02/10/2026
REALIDAD PARA MEDITAR!!!
Algunas personas echan en cara a Maricarmen que no tuviera vivienda propia, como si la opción del alquiler no fuera lógica. Seres de luz con capacidad de gestionar vidas ajenas. Para ellos va esta historia.
Hace algunos años, el ayuntamiento de Santander estaba regido por Iñigo de la Serna. A los amigos del alcalde se les antojó realizar otro ramal de enlace entre la S-20 (circunvalación de Santander que parte del Sardinero) y la ciudad. Había varios, pero uno más molaba para llenar arcas y obtener un buen pico en sobrecito noir para las elecciones que no se ganan si no hay pellizco.
Había un pequeño inconveniente para la obra. Una casa de dos plantas y buhardilla con una finquita de 800 metros cuadrados. La finca era pequeña pero hermosa con un enorme limonero que coronaba un velador con banco y mesa. La dueña de la casa, Amparo, contaba con 84 floridos años. Campechana y alegre, salía a andar todas las mañanas y me la topaba, yo con prisa para trabajar mientras ella saludaba al vecindario. Por las tardes sacaba su cafelito y lo tomaba con ganas debajo de su limonero. A la sombra segura de su hogar. Hogar que ella y su marido habían construido ladrillo a ladrillo previa compra de la finca en la dura postguerra española.
Era suya. Comprada y construida ladrillo a ladrillo con el sudor de sus manos.
El alcalde y sus amigos constructores trazaron la subida a la ciudad pensando que esa casita y su limonero no merecían un desvío. Total, era solo una vieja ciudadana de segunda, sin apellidos enriquecidos al calor del incendio de 1941 ni saga de renombre STV, además mujer y vieja. Total, una nadie.
Decidieron una jugada maestra para ahorrarse unos euritos, que nunca viene mal engordar las gordas bolsas del capital. Declararon la zona donde se asentaba la casa de Amparo, no urbanizable y la tasaron según ese razonamiento. Terreno digno de paso de vacas no de casitas cucas con limonero. La casa de Amparo estaba a quince minutos andando del centro de la capital. Enfrente y a los lados había pisos a 400000€ y más, pero la casita de Amparo era no urbanizable. Al momento expropiaron y como correspondía le ofertaron a nuestra querida Amparo un apartamento en las afueras, de una habitación y cocina america, además de asumir una hipoteca de 80.000€.
Hagan cuentas. Un apartamento debiendo 80.000€ a cambio de una casa unifamiliar de tres plantas con finca de 800 metros a quince minutos del centro.
La señora le dijo al alcalde de la Serna (ma***to bicho) que era vieja pero no tonta y se encastilló en su casa apoyada por gente que veíamos aquello como una infamia. No pudo ser. Cuando le tocó deshacer su casa enfermó y la ingresaron en la UCI, al día siguiente se ejecutó la expropiación y mientras las palas excavadoras derruían el hogar de Amparo, construido en los años 40, arrancaban de cuajo el limonero que amparó juegos infantiles y tardes de solana, Amparo moría en el Hospital Valdecilla.
No valieron escritos (uno largo y concienzudo le realicé yo para leerse ante la Corporación, maldita mil veces) campañas de prensa, manifestaciones, rabia, lagrimas, suplicas…
Nada.
Hoy hay un ramal que enlaza por enésima vez la S20 con Santander en un paraje yermo. Amparo no está entre nosotros y la rabia nos sigue.
Por eso queridos cucarachos que le decís a Maricarmen como debió vivir, os digo: no vale de nada ser propietaria, cuando el capital se encapricha de algo, ni comprado ni arrendado. Se lo quedan y ya.
Nos contaron que eran los comunistas quienes arrebataban las casas. Y no. Eran ellos, los hijosdeputa de los especuladores quienes nos arrebatan todo. No para disfrute de los pobres sino para engordar su bolsa.
Por eso, cucaracho, ten cuidado no sea que alguno de los que hoy aplaudes y admiras se fije en tu mi**da de casa, o de coche, o de trabajo, o de lo que tengas y te haga como de la Serna le hizo a Amparo.
Robar. Se llama robar. Y matar.
María Toca Cañedo©
https://www.eldiario.es/.../fallece-amparo-perez_1...
Del muro del grupo público COLINDRES