Recordando Gandia con Paco Martí

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Recordando Gandia con Paco Martí etc.
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Historia de Gandia y La Safor, relatos de Historia académica y popular, vida y costumbres de época, foto vintage, cambios urbanísticos, reflexiones, biografías, personajes públicos.

¡GRACIAS DE CORAZÓN A MIS MÁS DE 110.000 LECTORES EN UN SÓLO ARTÍCULO! 📣❤️.Me comunican que 5 horas despúes de esta publ...
29/10/2026

¡GRACIAS DE CORAZÓN A MIS MÁS DE 110.000 LECTORES EN UN SÓLO ARTÍCULO! 📣❤️.

Me comunican que 5 horas despúes de esta publicación se ha llegado a 110.135..Top.

Queridos@seguidores@fans destacados de "Recordando Gandía con Paco Martí "

Hoy comparto con vosotros una captura de las estadísticas de la página que me ha dejado sin palabras. La publicación que subí hace apenas un día sobre la inolvidable discoteca El Hexágono de la carretera de Alicante (1967-2004) ha alcanzado ya hasta éste momento la increíble cifra de 110.135 visualizaciones, con 15.255 interacciones, cientos de compartidos y comentarios llenos de nostalgia viva.

Para alguien como yo, que se dedica a rescatar la historia académica y popular de nuestra querida Gandía por puro amor a nuestras raíces, estos números son el mayor premio posible. Este logro es vuestro, de cada uno de vosotros que le da a "me gusta", que aporta un recuerdo en los comentarios o que comparte la publicación para que llegue más lejos.

Muchos de vosotros me insistís con frecuencia en una bonita idea: "Paco, tienes que escribir un libro con todo esto". Sé que lo decís desde el cariño, pero hoy estas estadísticas me dan la razón en algo que siempre he pensado: las publicaciones en esta página tienen muchísimo más alcance, vida y cercanía que las páginas cerradas de un libro.

Un libro impreso llega a unos pocos cientos de personas y a menudo se queda guardado en una estantería. En cambio, en esta comunidad digital la historia de Gandía se lee al momento, se debate, vuela de pantalla en pantalla y viaja por todo el mundo de forma accesible y gratuita para todos.

¡Esto es historia viva y compartida en tiempo real !.

No me hace falta un libro impreso cuando os tengo a vosotros al otro lado, formando la mayor enciclopedia popular y dinámica de nuestra ciudad.

Aprovecho para dar las gracias también a La Prensa, Radio, Televisión y Centros Oficiales por ofrecerme sus medios para que colaborase con ellos desde que empecé a publicar hace unos 12 años, pero mi negativa siempre ha sido clara:

Mi trayectoria personal y profesional ha marcado la experiencia de mi libertad, responsabilidad, dueño de mis actos y por tanto responsable de ellos.

Gracias por leerme, por recordar conmigo y por demostrar que nuestra historia compartida llega muy, pero que muy lejos.

¡Seguimos recordando! Un fuerte abrazo: Paco Martí.

LA DISCOTECA EL HEXÁGONO DE LA CARRETERA DE ALICANTE QUE MARCÓ UNA ÉPOCA EN LA SAFOR (1967-2004).Del Restaurant con barb...
26/10/2026

LA DISCOTECA EL HEXÁGONO DE LA CARRETERA DE ALICANTE QUE MARCÓ UNA ÉPOCA EN LA SAFOR (1967-2004).

Del Restaurant con barbacoa y piscina a las noches de Sakkara. Una historia de música, juventud y recuerdos que todavía perduran.

Todos la llamábamos la Hexágono de Gandía, aunque se encontraba en término de Oliva. A pie de la antigua carretera de Alicante, la N-332, entre la Alqueria de la Comtessa y Oliva, sus propios carteles anunciaban orgullosamente las distancias: "2 kilómetros de Oliva, 5 kilómetros de Gandía".

Era una referencia para quienes buscaban algo más que una pista de baile. Allí se celebraban bodas, se compartían comidas familiares, se disfrutaba de la piscina en verano y, cuando llegaba la tarde o caía la noche, la música se convertía en protagonista.

