Sala de Lectura "La Borboleta Mágica"

Sala de Lectura "La Borboleta Mágica"

Compartir

La Biblioteca de la Sala de Lectura "José Martí" pone a tu disposición todos sus Títulos

Photos 28/06/2017

Recomendación de hoy: El último lector, de David Toscana.

Un libro fabuloso que recuerda el buen cine mexicano, cuyo eje luminoso y riquísimo era el lenguaje, ya tan disminuido en las nuevas películas insípidas que requieren del exceso de escenas de "eróticas" sin sentido y de dos disparates por cada cinco palabras del guión.

Una novela inteligente que no teme discurrir en el ámbito rural sin caer lo mismo de siempre, y que es a un mismo tiempo muchas historias.

Dejamos a continuación un vistazo a uno de sus personajes:

Leyendo se me pasa el tiempo, se me olvida el hambre, pero llega la noche y se vuelve imposible dormir.

Y pensar que estuve a punto de censurar esta novela, dice Lucio, sólo se salvó porque el pene del protagonista es breve, y eso me parece insólito; por lo general los escritores quieren verse en sus personajes y hablan de enormes miembros y amantes perfectos y erecciones monstruosas.

Tiempo atrás Lucio hizo un experimento: mientras leía “Ojos insomnes”, usó un pincel para embarrar miel sobre los paréntesis y guiones que tanto emplean ciertos autores con el propósito de subordinar o intrincar las frases. Para Lucio, esos símbolos son concesiones que da la gramática a los escritores torpes, a los que no atinan con el modo de encadenar las frases de manera natural, tersa.

Engrapó una cuerda al lomo del libro y lo hizo descender al in****no. Un mes después lo extrajo. Le decepcionó que las cucarachas no hubieran mostrado preferencia por la miel, pues habían consumido por igual guiones, paréntesis, mala prosa y frases bien destiladas; luego lo aceptó como algo natural, pero las cucarachas no tenían por qué diferenciar lo que la masa de lectores no distingue.

Lucio tiene hoy otro libro para ese in****no, otra muestra de la formidable glosa española, “La verdad sobre los amantes”, de Ricardo Andrade Berenguer, literato, crítico, periodista, musicólogo y cineasta que considera más importante la forma en que su protagonista acerca el ci******lo al cenicero, las volutas de humo y el jazz en el fondo, que de veras revelar una verdad sobre los amantes. Se acerca a la puerta y abre la cortinilla. Escucha las bocas de los insectos mordiendo el papel.

La frase “antes de salir, Robert se puso su Giorgio Belli, el negro, el preferido de Emily”, fue suficiente para que Lucio desechara “Espejos de vida”. Le parece que una novela se ensucia menos cuando un lector come encima de ella que cuando el autor menciona la marca de los pantalones de un personaje o de su perfume o de sus gafas o corbata o del vino francés que bebe en tal o cual restaurante; las novelas se manchan con la sola mención de una tarjeta de crédito, un automóvil o la televisión. Detecta los automóviles porque el detective Castelli n se m***a en el suyo para ir del despacho a la escena del crimen, sino para que el autor pierda tiempo hablándonos del tránsito, los semáforos, los comercios en la avenida y las canciones que escucha en la radio.

Si los lectores no distinguen entre una muerte real y una falsa, dice Lucio, no es importante que el escritor lo haga. Y en todo caso las novelas son sólo palabras, y la palabra muerte no es lo mismo que la muerte.

Considera que es suficiente por esa jornada y se dice que no necesita que necesita cinta adhesiva para que a las palabras no se las lleve el viento. A p***s cierra el libro, escucha que tocan la puerta…

*Párrafos sueltos de la novela.

Photos 06/06/2017

¿Con qué soñaban los prisioneros? Con pan, pasteles, ci******los y baños de agua templada.
Recurrentemente, al disponer de un mínimo momento de descanso, regresaban a la conciencia los pensamientos sobre los platos favoritos. Esa presión explica el por qué hasta las personalidades más fuertes añoraban un tiempo futuro con buenos alimentos y en cantidad suficiente, no tanto por la comida en sí, sino porque esa experiencia infrahumana , que obsesivamente nos hacía pensar en la comida, ya habría terminado al fin. En el “lager” se definía estas conversaciones como Onanismo del Estómago.

