01/09/2026
HE TRABAJADO Y HE DESCANSADO. ES MI DERECHO.
"He trabajado y he descansado. Es mi derecho".
Con esta frase, pronunciada con esa habitual suficiencia que ya ni sorprende, despachó usted la realidad de un país que se agrieta por los costados. Qué reconfortante debe de ser gestionar una nación desde la comodidad de quien se sabe blindado por un palacio (con toda su familia) escoltas y la desconexión más absoluta de la calle. Usted descansa porque lo considera su derecho. Mientras tanto, en Ceuta, sus ciudadanos han tenido que renunciar al derecho de tener, simplemente, una vida normal.
Es de un cinismo absoluto que hable de sus derechos frente a una población que ha visto cómo se cancelaba su feria por pura desidia institucional. ¿Dónde está el derecho de los comerciantes ceutíes a abrir sus negocios sin el miedo constante a perder el fruto de su esfuerzo? ¿Dónde está el derecho de los padres que hoy miran con incertidumbre el calendario, preguntándose si sus hijos podrán volver a la escuela en un entorno seguro, o el de esos mismos niños que ya no pueden salir a jugar a la calle porque el espacio público les ha sido arrebatado? Su descanso es un insulto para las jóvenes de Ceuta que hoy no pueden salir a la calle si no es con miedo y acompañadas. Mientras usted recargaba energías, miles de españoles en la frontera sur de Europa agotaban las suyas intentando sostener una normalidad que su Gobierno parece haber abandonado a su suerte.
La soberbia de su declaración es el vivo reflejo de una gestión que confunde el servicio público con el privilegio monárquico. A un presidente del Gobierno no se le juzga por las horas que decide dormir, sino por la paz y la seguridad que es capaz de garantizar a quienes le pagan el sueldo. Su descanso, señor Sánchez, es hoy la vergüenza de Ceuta y el síntoma inequívoco de un Ejecutivo que prefiere mirar hacia otro lado cuando vienen mal dadas. ¡Es usted un sinvergüenza!