08/04/2022
HISTORIA DE UNA LAMPARA
Mi última visita a Miajadas tuvo un encuentro inesperado con una lámpara que, desde el primer momento llamó mi atención. Se trata de la lámpara de bayonetas que cuelga en el vestíbulo de entrada del nuevo Ayuntamiento, una lámpara sobre la que, como descubrí después, mucho se ha hablado pero de la que, todavía a día de hoy existe una gran controversia sobre sus orígenes y procedencia.
Llegó al ayuntamiento de Miajadas gracias a una donación realizada por D. Saturnino Martín Cerezo, héroe militar miajadeño que destacó en la defensa numantina del improvisado Fuerte de Baler - Filipinas durante los 337 días en los que estuvieron sitiados (30-06-1898 al 02-06-1899). Es voz populi entre los miajadeños la creencia de que dicha lámpara fue diseñada con las bayonetas procedentes del sitio de Baler, pero tras las investigaciones realizadas, esta información parece tener ciertas lagunas.
En primer lugar, es importante aclarar que la lámpara fue un regalo realizado por el cerrajero D. Saturnino Alonso a D. Saturnino Martín Cerezo, como dicta el artículo encontrado en el periódico “Heraldo de Madrid” en su edición del martes 19 de septiembre de 1899:
“Un modesto industrial muy amante da las glorias nacionales, D. Saturnino Alonso, que habita en la calle de Pelayo, núm. 48, ha construido una artística lámpara compuesta de bayonetas para regalársela al heroico teniente señor Martín Cerezo.
El citado objeto ha sido expuesto en un escaparate de la calle de Alcalá, y llama con justicia la atención del público.”
Hay que tener en cuenta que a finales del XIX y principios del XX, fue muy típico realizar todo tipo de elementos decorativos con el empleo de bayonetas (mesas, sillas, candelabros lámparas, etc.).
Por tanto, atendiendo al sentido común, este primer dato confirma que la procedencia de los materiales podría encontrarse muy lejos del Fuerte de Baler. Sobre todo, si además tenemos en cuenta los dos hechos que expongo a continuación:
Según consta en el acta firmada, tras la capitulación por el teniente coronel Jefe de la Columna sitiadora, Simón Tecson, el Comandante, Nemesio Bartolomé y el Capitán, Francisco T. Ponce y por la parte sitiada, el segundo teniente comandante D. Saturnino Martín Cerezo y el médico, D. Rogelio Vigil, todas las armas fueron entregadas al jefe de la columna sitiadora, como también los equipos de guerra y demás efectos pertenecientes al Gobierno Español. Lo que nos lleva a concluir que los españoles sitiados volvieron a España sin ningún tipo de armas.
Por otro lado, las bayonetas utilizadas para la creación de la lámpara, no fueron las utilizadas por el ejército español en Filipinas. Las que componen la lámpara son unas bayonetas denominadas de “Cubo”, que utilizaba el ejército británico en su mosquete Brown Bess. Un legendario mosquete de infantería que equipó al ejército británico desde mediados del XVIII hasta el final de las guerras napoleónicas. Ese tipo de arma llegó a España en abundancia por primera vez durante la guerra de la independencia (1.808-1.812), a través de las tropas aliadas inglesas, aunque su uso se incrementó en nuestro país durante la primera guerra carlista; en el bando rebelde, como bien refleja Juan L. Calvó en su libro 24 tipos de cubo en bayonetas encontradas en España. “Hay que tener en cuenta que en España abundaron los armamentos ingleses, llegados inicialmente con ocasión de la Guerra de la Independencia y más tarde adquiridos por el Gobierno durante la guerra carlista 1833-1840”. Sin embargo, el fusil utilizado por el Ejército español en Filipinas, fue el Ma**er Español Mod. 1893 que utilizaba una bayoneta de tipo cuchillo.
Aclarada, por tanto, la procedencia y origen de la lámpara, también me gustaría destacar las innumerables aventuras y desventuras vividas por la lámpara hasta llegar a su ubicación actual. Un camino, sin duda, plagado de incógnitas…
No hay datos exactos de cuando fue donada al Ayuntamiento por D. Saturnino, lo que sí sabemos con seguridad es que fue donada antes del (2/12/1945), fecha de su fallecimiento.
Durante sus primeros años estuvo colocada en el despacho del alcalde del primer Ayuntamiento (1900-1969), ese hermoso despacho con muebles de estilo español y asientos tapizados en azul. Sin embargo, según informaciones a las que he tenido acceso, aseguran que en 1955 la lámpara se encontraba desmontada en el archivo del sótano, junto a otros enseres, relegada de su sitio de honor original.
Años más tarde, en la década de los 70, un familiar encontró de manera completamente inesperada, ya que nadie sabe cómo pudo llegar hasta dicho lugar, la famosa lámpara en un anticuario de Cáceres. Al verla se lo comento a la familia y esta lo puso en conocimiento del Ayuntamiento a través de una carta. No sabemos cuál fue la respuesta a la misiva si es que la hubo, pero todo apunta a que el Ayuntamiento decidió recuperarla. Sin embargo, parece que una vez más la lámpara no fue colocada en su sitio original, ya que en 1985 durante la alcaldía de D. Eugenio Manzano Otero, volvió a aparecer en el archivo del sótano, y éste viendo el estado en el que se encontraba, decidió encargar su restauración al taller de Gregorio Guisado Pintado, artífice de su magnífica apariencia actual.
Los trabajos de restauración que incluían, entre otros, fijar de nuevo las bayonetas con remaches a la estructura, cablearla y pintarla, supuso un coste total de 4.700 pesetas, importe que no fue cobrado por parte del restaurador al Ayuntamiento, por el gran significado que la lámpara tenía para la localidad.
Sin duda la decisión de restaurarla, en mi opinión, fue muy acertada, ya que la lámpara despierta interés a todo aquel que, como yo y todos los miajadeños, tiene la suerte de verla. Tanto es así que el Ayuntamiento decidió cederla temporalmente al general jefe de la Brigada de Sanidad, Manuel José Guiote Linares, para la exposición 'Sanidad Militar, 500 años al servicio de España', que tuvo lugar en Granada, de Junio de 2014 a febrero de 2015.
Así que disfrutemos de ella mientras podamos, porque con tantas idas y venidas, quién sabe qué futuro le depara a nuestra lámpara de bayonetas.
Quiero mostrar mi agradecimiento a todas las personas que participaron e hicieron posible que este pequeño trabajo de investigación pudiera realizase:
A Dña. Pilar y Fernando de la Cámara Martín-Cerezo, por su colaboración en aclarar algunos detalles de los vaivenes de la lámpara.
A Dña. Luisa Soria, presidenta de la SOHI y principal artífice de que hoy podamos contemplar la escultura de D. Saturnino Martín Cerezo en la plaza de España de Miajadas, su pueblo natal.
A D. Miguel Ángel López de la Asunción, autor de -Los Últimos de Filipinas Mito y realidad del Sitio de Baler- por su extraordinaria información sobre protocolo militar.
A D. Vicente Llanos Vázquez, D. Francisco Cassillas, D. Florencio Cornejo Ramiro, D. Lauro Naranjo Calza y D. Gregorio Guisado, por sus testimonios tan acertados y atención a mis consultas.
Muchas gracias a todos.
Realizado por:
Domingo Barriga Corrales.