El humor es otra de las armas del alma en su lucha por la supervivencia. Es bien sabido que, en la existencia humana, el humor proporciona el distanciamiento necesario para sobreponerse a cualquier situación, aunque sea por un breve tiempo. Yo mismo entrené a un colega, compañero de trabajo, para desarrollar su sentido del humor. Le sugerí inventar cada día una historia divertida, una historia que previsiblemente pudiera suceder tras nuestra liberación.
Los afanes por fomentar el sentido del humor y contemplar la realidad bajo una luz humorística constituyen una especie de truco que aprendimos mientras dominábamos el arte de vivir, pues aun en un campo de concentración es posible practicar el arte de vivir, aunque el sufrimiento sea omnipresente. El sufrimiento humano actúa como un gas en una cámara vacía; el gas se expande por completo y regularmente por todo el interior, con independencia de la capacidad del recipiente. Análogamente, cualquier sufrimiento, fuerte o débil, ocupa la conciencia y el alma entera del hombre. De donde se deduce que el tamaño del sufrimiento humano es absolutamente relativo. Y a la inversa, la cosa más menuda puede generar las mayores alegrías.

Pero, ¿qué decir de la libertad humana? ¿No existe una libertad espiritual frente a la conducta y al entorno? ¿Es correcta la teoría que nos presenta al hombre como un producto de unos factores condicionantes, bien sean de naturaleza biológica, psicológica o sociológica? ¿A caso, el hombre es un mero producto fortuito del sumatorio de esos factores? Y, lo que es más importante, ¿demuestran las reacciones psicológicas de los internos que el hombre es incapaz de escapar a la influencia de las circunstancias externas, cuando estas son tan asfixiantes como las reglas de un campo de concentración? ¿Caree el hombre de la capacidad de decisión interior cuando las circunstancias externas anulan o limitan la libertad de elegir su comportamiento externo?
El hombre puede conservar un reducto de libertad espiritual, de independencia mental, incluso en aquellos crueles estados de tensión psíquica y de indigencia física.
Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas -la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino- para decidir su propio camino.
El talante con que un hombre acepta su ineludible destino y todo el sufrimiento que le acompaña, le ofrece una singular oportunidad para dotar su vida de un sentido más profundo.

Recomendación de la semana:
"El hombre en busca de sentido" de Víktor Frankl.
(Párrafos sueltos).
*Este libro, cuyo autor murió recién en el 96, trata sobre la vida él mismo llevó durante tres años en diversos campos de concentración, tras de ser apresado por los alemanes, junto con su esposa y sus padres. Quizá el hecho de que el propio autor estuviera prisionero durante la Segunda Guerra Mundial, junto a muchos otros judíos, ha sido un factor importante para el inmenso éxito mundial que hasta la fecha tiene este título, sin embargo, el autor lo usó principalmente como un instrumento para explicar (y demostrar con su propio ser como ejemplo) la Logoterapia, que junto a las escuelas anteriores de Freud y Adler, ha repercutido notoriamente en la Psicología.

Viktor Emil Frankl dio instrucciones para que el libro se publicara como anónimo, pues dudaba de qué forma el morbo de saber que se trataba de él pudiera incidir en sus propósitos profesionales (al menos la primera edición se publicó sin su nombre en cubierta); finalmente fue convencido por sus editores, de que el hecho de que su publicara abiertamente con su autoría, le daría más peso en todos sentidos.

La mayor parte de las ediciones más recientes incluye una breve descripción de los conceptos básicos de la Logoterapia.

09/05/2017

Estimads miembrs, visitantes ocasionales y transeúntes, hacemos de su conocimiento que La Sala de Lectura "José Martí" ha CAMBIADO SU NOMBRE debido a que ya existe una Sala de Lectura en el Estado de Chihuahua con el nombre del escritor cubano, y sus inicios se rem***an bastante antes de la creación de la nuestra.
Por lo anterior, y en amistosa organización, colaboración, así como en muestra de respeto, a partir de hoy le damos la bienvenida e invitamos a tods a que saluden y se suban a la Borboleta Mágica!!

09/05/2017

En aquello días los dragones comenzaban a escasear en la isla.

Todavía se conservaba la costumbre de servir al rey cola de dragón en el banquete de navidad, y cada año se elegía un caballero que se encargaba de la caza.

