15/10/2026
"Cuéntame Miranda". Manguardias del Ebro. Se tiene constancia de que los muros de piedra construidos en la ribera del río que servían para contener sus crecidas ya existían en la Edad Media, seguramente desde el mismo momento de la construcción del puente medieval (siglo XII). A finales del siglo XVIII, Francisco Alejo de Aranguren fue el encargado de diseñar el nuevo puente y sus manguardias una vez que el anterior fuera destruido por una riada. Para dotar de una mayor fortaleza a éstas principalmente a las del barrio de Allende, las amplió aguas arriba a partir de la puerta de San Nicolás y aguas abajo las diseñó variando su trazado y ubicación haciéndolas también más rectilíneas y adentrándolas hacia el interior de la villa con el fin de dar una mayor anchura al cauce del río por lo que tuvo que demoler varias casas. Estos muros protectores del río se extienden en cuatro tramos separados por el actual puente de Carlos III, dos en cada barrio, aguas arriba y abajo. En el barrio de Aquende aguas arriba se sitúa la manguardia que empieza en el estribo del puente, corre paralela a la calle de los Hornos hasta las Eras de San Juan y aguas abajo se encuentra el tramo que cierra por ese lado la calle Independencia. En el barrio de Allende, aguas arriba corre paralela a la calle Bilbao y aguas abajo lo hace con la calle San Nicolás. Son muchas las transformaciones y reparaciones que a lo largo de la historia sufren estos elementos defensivos debido a los desperfectos que se producen como consecuencia de las grandes avenidas del río que destruían parte de estas estructuras. Tanto en los libros de actas del municipio como en los libros de cuentas se habla a menudo de arreglos ejecutados en estos muros cuyo coste era sufragado por los vecinos.