18/05/2026
Museos para Unir un Mundo Dividido. Día Internacional de los Museos 2026. Mensaje del Presidente de ICOM Portugal
Mensaje en la web:
https://icom-portugal.org/2026/05/13/museus-a-unir-um-mundo-dividido-dia-internacional-dos-museus-2026-mensagem-do-presidente/
Mensaje en PDF:
https://icom-portugal.org/wp-content/uploads/2026/05/DIM26_MensagemPresidente__final.pdf
El 18 de mayo celebramos, una vez más, el Día Internacional de los Museos, una iniciativa promovida por el Consejo Internacional de Museos (ICOM) que moviliza a instituciones y profesionales de todo el mundo en torno al papel fundamental de los museos en la sociedad contemporánea.
El tema de este año, Museos para Unir un Mundo Dividido, nos interpela de manera particularmente exigente. En un contexto global marcado por tensiones sociales, desigualdades persistentes, conflictos armados y polarizaciones culturales, los museos están llamados a afirmarse como verdaderos espacios de encuentro, diálogo y construcción de sentidos compartidos.
Como instituciones al servicio de la sociedad y de su desarrollo, los museos tienen la responsabilidad de promover el acceso equitativo al patrimonio, valorar la diversidad cultural y fomentar el pensamiento crítico. Son lugares donde se cruzan memorias, identidades y narrativas, contribuyendo al reconocimiento mutuo y al fortalecimiento de la cohesión social.
Las memorias no se limitan a la evocación del pasado; constituyen, más bien, un compromiso ético con el otro y con el tiempo. Recordar es siempre un acto situado, atravesado por elecciones, interpretaciones, tensiones y silencios que moldean la forma en que nos comprendemos como sociedad. Más que espacios de conservación, los museos son lugares donde la memoria colectiva se construye, se interroga y se comparte. Al definir qué recordar y de qué manera hacerlo, los museos participan activamente en la configuración del espacio público contemporáneo.
Para que esta misión se cumpla plenamente, resulta esencial el trabajo directo con la sociedad y con las comunidades, en toda su diversidad. Los museos no pueden limitarse a representar: deben dialogar. No pueden únicamente exponer: deben escuchar. No pueden solo hablar sobre: deben construir con. Es en este encuentro con la diversidad donde la memoria colectiva se densifica, gana legitimidad y se abre al ejercicio del pensamiento crítico. Es también aquí donde el museo se afirma como espacio de participación y libertad, donde diferentes voces encuentran lugar y donde la pluralidad no se agota en el reconocimiento, sino que se traduce en una valorización efectiva.
Los jóvenes tienen, en este contexto, un papel central. Es fundamental reconocer el potencial de los museos como espacios de aprendizaje, participación y descubrimiento, tanto en la educación formal como en la no formal. Para ello, es importante garantizar que todas las escuelas públicas dispongan de condiciones para que los alumnos puedan frecuentar los museos de forma regular, activa y significativa. Los museos deben formar parte del recorrido educativo de niños y jóvenes, ofreciendo experiencias que estimulen la curiosidad, el pensamiento crítico y el contacto con diferentes realidades y perspectivas. Al abrir espacio al conocimiento, al diálogo y a la participación, los museos ayudan a formar ciudadanos más conscientes, informados y comprometidos con la vida democrática.
En este proceso también está en juego una dimensión decisiva: la vitalidad de la propia democracia. La diversidad de perspectivas y la libertad de expresión no son solo condiciones deseables, sino fundamentos estructurales de una sociedad verdaderamente democrática. Sin ellas, la memoria se debilita, el debate se empobrece y el espacio público pierde densidad y energía. Al promover el acceso al conocimiento, estimular el pensamiento crítico y acoger la diferencia, los museos contribuyen de manera concreta a la consolidación de estos valores. No solo como instituciones que preservan el pasado, sino como agentes activos en la construcción de una ciudadanía más informada, más consciente y más participativa.
Los museos, desde sus diferentes tutelas, escalas y geografías, han venido desarrollando prácticas cada vez más inclusivas, participativas y socialmente comprometidas. Este camino, sin embargo, debe profundizarse, reforzando la capacidad de los museos para escuchar, representar e involucrar a comunidades diversas, incluidas aquellas que históricamente han permanecido alejadas de estos espacios.
Unir un mundo dividido no significa buscar consensos fáciles. Significa crear condiciones para el entendimiento. Significa aceptar la complejidad como materia del pensamiento. Significa reconocer que la libertad se construye siempre en relación con el otro, sin rechazar la tensión ni ignorar el trauma, sino reconociéndolos como parte constitutiva de la experiencia humana y de la propia memoria colectiva.
En este horizonte, los museos están llamados a ir más lejos. Están desafiados a profundizar el trabajo con las comunidades, convirtiéndolo en estructural. Están desafiados a integrar voces diversas, incluidas aquellas que históricamente permanecieron al margen. Están desafiados a acoger el conflicto como parte del proceso de conocimiento. Están desafiados a interrogar sus propias narrativas, reconociendo ausencias y silencios. Están desafiados a asumir plenamente su función cívica.
En vísperas de este Día Internacional de los Museos, renovemos un compromiso: hacer del museo un lugar de encuentro, diálogo y construcción compartida. Un lugar capaz de unir sin simplificar, de recordar sin imponer y de abrir caminos hacia futuros comunes.
En un tiempo exigente, en el que las expectativas se multiplican y los recursos no siempre acompañan la ambición del trabajo, importa reconocer la naturaleza profundamente transformadora de la acción de los profesionales de museos. Cada proyecto, cada mediación, cada gesto de escucha contribuye a acercar personas, dar sentido al pasado y construir futuro.
Que no nos falte el coraje para experimentar y cuestionar. Que no nos falte la exigencia ética de hacer de la memoria un espacio de justicia. Y que no nos falte la convicción de que este trabajo marca una diferencia en la vida de las comunidades, en la calidad del debate público y en la vitalidad de la democracia.
Porque, al final, unir un mundo dividido comienza muchas veces con gestos discretos y cotidianos, pero profundamente significativos. Y es en esos gestos, a veces casi invisibles, pero siempre esenciales, donde los museos se afirman también como lugares de paz. Al acoger memorias diversas, al dar forma al encuentro entre diferencias y al transformar la complejidad en comprensión, abren espacio al desarme de los prejuicios y a la construcción paciente de puentes allí donde antes había distancia.
La paz no es solo ausencia de conflicto: es un trabajo continuo de reconocimiento, escucha y relación. Y los museos, por su naturaleza singular, por la densidad de su trabajo y por su responsabilidad pública, están en el corazón de ese movimiento silencioso y necesario de construcción de paz.
Feliz Día Internacional de los Museos.
David Felismino
Presidente de ICOM