Hoy, al recordar aquel establecimiento, no evocamos únicamente un edificio de singular arquitectura hexagonal. Recordamos una época en la que salir de casa para bailar, escuchar música en directo o encontrarse con los amigos constituía todo un acontecimiento. Una época en la que las carreteras también conducían a la diversión y en la que una sala podía convertirse en punto de encuentro de toda una comarca.

LOS ORÍGENES: RESTAURANT, BARBACOA Y PISCINA.

Antes de ser una discoteca mítica, el Hexágono nació como un complejo de restauración y ocio. En 1967, la familia vinculada al Hotel Safari de la playa de Gandía puso en marcha aquel establecimiento junto a la carretera, con una propuesta que resultaba muy atractiva para aquellos años.

El Restaurant Hexágono contaba con un edificio de diseño inconfundible, un gran rótulo formado por hexágonos de colores, una barbacoa exterior y una piscina que, durante los meses estivales, aportaba un atractivo añadido a sus instalaciones.

La fotografía conservada en el archivo de Eudoro Oliva, tomada durante una boda en el año 1.976, nos permite asomarnos a aquel primer capítulo de su historia. En ella, un grupo posa ante el establecimiento, bajo el rótulo del restaurante y con la indicación de la barbacoa al fondo, foto nº 1.

Los automóviles de la época, estacionados junto al edificio, completan una escena que hoy tiene un valor especial. Aquellos coches no son solamente vehículos antiguos: son testigos silenciosos de un tiempo en el que las familias se arreglaban para acudir a una celebración, los amigos compartían mesa y las fotografías servían para conservar momentos que nadie imaginaba que, décadas después, despertarían tanta nostalgia, foto nº 2.

La discoteca se fue ampliando con varios elementos, como una rampa que conectaba la puerta principal con un pequeño aparcamiento en altura, ya en el interior, por la que determinados vehículos de «vips» -habitualmente de gama alta- accedían directamente, por una pura cuestión de de imagen.

Cada verano se dejaban caer turistas extranjeros, la mayoría franceses. Ya por aquél entonces Berenguer promovía eventos con los principales artistas del momento, junto con el que fue el primer encargado de la discoteca, Pedro Carrillo y el Sr. Martín en la barra entre otros.

1971: DE SAN REMO A HEXÁGONO:

Si hay un documento que demuestra la ambición musical que llegó a alcanzar la sala, es el cartel del 3 de septiembre de 1971 dedicado a Pino Donaggio.

Bajo el reclamo «De San Remo a Hexágono», se anunciaba la actuación del cantante italiano, con una única gala y sesiones de tarde y noche. El cartel proclamaba, además, que el artista se despedía de España en Hexágono, Foto nº 3.

El nombre de San Remo evocaba el prestigioso festival italiano de la canción, y aquella actuación situaba al establecimiento en una dimensión que iba mucho más allá de la de un restaurante con música.

Las entradas, cuyos precios se expresaban en pesetas, nos devuelven también a otra época. ¡Cuántas cosas han cambiado desde entonces! Sin embargo, basta contemplar aquel anuncio para imaginar la expectación que despertaría entre quienes decidieron acudir a la cita.

Porque aquellos carteles no anunciaban solamente un espectáculo. Anunciaban una noche diferente, una oportunidad para escuchar en directo a un artista conocido y un motivo para reunirse con los amigos y guardar después el recuerdo de aquella experiencia.

LOS VERANOS DE ORO: GRANDES NOMBRES DE LA MÚSICA:

Los programas estivales conservados de aquellos años son una auténtica ventana a la música de los setenta.
En verano, la piscina y las sesiones de tarde, junto con las fiestas y actividades propias de la época, completaban una oferta que atraía a visitantes de distintos municipios de la Safor y de las comarcas vecinas, Foto nº 4.

Por sus escenarios pasaron, según la programación recopilada, nombres como Sarah Gordon, Tony Ronald, Los Ángeles, Fórmula V, Mungo Jerry, The Equals, Adamo, Mike Kennedy, Los Bravos, Gary Glitter, Arthur Conley y Santa Bárbara, Los Canarios entre otros. Foto nº 5.

También durante el inicio hacia la cumbre del éxito internacional pasaron, por la terraza del Hexágono figuras como Julio Iglesias, Paloma San Basilio, Karina, Camilo Sexto, Demis Roussos, Bertín Osborne etc.

Una relación que habla por sí sola de la importancia que alcanzó Hexágono como espacio de espectáculos y diversión.