Pero hacía ya muchos años que el cocinero real venía preparando un plato exquisito: una imitación de cola de dragón, hecha de hojaldre y pasta de almendras, con escamas bien simuladas de azúcar glaseado.
El caballero elegido la presentaba luego en el salón del banquete, en Nochebuena, mientras tocaban los violines y sonaban las trompetas.

La cola se servía como postre el día de Navidad, y todo el mundo comentaba (para complacer al cocinero) que sabía mucho mejor que la auténtica.

"¿Así que los caballeros son un mito?" decían los dragones más jóvenes y de menor experiencia "siempre nos lo pareció".

De modo que un día de invierno, el dragón Crisófilax aterrizó con sigilo a media noche, justo en el corazón de los dominios de Augustus Bonifacius rex et basileus. En poco tiempo causó grandes daños: destrozó, quemó, y devoró ovejas, reses y caballos.

"Cómo en las viejas épocas" decían, "y justo cuando llega la navidad. ¡Qué contento se va a poner el rey! Estas fiestas tendrá en su mesa una cola auténtica".

Pero, "¿Y los caballeros del rey?" comenzó a preguntarse la gente.

FRAGMENTOS SUELTOS DEL CUENTO "Egidio, el granjero de Ham" del libro "Cuentos desde el reino peligroso" de J.R.R Tolkien.

Erick Xavier Huerta entrevista a Óscar de la Borbolla 02/05/2017

Saludos en botella, amigs de todas partes! Retomamos las publicaciones de nuestra Sala de Lectura vía facebook, recomendando esta amena charla con Óscar de la Borbolla; si no han leído algo de su trabajo, escuchándolo pueden tener un pequeño acercamiento a sus intereses y visiones; escucharán sobre El Quijote, sus inclinaciones literarias, su punto de vista como participante del movimiento del 68. Buen provecho, y un placer su visita!!

Erick Xavier Huerta entrevista a Óscar de la Borbolla Capítulo 117-la entrevista del Maestro Erick Xavier Huerta con el Maestro de las letras, Óscar de la Borbolla, en el marco de la XIX feria del libro en Corta...

08/03/2016

Un verso

“El poema es una casa
que debe estar habitada por la poesía”.
Rogelio Treviño

Me encontré en la librería Kosmos “El ciudadano de mis zapatos” del escritor argentino Luis María Pescetti. A la hora de acostarme abrí el libro y leí los primeros capítulos. Debo decir que la historia me entusiasmó, a pesar de que de pronto me podía imaginar al autor dirigiéndose a un público infantil con títeres de calcetines de por medio. Pero el relato, además de llevarte como en brazos por donde iba caminando, tenía que ver con una tal Andrea, al parecer esquiva y perdidiza, cosa que le puso un poco de morbo al relato y me alentó a seguir, pese al sueño.

En algún momento de tensión inesperada, el narrador dijo algo que me llamó la atención de manera particular

”Con una discreción y un silencio que se parecía más a que todo, todo lo que había para decir nos llegaba sin palabras, siempre, y que por eso, se seguía acumulando más y más, porque desde chicos no encontrábamos palabras para atrapar o para alcanzar lo que no tiene palabras, y aprendimos más a convivir con el sentido al desnudo, sin encarnar, que con su remplazo de sonidos articulados, siempre imperfectos, sí, que nunca quieren decir lo mismo, sí, pero también muy humanos, muy esperados también.”

Irremediablemente pensé en una frase de Borges que leí en algún lado, y que decía algo así como que las palabras no son otra cosa que símbolos que nos aproximan a símbolos, frase que me ha rondado los últimos dos años, y que quizá deformo o manipulo en la memoria para mi conveniencia.

Luego dejé a Pescetti encima del buró y abrí la “Antología personal de Rubén Darío”, que también había conseguido ese día. Su prólogo me contaba de cómo este poeta hizo temblar el árbol de la poesía en lengua española, inaugurando el modernismo mientras jugaba explorando el número de sílabas de los versos. Terminando el prólogo me dormí.

Por la mañana, cruzando la Ciudad Deportiva por el corredor acostumbrado, vi a un señor encaminarse hacia una banquita donde había dos señoras sentadas
- ¡Cuánto sol!
Les dijo en tono festivo a manera de saludo. ¡Y de manera instantánea su frase me iluminó!

