30/10/2026
En la arquitectura de nuestras termas, los elementos ornamentales eran los encargados de romper la monotonía de las paredes lisas. Hay curvas, hay entrantes, hay salientes y, sobre todo, hay color... ¡capas de color!
Un claro ejemplo es esta moldura: la estratigrafía pictórica nos cuenta que en una primera fase lucía tonos rojos y amarillos con motivos geométricos. Más tarde, la estancia se redecoró de blanco con motivos vegetales en un verde intenso y vivo que aportarían una enorme frescura al espacio.
Sin embargo, trabajar estos fragmentos no es sencillo. Estos elementos tan espectaculares y aparentemente sólidos se deshacen con muchísima facilidad al salir de la tierra, por lo que el proceso de excavación está siendo más costoso y meticuloso de lo habitual.
Los escarpelos, las paletas de madera, las brochas y los cepillos se han convertido en nuestras herramientas más usadas durante estas dos semanas. Un trabajo paciente y casi quirúrgico, pero creemos firmemente que el resultado merecerá la pena... De hecho, ¡ya merece la pena!