Para muchos jóvenes, aquellos conciertos debieron de ser mucho más que una actuación musical. Eran noches que se preparaban con ilusión, encuentros con amigos, canciones que después se tarareaban durante días y recuerdos que permanecían unidos para siempre a un lugar concreto.

También se organizaban fiestas temáticas y certámenes como las fases locales para elegir a Miss Valencia; eventos que promovían el amigo periodista Miguel Angel Picornell y el amigo artista Vicent Aunión ,entre otros.

La música tenía entonces una capacidad extraordinaria para reunir a las personas. Las canciones se convertían en la banda sonora de los primeros amores, de las pandillas de amigos y de una juventud que parecía disponer de todo el tiempo del mundo.

Y mientras en las radios sonaban las melodías de moda, en Hexágono se vivían esos momentos que, sin saberlo, terminarían formando parte de la historia sentimental de toda una generación.

SAKKARA: UNA NUEVA ETAPA, OTRA FORMA DE VIVIR LA NOCHE (1992-1998)- Foto nº 5.1.

Con el paso de los años, la sala fue cambiando al ritmo de las nuevas tendencias musicales. En 1992 adoptó el nombre de Sakkara, iniciando una etapa que muchos recuerdan especialmente por su vinculación con la cultura de las grandes discotecas y la explosión de la música electrónica valenciana.

Eran años de cambios, de nuevas sonoridades y de una forma distinta de entender la noche. La música de baile adquiría protagonismo, las sesiones se prolongaban y las discotecas se convertían en destinos a los que se acudía expresamente para vivir la experiencia.


Para quienes habían conocido el antiguo Restaurant Hexágono, el cambio suponía descubrir un establecimiento renovado. Para los más jóvenes, Sakkara era el nombre con el que identificaban sus propias noches de fiesta.

Y aquí aparece una curiosidad que merece la pena recordar: el mismo edificio puede despertar recuerdos diferentes según la generación. Unos hablan de Hexágono; otros, especialmente entre quienes acudían desde Oliva y sus alrededores, evocan Sakkara.

Pero, detrás de ambos nombres, permanecía el mismo lugar, testigo de distintas formas de disfrutar de la música y del ocio.

MANDALA, NIRVANA, LA DIVA, ÉXODOS… Y EL REGRESO AL ORIGEN.

La historia de Hexágono no terminó con el cierre de Sakkara en 1998. Durante los años siguientes, el establecimiento pasó por distintas denominaciones: Mandala, Nirvana, La Diva y Éxodos.

Fueron años en los que el local intentó adaptarse a nuevos tiempos, nuevos públicos y nuevas propuestas de ocio. Como sucedió con tantas salas de aquella época, mantener vivo un establecimiento de estas características exigía renovarse continuamente.

Finalmente, en 2004, recuperó su nombre original: Hexágono.

Era como cerrar un círculo, volver a la denominación con la que todo había comenzado décadas atrás. Sin embargo, aquel regreso no consiguió prolongar su trayectoria. La sala cerró definitivamente en la Nochevieja de 2004.

Con aquel cierre se apagaban las luces de un establecimiento que había conocido distintas generaciones, diferentes estilos musicales y numerosas transformaciones. Terminaba su actividad, pero no los recuerdos de quienes habían pasado por allí.

UNA HISTORIA UNIDA AL OCIO DE GANDÍA.

La trayectoria del Hexágono estuvo vinculada a la familia propietaria del Hotel Safari de la playa de Gandía y a Luis Belenguer, relacionado con la gestión del negocio y con otros establecimientos de ocio de la zona, entre ellos las conocidas discotecas Bacarrá, Falkata y entre otros el Complejo Hotelero TU&ME-Resort. Y últimamente la lista se amplía con Playa Varadero Beach Club en la Avda. La Paz del Grao de Gandía.

Nadie ha invertido más en Turismo de Hotel, gastronomía y en el ocio nocturno de Gandía y playa como la familia Belenguer. Las discotecas Bacarrá y Falkata son sus emblemas pero lo que hoy es La Gran Manzana tiene su origen en un hotel, el Safari, abierto en 1966 por Elodia y Rosario Santiago. El hijo de Elodia, Luis Berenguer Santiago, diversificó el sector. La saga sigue con la nieta, Aida, y sus dos hijas.


