25/08/2026
Porque hay silencios que pesan más que cualquier palabra.
El silencio de mirar una nota y darte cuenta de que, esta vez, tampoco.
De repente, todo el esfuerzo, las horas, los madrugones, los días sin vida y las veces que dijiste *“una más y paro”* parecen no haber servido para nada.
Y duele. Duele porque no suspendes solo un examen. Sientes que suspendes tus ilusiones, tus planes y esa versión de ti que llevaba tanto tiempo luchando por conseguirlo.
Y entonces aparece ese pensamiento que da miedo hasta decir en voz alta: *“Quizás debería tirar la toalla.”*
Hoy no quiero ser fuerte. Hoy no quiero escuchar que habrá otra oportunidad. Hoy solo quiero reconocer que me duele, que estoy cansada y que, por un momento, no sé si me quedan fuerzas para volver a empezar.
**Silencio, me rompí por dentro.**
Pero quizá romperse también sea parar un momento, llorar lo que haga falta y, cuando pueda, recoger cada pedazo.
Porque hoy no lo sé.
Hoy solo sé que duele.
Mañana… ya veremos.