17/10/2026
💥 Junio de 1937: Bilbao confiaba en su «Cinturón de Hierro». Uno de sus ingenieros ya se había pasado al otro bando.
📍 12 de junio de 1937, montes al este de Bilbao. Tras un intenso fuego de artillería y aviación, las tropas sublevadas abren una brecha en la línea que debía proteger la ciudad. Gudaris vascos y milicianos retroceden entre trincheras sin terminar. En una semana, la capital vizcaína cambiará de manos.
📜 El Cinturón de Hierro era el gran orgullo defensivo del Gobierno vasco, presidido por José Antonio Aguirre desde octubre de 1936. Era un anillo de trincheras, búnkeres de hormigón y alambradas sobre las alturas que rodeaban Bilbao. Sobre el papel parecía inexpugnable. En la realidad, muchos tramos estaban inacabados y la línea tenía poca profundidad: una vez rota, apenas quedaba una segunda defensa.
🗓️ La ofensiva sobre Vizcaya había empezado el 31 de marzo de 1937, al mando del general Emilio Mola, con el bombardeo de Durango ese mismo día y el de Guernica el 26 de abril. El 3 de junio, Mola murió al estrellarse su avión en la provincia de Burgos, y le sustituyó el general Fidel Dávila. El 19 de junio, las tropas sublevadas entraron en Bilbao.
La ciudad ya había conocido su propia violencia. El 4 de enero de 1937, tras un bombardeo, una multitud con milicianos asaltó varias cárceles bilbaínas y asesinó a más de 200 presos de derechas; las cifras varían según los autores. En la retirada, las autoridades vascas no volaron los altos hornos ni las fábricas: la industria cayó casi intacta y pronto trabajó para el bando vencedor. Miles de civiles huyeron hacia Santander. Semanas antes, en mayo, el v***r Habana había sacado de Santurce a unos 4.000 niños rumbo a Inglaterra.
🔍 Lo que muchos ignoran... Alejandro Goicoechea, uno de los ingenieros que trabajaron en el Cinturón, se pasó al bando sublevado en los primeros meses de 1937 con información sobre sus defensas. ¿Fue decisiva? Sigue debatiéndose. Unos historiadores creen que esos planos facilitaron el asalto; otros recuerdan que los puntos débiles de la línea podían verse desde el aire y que la superioridad en artillería y aviación pesó más. Años después, el mismo Goicoechea ideó con el empresario José Luis Oriol un tren articulado y ligero: el Talgo, cuyas siglas (Tren Articulado Ligero Goicoechea Oriol) llevan los apellidos de los dos.
El epílogo llegó en agosto. Los batallones vascos que se habían retirado a Cantabria se rindieron en Santoña a las tropas italianas, con unas promesas de garantías que Franco no reconoció. Muchos gudaris acabaron en prisiones y ante consejos de guerra.
🏛️ Hoy, en los montes que rodean Bilbao, aún pueden verse restos de búnkeres y trincheras de aquella línea. Son la huella de una ciudad que confió en una muralla de hormigón... y descubrió que no bastaba. Detrás de cada uno quedan familias de los dos lados que vivieron aquel verano de 1937.
¿Sabías que el ingeniero que se pasó al otro bando con información del Cinturón de Hierro acabó creando el Talgo? SÍ o NO 👇