El interés por el ocio nocturno viene de lejos, porque el hotel Safari, hasta mediados de los años noventa, ya contaba con una sala de baile, que fue cambiando de nombre (La Boite, Delos...) y que después se reconvirtió en un salón para eventos. Foto nº 6,el Safari en sus inicios.

Esa relación permite contemplar la historia desde una perspectiva más amplia: la evolución de la oferta de ocio de Gandía y su entorno, desde los grandes complejos de carretera hasta las discotecas y los locales que terminaron convirtiéndose en referencias de la playa.

El Hexágono perteneció a una época en la que la diversión no se concentraba exclusivamente en un único lugar. Las carreteras conectaban poblaciones, acercaban a los jóvenes y facilitaban que las salas de la Safor y de las comarcas vecinas compartieran protagonismo.

Por eso, aunque el establecimiento se encontraba en término de Oliva, su historia también pertenece a la memoria colectiva de Gandía.

UN EDIFICIO QUE TODAVÍA GUARDA RECUERDOS
Quienes pasan por la antigua carretera de Alicante y contemplan el edificio cerrado pueden ver todavía la singular estructura que le dio nombre, foto nº 7.

La imagen actual contrasta profundamente con las fotografías de los años setenta, cuando el restaurante recibía celebraciones, los programas anunciaban grandes actuaciones y los carteles invitaban a disfrutar de las noches de verano.

Cuesta imaginar, ante unas instalaciones abandonadas, el bullicio de otros tiempos. Cuesta pensar que allí se escucharon tantas canciones, se celebraron tantas fiestas y se encontraron personas que quizá no volvieron a verse, pero que conservaron para siempre el recuerdo de aquellas noches.

Los edificios envejecen. Las modas cambian. Los negocios abren y cierran. Pero hay lugares que permanecen en la memoria mucho después de haber perdido su actividad.

Y quizá lo más hermoso de recordarlo sea comprender que su verdadera historia no está únicamente en sus paredes, en sus carteles o en los nombres de los artistas que actuaron allí. Está también en las personas.

En quienes acudieron a una boda en los años setenta, en quienes bailaron al ritmo de las canciones de Fórmula V, en quienes descubrieron nuevas músicas durante la etapa de Sakkara y en quienes, al pasar hoy junto al edificio, todavía vuelven la cabeza para mirarlo.

Porque para muchos, aquel lugar no era simplemente una discoteca situada junto a la carretera. Era parte de su juventud.

Y la juventud, aunque se aleje en el calendario, tiene la costumbre de regresar cuando una fotografía, una canción o un nombre consigue abrir de nuevo la puerta de los recuerdos.

Hexágono cerró sus puertas en 2004, pero hay noches que nunca terminan del todo. Siguen vivas en la memoria de quienes las disfrutaron. Foto nº 8.

Aquel Festival de Bandas de Música que se celebró en El Prado en 1.990, nos recuerda a aquellos tinglados fruteros de ur...
08/10/2026

Aquel Festival de Bandas de Música que se celebró en El Prado en 1.990, nos recuerda a aquellos tinglados fruteros de uralita, su firme o piso todavía de piedras de canto redondo y la finca que asoma junto a la esquina de la derecha de la primera foto, donde en sus bajos se encontraba el Hostal de Tereseta con su yerno "Milú".

En la segunda foto de 1.980 ya empezaba su decadencia....Los Tinglados se aprovechaban para aparcar y su final estaba previsto.

Tres instantáneas de aquellas Ferias en Gandía.Foto no.1. Una de las Carrozas de la Feria en 1971. La Reina la Sta. Caro...
04/10/2026

Tres instantáneas de aquellas Ferias en Gandía.

Foto no.1. Una de las Carrozas de la Feria en 1971. La Reina la Sta. Carola Melis y sus Damas de Honor.

Foto no. 2. La Feria cuando se montaba en La Avda. Republica Argentina.

Foto nº 3. La Feria de Santa Borja cuando se montaba en la Avda. República Argentina, cerca de la Plaza de España.

AQUELLAS TARDES DE OTOÑO EN LA PLACETA DELS COLOMETS.Con septiembre, el otoño. En sus tardes amarillas se podaban las ac...
28/09/2026

AQUELLAS TARDES DE OTOÑO EN LA PLACETA DELS COLOMETS.

