03/06/2026
¿Hacia dónde va la educación de las nuevas generaciones? Esta es la pregunta que ha vuelto a encender el debate en Colombia tras las recientes y contundentes declaraciones del abogado y candidato presidencial Abelardo De La Espriella durante un encuentro en Cartagena.
Con el estilo directo que lo caracteriza, el líder de "Defensores de la Patria" lanzó una frase que ya se está compartiendo masivamente: "Hay que sacar a Fecode de las clases y volver a meter a Dios".
Más allá de la evidente polémica política, las palabras de De La Espriella tocan un punto sensible para millones de familias: el rumbo de lo que los niños aprenden en las aulas. Según el candidato, el sistema educativo actual ha dejado de lado la formación moral y espiritual para convertirse, en muchos casos, en un espacio de adoctrinamiento ideológico manejado por el principal sindicato de maestros del país.
Su propuesta es clara: Colombia necesita recuperar con urgencia sus principios fundacionales. Para él, la disciplina, la familia tradicional y los valores de fe no son temas del pasado, sino la única base sólida para reconstruir el tejido social y rescatar a la juventud de la crisis de valores actual.
Como era de esperarse, la postura ha dividido por completo la opinión pública. Por un lado, están miles de ciudadanos que aplauden la idea de regresar la espiritualidad a las aulas como un freno a la pérdida de principios. Por el otro, quienes defienden la necesidad de mantener una educación pública estrictamente laica y alejada de la religión.
Lo cierto es que la discusión ya no es solo política, sino que ha entrado en los hogares colombianos. ¿Debe la fe regresar a las aulas o la religión debe quedarse exclusivamente en casa? El debate está completamente abierto.