Me parece que a veces la poesía (y el habla en general) pretende reducir su belleza a la ropa que visten las palabras, o al ámbito al que remiten, pero estas dos palabras chaparritas, casi tímidas, saltaron de la boca del hombre como cuando el cielo se aclara detrás de las m***añas, y me ha conmovido tan hondamente que les consideré un bello poema silvestre (como los pájaros y algunas flores de la deportiva).

Un hermoso poema microscópico que, sin embargo, nos mueve a tanto, y en el que caben tantas cosas. Otro hecho que me interesó fue que no lo dijo un poeta. O bien, lo dijo alguien que no sabe que es poeta, o que le tiene sin cuidado serlo o no.

Decía que dijo la frase a manera de saludo, prefiriéndola a decirles buenos días o un simple hola, y que estas dos palabras encendieron también el rostro de las dos mujeres, quienes sonrieron como abriendo los ojos para ver más el sol (que quién sabe si ya lo hubieran visto antes de ser aludido por el no poeta.

A torpe vista podríamos decir que lo único que él quiso decir, era que hacía calor, porque hacía sol, y porque estamos a punto de entrar en primavera, pero este cuánto sol se me antoja para, además de saludar, festejar que vivimos otro día, y que da gusto encontrarse con ciertas personas, en cualquier lugar.

Se me antoja también para que (ya que los soles son estrellas) en ella quepan todos los otros soles que andan por ahí en el espacio, así como cuando decimos ¡cuánta agua!, o ¡cuánto amor!

Y ya que también nosotros somos, a nuestro modo, estrellas, pues en este poema pequeñito caben de una vez juntos todos los soles del universo, y caben las estrellas que se han visto, las que no conocemos todavía, aquellas que jamás serán vistas, y todos nosotros, huéspedes en esta pequeña gota de tierra que, junto a otros planetas, sistemas y galaxias, van como otra lluvia más lenta y más gigante, y que nadie sabremos a qué jardín o mar, en qué tarde o qué otoño, irán a ir a parar.

Supe también que la poesía necesita que alguien la escuche. La poesía necesita comprobarse en todos quienes, complacientes o descuidados, la gozan como el olor de las lilas que llega de repente, o el sabor del los frutos cuando en una mordida, se expande como un color luminiscente.

Decirle ¡cuánto sol! a nadie, sería como decirle buenos días al espejo, o como caminar tomados de nuestras propias manos.

Ese sol, que me dio ese señor (más a mí que a las musas sentadas en la banca) y que me iluminó de la manera más simple y transparente, no ha querido ponerse desde entonces. Y, cosa extraña, de pronto en cualquier parte, a cualquier hora y más que antes, sale, y otra vez amanece.

Qué belleza, en verdad, que es un hermoso sol que sale sin ponerse. Que avanza y atardece, y sin ponerse, sale.

Elí Isaí Loya Balcázar

10/10/2015

“Se sorprendió pensando ‘me vi nacer de mi madre’ mientras se lavaba las manos frente al espejo del baño; en el profundo silencio de la mañana, se alegró por haber concebido -¿o recordado?- una frase tan bella; pero su sonrisa, como una flor instantánea que marchita al instante, desapareció entre la claridad de la razón: tal cosa no es posible”.

La frase “me vi nacer de mi madre”, no es esencialmente poética ni descaradamente falsa; pese a lo que se pudiera argumentar desde lo biológico y lo físico para demostrar como un recién nacido “no puede ver”, los sentidos en su conjunto (vuelto uno solo), permiten sentir con todo el cuerpo el nacimiento, presenciándolo mientras se protagoniza. Ver, entonces, se eleva y hunde en una acción que rebasa la vista de los ojos.

Mundo Terez Oaxaca

08/10/2015

“Si los bueyes, los caballos y los leones tuviesen manos, o pudiesen dibujar con las manos, y hacer obras como las que hacen los hombres, semejantes a los caballos el caballo representaría a los dioses, y semejantes a los bueyes, el buey, y les daría cuerpos como los que tienen cada uno de ellos”.

Jenófanes de Colofón

“Probablemente los cíclopes, que tienen un solo ojo, se sorprenden de los que tienen dos, como nosotros nos maravillamos de aquellas criaturas con tres ojos… Consideramos feos a los etíopes negros, pero para ellos el más negro es el más bello”.

