08/09/2026
Y así termina la temporada 25/26…
Hoy toca bajar el telón de una temporada que, profesionalmente hablando, ha sido de las mejores de mi vida. Y, en lo personal, sin ninguna duda, la más dura.
Empecé el curso con algo que todavía me cuesta creer: el reconocimiento como Maestro Artesano Textil. Y sí… podéis imaginaros la ilusión. Ha sido suuuuuper especial.
Después vinieron trabajos para estudios de interiorismo que jamás pensé que acabarían saliendo de mi pequeño taller. Y, cuando todavía estaba intentando asimilarlo, ¡zas! Una obra en coautoría en ARCO. Esto directamente no estaba en el guion.
También estoy abriendo camino en Portugal, con un par de grupos folklóricos nuevos que se han sumado a esta pequeña aventura, mientras los clientes de siempre siguen volviendo… ¡y con más fuerza que nunca!
Así que sí: puedo decir bien alto que estoy muy orgulloso de lo que hago.
Y sobre todo, muy agradecido. Agradecido a cada persona que confía en mis manos, en mis ideas y en este oficio. Gracias a vosotros puedo seguir haciendo algo que para mí es mucho más que un trabajo: puedo seguir viviendo de mi pasión en mi pequeño pueblo, dentro de mi pequeño taller.
Y soy feliz aquí.
Muy feliz.
Pero esta temporada también me dio el golpe más duro el 21 de mayo.
Ese día perdí a mi maestro del oficio.
Perdí a mi compañero de trabajo.
Perdí a mi mejor amigo.
Perdí a mi referente en la vida.
Y perdí a mi padre.
Todo eso el mismo día y con la misma persona.
Podría escribir páginas y páginas hablando de la tristeza que deja. Pero entonces me acuerdo de una de las cosas que él me enseñó: si tuviera que escribir sobre todos los buenos momentos que hemos vivido juntos, me faltarían miles de libros.
Y prefiero quedarme con esos.
Con las risas.
Con las discusiones tontas.
Con las horas de trabajo.
Con las enseñanzas.
Con las historias.
Con nuestros "chaticos" de vino.
Con todo lo que me dejó.
Porque, aunque ahora duela muchísimo, todo eso también forma parte de mí y me ayuda a seguir.
Así que cierro esta temporada con una mezcla bastante curiosa: orgullo, ilusión, tristeza, agradecimiento y unas ganas enormes de seguir haciendo ruido con el telar.
Gracias, de corazón, por todo lo que me dais.
Espero seguir estando a la altura de lo que me pedís, que no es poco… porque, además, cada vez os superáis más con vuestros encargos y me lo ponéis más difícil. Y yo encantado.
Nos vemos en la 26/27.
Muchos besos.
¡Os quiero!