Con septiembre, el otoño. En sus tardes amarillas se podaban las acacias. Nosotros, pobres guerreros fabricándonos espadas.

Los domingos por la tarde, en otoño, espadeando ¡por si miran las chicas...!. Y el lunes por la mañana con paso lento, a la escuela. Escuela de leche y queso, de tintero y de pizarra, de las lecciones a coro, de "Santiago y cierra España", de los domingos a misa y el jueves, media jornada...

Tarde de árboles, de plantas, del estanque del centro de la plaza, con sus peces de colores dentro de sus aguas....esas aguas que fueron el espejo en el que me empecé a mirar cuando era pequeño. Hojeábamos un álbum de cromos como el viento hojea las acacias del parque. Y aparece una niña que va hacia la glorieta vestida como estampa haciendo rodar un aro.

Tal vez habría otra vegetación más encantadora y hasta puede que hubiese bancos mejor resguardados, pero no había glorietas tan perfectas como éstas. No obstante, se extrañan las luces de mi mente encargadas de iluminar tanto sentimiento.

Escuela de catecismos, del venid y vamos todos con las flores a María. De grises fotografías colgadas en la pared. De las glorias del ayer y del incierto mañana...Escuela de mil recuerdos donde sólo te enseñaban lo que al tiempo convenía...y, sin embargo, ¡cómo añoramos la escuela y nuestros juegos y amoríos cuando entramos en la vida!.....

Y en esto que vuelvo a ser aquel niño pregonero de la vida, que saltaba por las glorietas de la placita y bajaba corriendo las aceras.

Allá estoy con mi pandilla pateando el bote, lanzando el aro o chutando la pelota, trayendo gorriones a casa que mucho "piu piu" y pan mojado pero poco acampaban en la placita de nuestros juegos, botando la cuerda o canturreando aquello de "churro va" o "fava munta o calla".

Chocando espadas de madera o metido en mil peleas mas culpables que inocentes. Y me siento andar mojadas las piernas después de salir silbando de la escuela, chapoteando en los muchos (todos buscados) charcos y esquivando el agua de lluvia de las alevosas canaletas, embutido en aquellas botas de agua de goma negra o zapatos rozados y despuntados, que crujían y crujían hasta llegar a casa.

Escribiendo éstos recuerdos siento que tenemos que ver toda la vida como si fuéramos niños, porque no somos más que la acumulación de nuestros recuerdos, sin olvidar los recuerdos que una vez nos hicieron sonreír.

Mi parque aunque peatonalizado y despojado de su antiguo encanto de Glorieta no va a morir. Lo sé porque sigue siendo el sitio preferido de amistades de aquí y de allá, el lugar que cobija las mejores travesuras infantiles, el punto de encuentro en que confluyen todos los desvelos, en que se unen tradición y modernidad, en que besamos el amanecer siguiente de fin de semana y despedimos esos días de trabajo agotador. Así no hay nada que muera; tengo la certeza de su vida eterna.

El "Tío de la P***a" en 1940. Pasa por delante del Colegio de las Madres Escolapias cuando estaba en la Calle San Franci...
26/09/2026

El "Tío de la P***a" en 1940. Pasa por delante del Colegio de las Madres Escolapias cuando estaba en la Calle San Francisco de Borja, acompañados por un Alguacil y los niños del Colegio.

La Calle todavía con el firme de tierra.

AQUELLOS TIEMPOS: AÑOS 40-50, CUANDO TODO SE VENDÍA A GRANELExisten recuerdos que, con el transcurso del tiempo, adquier...
16/09/2026

AQUELLOS TIEMPOS: AÑOS 40-50, CUANDO TODO SE VENDÍA A GRANEL

Existen recuerdos que, con el transcurso del tiempo, adquieren un significado especial. No porque aquellos años fueran necesariamente superiores, sino porque representaban una forma de vivir que hoy prácticamente ha desaparecido.

Durante las décadas de los 40 y 50, en nuestras tiendas de ultramarinos y calles, muchos productos se ofrecían a granel, (foto nº 1 y 2).

LA LECHE SE DISTRIBUÍA EN LAS CALLES...

Y no es solo una expresión.

