17/10/2026
Hay lugares que parecen tener una vida propia, ajena a las prisas y a todo lo que sucede a su alrededor. La piedra cambia de color con la tarde, las sombras se alargan y el tiempo parece detenerse un poco.
Quizá por eso algunos sitios nunca dejan de sorprendernos. No porque hayan cambiado, sino porque nosotros nunca volvemos a mirarlos exactamente igual.