16/09/2026
NO CORRIJAS AL NECIO:
SE OFENDE.
CORRIGE AL SABIO:
LO AGRADECE.
Hay personas que,
aunque les hables con respeto,
siempre sentirán que las atacas.
No porque tus palabras sean crueles,
sino porque no están dispuestas
a reconocer sus propios errores.
El necio escucha una corrección
y busca defenderse.
El sabio escucha, reflexiona
y se pregunta:
“¿Y si tiene razón?”
Esa es la diferencia
entre quien quiere tener la razón
y quien realmente quiere aprender.
No todos los consejos
son bien recibidos,
no todas las verdades
son aceptadas
y no todas las personas
están preparadas para escuchar.
Por eso, con los años,
uno aprende que no siempre
vale la pena explicar.
Hay discusiones que no necesitan
una respuesta,
personas que no necesitan
una explicación
y situaciones donde el silencio
es la manera más inteligente
de conservar la paz.
NO GASTES TU SALIVA
EN QUIEN YA DECIDIÓ
NO ENTENDERTE.
Puedes hablar mil veces
y explicar con paciencia,
pero si alguien no quiere escuchar,
ninguna palabra será suficiente.
No tienes que convencer
a quien está empeñado
en malinterpretarte.
Tampoco tienes que demostrar
tu verdad ante todos.
A veces, simplemente
hay que dejar que el tiempo
muestre lo que las palabras
no pudieron explicar.
Aprende a reconocer
cuándo hablar,
cuándo corregir
y cuándo guardar silencio.
Porque la verdadera sabiduría
no consiste solamente
en saber qué decir…
TAMBIÉN CONSISTE
EN SABER A QUIÉN DECÍRSELO
Y CUÁNDO ES MEJOR CALLAR.
Cuida tu paz.
No todo merece una respuesta.
No toda batalla merece tu energía.
Y recuerda:
EL SABIO AGRADECE
LA CORRECCIÓN
PORQUE QUIERE CRECER.
EL NECIO SE OFENDE
PORQUE SOLO QUIERE TENER RAZÓN.
Me gustó mucho ©️ D.R.