Hasta hace poco tiempo, en Gandía y en muchos pueblos de nuestra Comunidad Valenciana, la leche no se compraba en envases industriales ni en supermercados. Era un producto fresco, proveniente directamente del ordeño diario de vacas o cabras, que se repartía por las calles a primera hora de la mañana o al atardecer (fotos nº 3 y 4).

Cada mañana, el lechero pasaba con su bicicleta, transportando las lecheras de aluminio o un carro. Llamaba a la puerta y anunciaba:

—¡La lechera! (foto nº 5 y 6). Con un cucharón, servía la leche recién ordeñada en el recipiente que la familia tenía preparado.

Aquella leche vendida en la calle era mucho más que un simple alimento. Era un símbolo de que el barrio despertaba. Era la confianza que se tenía en el lechero, quien conocía a todos los niños por su nombre. Era un estilo de vida que no volverá, pero que nos enseñó que alimentarse no significaba llenar un carrito en un supermercado, sino que era un ritual diario de cercanía, paciencia y respeto por lo que se poseía.

Aquella leche debía ser hervida en casa porque no estaba pasteurizada. Y había que estar atento al fuego, porque en cuanto te despistabas, comenzaba a hervir y se desbordaba de la cazuela. Después quedaba esa nata espesa que muchos niños aguardábamos con ansias. ¡Estaba deliciosa! Algunos la recogíamos con la yema de los dedos para luego lamerla.

La leche se compraba a diario, ya que muchas casas no contaban con nevera como ahora. El hielo de las fábricas, que se vendía en bloques o medios bloques, era esencial (foto nº 7). Con uno o medio bloque de hielo, que se rompía en pedazos, se colocaba dentro de un recipiente generalmente de madera, forrado interiormente de zinc, para conservarla, normalmente, para el desayuno del día siguiente.

Recuerdo aquellas fábricas de hielo, una era la de los Hnos. Bordes en la calle Alcira y la otra en el Paseo Germanías de Ribes, ambas en Gandía.

TODO SE COMPRABA EN LA TIENDA.

No existían supermercados ni grandes superficies. En las tiendas de ultramarinos, las legumbres se mantenían en grandes cajones de madera, como se muestra en la foto nº 2. Por cierto, el primer supermercado que se abrió en Gandía fue inaugurado en los años 60 frente al Torreón del Pino y se llamaba "Noel" (foto nº 8).

Garbanzos, lentejas, arroz y otros productos se pesaban y se entregaban en cucuruchos de papel estraza. El tendero utilizaba una paleta de metal con mango de madera para llenar la cantidad solicitada por el cliente.

El aceite se traía en latas y se llenaba directamente del bidón grande en la tienda de ultramarinos. Recuerdo acompañar a mi madre a la tienda del Sr. Boronad, el de la Masía, que comenzó en la esquina del Paseo con la Calle Santo Duque... Con una manivela se hacía subir el aceite que estaba almacenado bajo el mostrador dentro de tinajas, llenando el recipiente de cristal que medía la cantidad que se solicitaba del bidón... 1/2 litro, un litro...

El vino también se vendía a granel: del tonel pasaba a la botella que el cliente traía de casa. En Gandía, ese vino tinto “Imperial” de Bodegas Vicedo era uno de los favoritos de muchos gandienses. Y para los que preferían el vino con gaseosa, teníamos a Gaseosas La Safor en la Calle Menéndez y Pelayo del Raval o La Gandiense en la calle Cabanilles cerca del Prado. Este último tenía un repartidor que utilizaba un carro tirado por mula, el Sr. José Ibañez Olaso (foto nº 9).

Y no solo se trataba de legumbres o vino. También algunas conservas, como atún, mejillones o berberechos, podían comprarse en pequeñas cantidades. Las amas de casa incluso llevaban un plato o recipiente de casa para recoger la cantidad que podían permitirse, 50 céntimos o una peseta; y si iban con los niños, llevaban un bocadillo para la merienda. Los hogares con más recursos ya compraban latas pequeñas, pero eso era un lujo para muchos.

BACALAO, PAN Y LO QUE DABA LA TIERRA.

Uno de los alimentos más consumidos era el bacalao. El bacalao común era accesible a muchas familias; el inglés era para quienes contaban con mayores recursos.

Con ese bacalao se preparaban auténticas delicias, como las típicas albóndigas de bacalao, muy comunes en aquellos hogares.

