18/09/2026
Estrenamos la temporada de paseos geológicos con un plato fuerte. Una ruta para conocer el entorno de Las Cuchilleras de Valgallegos, al NW de Torrelaguna, nombre bastante descriptivo que define una serie de capas de calizas que originalmente empezaron a formarse hace unos 95 Ma., a partir de lodos calcáreos depositados horizontalmente en el fondo del mar de Tethys y que desde entonces los procesos geológicos se han encargado de litificar, elevar, plegar y verticalizar hasta su posición actual, formando uno de los 16 Lugares de Interés Geológico del territorio Valoja y probablemente también el más espectacular y complicado de interpretar. Y si no que se lo pregunten a los estudiantes tanto nacionales como extranjeros que vienen aquí a sufrir prácticas de cartografía.
Uno de los motivos de tal complejidad es la confluencia de los efectos de dos diferentes orogenias. Ambas orogenias levantaron el fondo de dos mares separados por unos 200 millones de años y por tanto muy distintos entre si. Cuando el Canal de Isabel II, cuyas obras históricas transcurren y fueron sufridas por Torrelaguna, se ufanaba de haber puesto un rio en pie con motivo del chorro de la fuente inaugural de la traída de aguas del Lozoya a Madrid, presumía, con razón, de un brillante logro de la ingeniería de la época. La tectónica en los últimos 600 millones de años ha hecho eso mismo, pero con dos mares convertidos en roca y el más difícil todavía: ha superpuesto el más antiguo sobre el más moderno y hoy podemos poner nuestras manos, literalmente, una en cada uno de ellos.
De estos dos procesos orogénicos, el primero que tiene lugar es la orogenia varisca. Hace unos 360 Ma. la colisión entre Gondwana y Laurassia cierra el mar existente entre ambos continentes, comprimiendo, metamorfizando y levantando sus sedimentos, convirtiéndolos en las bandas de esquistos, pizarras y cuarcitas, que pueden observarse plegadas, y en algunos puntos subverticales, a lo largo del talud de la carretera que une Torrelaguna con El Berrueco. Termina también aquí, en Las Cuchilleras, la traza visible de la falla de Berzosa, recorrida actualmente en esta zona por el curso del arroyo San Vicente, y que tiene su comienzo en los alrededores de Riaza. Esta falla, de trayectoria N-S, es una de las estructuras tectónicas más importantes del Sistema Central, considerándose como el límite geológico entre las series metamórficas del Dominio Somosierra-Ayllón (pizarras, esquistos, cuarcitas…) situadas al este, con las del oeste del Dominio Guadarrama, consistentes principalmente en gneisses más antiguos y formados a mayor profundidad, presión y temperatura, entre los que intruyen diversos cuerpos graníticos, inexistentes del otro lado de la falla
La segunda, la llamada orogenia alpina, comenzaría unos 200 millones de años después, tras una intensa erosión que arrasaría todos los relieves variscos, formando una penillanura que sería invadida por el mar sucesivas veces dejando cubiertas esta antiguas rocas con varias capas de materiales carbonatados, tras su retirada definitiva. Durante esta orogenia, los esfuerzos derivados de la formación de Pirineos y Béticas debido al empuje de Europa y Africa sobre la placa Ibérica, se transmiten hacia el interior levantando el Sistema Central.
Todo este conjunto formado por el basamento paleozoico metamórfico y su cobertera sedimentaria de edad meso-cenozoica, es afectado por la fase más activa de la orogenia alpina a lo largo del Oligoceno - Mioceno inferior. Las rocas de la cobertera, al ser más plásticas, responden a estos esfuerzos compresivos adaptándose y acomodándose hasta cierto punto a la deformación frágil que sufre el basamento más rígido.
De esta manera, las capas calizas experimentan una violenta flexión que las dobla sobre si mismas, formando un anticlinal cerrado en torno a Arrebatacapas continuado junto a un sinclinal cuyo flanco norte sube por Las Cuchilleras y Cerro Maíllo , a la vez que quedan desplazadas hacia el norte, construyendo una estructura en forma de Z ,o de N, (según se observe en dirección norte-sur o este-oeste como será en nuestro paseo). No obstante, este plegamiento no fue capaz por sí mismo de absorber toda la deformación y las calizas terminaron por romperse, quedando cabalgadas y situadas por debajo del basamento metamórfico mediante fallas inversas que hoy pueden verse tanto en el talúd de la carretera M-131 ( Torrelaguna – El Berrueco), donde veremos como las pizarras montan sobre las areniscas cretácicas, como en la llamada “curva de chocolate” de la M-124 (Torrelaguna – La Cabrera), donde en este caso son los gneisses los que quedan superpuestos sobre las calizas.
Los geólogos estructurales llaman este tipo de proceso tectónico partición de la deformación, y a la estructura resultante un retrocabalgamiento con transporte tectónico. “Retro” porque el sentido o vergencia es contrario al del cabalgamiento principal del sur del Sistema Central que separa Guadarrama de la Cuenca de Madrid y con “transporte tectónico” por el desplazamiento de la banda de calizas hacia el norte.