente, ante la nueva intervención del parque en 1973, el obelisco ocupó el lugar en el que se levanta actualmente. En esa ocasión la Academia Huilense de Historia registró, en placas en piedra, los nombres de quienes murieron ajusticiados por los españoles después de la Batalla de La Plata. Allí solo figuran los nombres de los líderes del proceso independentista, porque los soldados que fueron apresados en la contienda no fueron ajusticiados, pues su castigo consistía en ser incorporados a las tropas españolas.

Para 1939, los organizadores colocaron una placa en mármol para recordar el lugar donde se levantó el patíbulo en el que fueron sacrificados los líderes de la independencia provincial, suceso que desde el siglo XIX se conmemora el 18 de septiembre de cada año. La placa fue instalada frente a la fachada del tradicional Café Manolo, en la carrera Quinta entre calles Séptima y Octava; sin embargo, el elemento conmemorativo fue cubierto hace algunos años con una falsa fachada que se le construyó al citado establecimiento comercial, privando a la ciudadanía de aprovechar este justo testimonio.

Texto de don Reynel Salas Vargas, miembro de Número.

Dirección

Carrera 5 # 21-81 Bloque 2 Piso 2
Neiva
472

Notificaciones

Sea el primero en enterarse: le enviaremos un correo electrónico cuando Academia Huilense de Historia publique novedades y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin y puede darse de baja en cualquier momento.

Contactar Con La Organización

Enviar un mensaje a Academia Huilense de Historia:

Atajos

Compartir