Hoy en día, algunos de esos productos que entonces eran considerados humildes se han convertido en artículos bastante más costosos.

El pan era otro de los alimentos sagrados.

Las grandes hogazas podían durar varios días y no se desperdiciaba nada. Con el pan duro se hacían sopas, migas o se rallaba para otros platos.

Recuerdo esa costumbre de algunas madres: si el pan caía al suelo, se recogía y se besaba antes de volver a colocarlo en su sitio.



Se compraba a granel y a diario. No había bolsas de plástico, ni muchas casas tenían nevera; en su lugar había fresqueras en las ventanas del lado norte. Por eso se adquiría cada día lo justo.

SE COMÍA LO QUE OFRECE LA TEMPORADA: La huerta influía en gran medida en la alimentación.

Se comía según lo que estaba en temporada. Durante el verano, había tomates con sabor a tomate, pimientos fritos y sandías que se refrescaban en un cubo de agua del pozo. En invierno, col, cardo, habas y naranjas. La carne era un lujo. El jueves se solía hacer arroz al horno, el domingo puchero valenciano.

Algunas familias hacían "arròs al forn" con las sobras del día anterior. Cazuelas que se llevaban a cocer al horno más cercano y se denominaban "Arròs passejat", debido al tramo de calle que tenían que recorrer hasta el horno del barrio (foto nº 10).

Conocí a la Sra. María del Barrio de Corea, quien llevaba la cazuela sobre la cabeza hasta el horno de Paco García Lern en el año 1953 (foto nº 11).

La carne no estaba presente todos los días en la mesa. Muchas veces se reservaba para el domingo. Un pollo podía convertirse en la comida de dos días.

Tomates, pimientos, habas, coles, cardos y naranjas... Se consumía lo que era propio de cada estación.

Los postres no requerían estanterías repletas de productos industriales. En muchas casas se hacían natillas, arroz con leche y otros dulces caseros.

No había yogures de sabores ni pasteles industriales. Los postres eran fruta, arroz con leche, natillas caseras o pan con chocolate o dulce de membrillo. Y así crecimos sanos, delgados, corriendo por la calle todo el día.

Y lo mas importante se usaba el papel de estraza para envolver los productos. Ahora el plástico es nuestro principal problema de nuestro entorno.

Los envases, por otro lado, eran otra cuestión.

El plástico casi no formaba parte de nuestra vida cotidiana. Las botellas de ce***za y otras bebidas se pagaban y luego se devolvían. Los primeros yogures Danone también eran entregados en envases de cristal (foto nº 12).

Era una sociedad donde se compraba mucho más cerca, en cantidades pequeñas y procurando aprovecharlo todo.

¿COMÍAMOS MEJOR ENTONCES?...

Aquí es donde deseo abrir el debate.

No pretendo afirmar que los años 40 y 50 fueran superiores. Fueron años complicados, de escasez para muchas familias, con menos variedad de alimentos y muchas necesidades que hoy, afortunadamente, hemos superado.

Sin embargo, también es cierto que se consumían muchos productos de temporada, se cocinaba más en casa, se aprovechaba prácticamente todo y había considerablemente menos envase, productos industriales y, por supuesto, cero plásticos, en comparación con hoy.

Hoy contamos con una variedad y facilidad para comprar alimentos que nuestros padres y abuelos ni siquiera podían imaginar.

Entonces, ¿qué opinan ustedes?.

¿Creen que, en términos de alimentación cotidiana, se comía mejor antes, a pesar de tener menos opciones?.

¿O consideran que hoy tenemos una alimentación más completa, variada y segura?.

Me gustaría conocer sus opiniones, especialmente la de quienes vivieron aquellos años o los conocieron a través de sus padres.

Porque quizás la respuesta no sea tan simple como afirmar que antes era todo mejor o que ahora lo es todo mejor.

Lo que está claro es que esa forma de comprar, cocinar y aprovechar los alimentos ya forma parte de nuestra memoria.

"Recordando Gandia con Paco Martí"

ENTREGA DEL PREMIO AUSIAS MARCH EN EL HOTEL BAYRÉN AÑO 1979; CON JOAN FUSTER Y A LOS DEMÁS SEGURO QUE LOS CONOCÉIS…….Y A...
09/09/2026

ENTREGA DEL PREMIO AUSIAS MARCH EN EL HOTEL BAYRÉN AÑO 1979; CON JOAN FUSTER Y A LOS DEMÁS SEGURO QUE LOS CONOCÉIS…….Y A LA VEZ UN PEQUEÑO RECUERDO-HISTORIA DEL JURADO DEL PRIMER CONCURSO AL PREMIO AUSIAS MARCH CELEBRADO EN 1959.

He encontrado en mis archivos esta fotografía, (nº1) de amigos muy conocidos de Gandía y que me traen muchos recuerdos. Con ella quiero ennoblecer “in memorian” a algunos de ellos que ya no están con nosotros.

De izquierda a derecha: Enrique García Mira (Fallero de Corea), Joan Bataller "Pocho", María Jesús Gilabert, Manolo Ramirez, Joan Fuster, Onofre (que trabajaba de mantenimiento en el hospital), Ferrán Puig, Pepe Romaguera (Presidente Junta Central Fallera) Maria Jose Albi y Juan Company y asoma por arriba Pepito “El Sevillano” (en aquella época recepcionista del Hotel Bayrén).

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EN LA FOTO nº 2 DE 1959, ASISTENTES AL ACTO DEL PRIMER CONCURSO AL PREMIO DE AUSIAS MARCH, CON JOAN FUSTER Y OTROS.

Uno de los acontecimientos culturales más importantes de mitad del siglo XX, fue la conmemoración en el año 1959 del V centenario de la muerte del poeta Ausias March, con la celebración de unos Premios de Poesía que adquirieron gran eco en los ambientes literarios de la época.

A pesar de que en dicha época teníamos la castellanización forzosa en la vida pública, se presentaron los premios en doble versión lingüística y con unos jurados prestigiosos.

Los libros ganadores fueron una aportación renovadora a la lírica del momento; "Vacances pagades", del poeta catalán Pere Cuart, y "Claridad", de José Agustiín Goytosolo.

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LA ALQUERIA  DEL "TIO TONI", SIGLO XIX.  BARRIO DE COREA-GANDIA.En algunos lugares de España y principalmente de Valenci...
28/08/2026

LA ALQUERIA DEL "TIO TONI", SIGLO XIX. BARRIO DE COREA-GANDIA.

En algunos lugares de España y principalmente de Valencia o Andalucía, se llaman alquerías a las casas de labranza generalmente situadas en zonas de regadío y alejadas de los núcleos de población, que contienen una o varias viviendas de distinto tamaño e importancia y patios y dependencias para el desarrollo de las labores agrícolas y el almacenamiento de los productos.

La palabra es de clarísimo origen árabe (al-qaria, pueblecito o caserío), como lo es su primitivo uso en la España musulmana, donde se llamaba alquerías a pequeñas comunidades agrícolas situadas en las cercanías de poblaciones importantes. Muchas de ellas fueron desapareciendo con el tiempo, como es el caso de la Alquería del Tio Toni de las fotografías.

Eran otros tiempos, sin duda, en los que cruzar las vías del tren era como adentrarse en Gandía. Corea estaba "allá lejos", cuando la palabra turismo era la gran desconocida. No existía el «botellón» las nuevas tecnologías ni tanta densidad de población, pero sí la huerta y sus alquerías, tan cercanas a la ciudad. Como la "del Tio Toni", que estaba situada en el Barrio de Corea, cruce de las calles Poeta Llorente con calle Tirso de Molina.(emplazamiento foto nº 3, al fondo a la derecha, rodeado de huerta).

Rodeada de naranjos y vallada por un muro de mortero que la circundaba, iban a pasar los festivos sus propietarios engalanados por trajes de la época. Allí nadie les molestaba, alejados de la Ciudad; Corea era un campo, no existía nada alrededor de esta Alquería, era un sosiego de paz únicamente roto alguna vez por el trino de algun gilguero con su "llamada" de encanto.

En los años 60 del pdo. siglo los niños saltábamos el muro que circundaba dicha alquería y realizabamos nuestro "juego más perverso y habitual", "Furtar taronges". Ya solo había un casero que guardaba y vigilaba su huerta.

Esta Alqueria, mas bien era usada por sus propietarios como casa de campo y asueto. Perteneció a la familia del farmacéutico D.Ignacio Martinez de Gandía.

Eran otros tiempos.......

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