Giacomo da Vitry

“Preguntad a un sapo qué es la belleza, el ideal de lo bello, lo to kalon. Os responderá que la belleza la encarna la hembra de su especie, con sus hermosos ojos redondos que resaltan de su pequeña cabeza, boca ancha y aplastada, vientre amarillo y dorso oscuro. Preguntad a un negro de Guinea: para él la belleza consiste en la piel negra y aceitosa, los ojos hundidos, la nariz chata. Preguntádselo al diablo: os dirá que la belleza consiste en un par de cuernos, cuatro garras y una cola”.

Voltaire

“El dinero, en la medida en que posee la propiedad de comprarlo todo, de apropiarse de todos los objetos, es el objeto por excelencia… Mi fuerza es tan grande como lo sea la fuerza del dinero … Lo que soy y lo que puedo no está determinado en modo alguno por mi individualidad. Soy feo, pero puedo comprarme la mujer más bella. Por tanto, no soy feo, porque el efecto de la fealdad, su fuerza ahuyentadora, queda anulado por el dinero. Según mi individualidad, soy tullido, pero el dinero me procura veinticuatro piernas: luego: no soy tullido… ¿A caso no transforma mi dinero todas mis carencias en su contrario?”

Marx

“Estaba completamente empapado y cubierto de barro; tenía hambre y frío y se hallaba a ciento cincuenta mil años luz de su casa. Un sol extranjero le iluminaba con una gélida luz azul y la gravedad, dos veces mayor de lo habitual, convertía cada movimiento en una agonía de cansancio… Los de la aviación lo tenían fácil, con sus aeronaves relucientes y sus superarmas; pero cuando se llega al momento crucial, le corresponde al soldado de a pie, a la infantería, tomar la posición y conservarla, con sangre, palmo a palmo.
Como este jodido planeta de una estrella de la que jamás había oído hablar hasta que lo habían enviado. Y ahora era sagrado porque también había llegado el enemigo. El enemigo, la única otra raza inteligente de la galaxia… crueles, asquerosos, repugnantes monstruos… Estaba completamente empapado y cubierto de barro; tenía hambre y frío, y el día era gris y barrido por un viento violento que le molestaba a los ojos.
Pero los enemigos intentaban infiltrarse y era vital mantener las posiciones avanzadas. Estaba alerta, con el fusil preparado… Entonces vio a uno de ellos arrastrándose hacia él. Apuntó y disparó. El enemigo emitió aquel grito extraño, terrorífico, que todos emitían, y ya no se movió. El grito, la visión del cadáver le hicieron estremecer. Muchos se habían acostumbrado con el paso del tiempo y ya no le prestaban atención; pero él, no. Eran criaturas demasiado asquerosas, con solo dos brazos y dos piernas, y aquella piel de un blanco nauseabundo y sin escamas…”.

Fredric Brown

Fragmentos de "HISTORIA DE LA FEALDAD" de Umberto Eco

Photos 16/07/2014

Carta del Jefe Piel Roja de Seattle como respuesta a la petición de compra de sus tierras, que le hizo el presidente de los Estados Unidos en 1854.
Publicada por la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco, División de Ciencias Sociales y Humanidades, en la Revista "Ometéotl" num. 01, pp 35-37, el 7 de Noviembre de 1991, México.

Jefe de los Caras pálidas:

¿Cómo se puede comprar el cielo o el calor de la tierra?
Esa es para nosotros una idea extravagante.

Si nadie puede poseer la frescura del viento ni el fulgor del agua, ¿cómo es posible que ustedes se propongan comprarlos? Mi pueblo considera que cada elemento de este territorio es sagrado. Cada pino brillante que está naciendo, cada grano de arna en las playas de los ríos, los arroyos, cada gota de rocío entre las sombras de los bosques, cada colina, ya hasta el sonido de los insectos son cosas sagradas para la mentalidad y las tradiciones de mi pueblo.

La sabia circula por dentro de los árboles llevando consigo la memoria de los Pieles rojas. Los Caras pálidas olvidan a su nación cuando mueren y emprenden el viaje a las estrellas. No sucede igual con nuestros mu***os, nunca olvidan a nuestra tierra madre. Nosotros somos parte de la tierra. Y la tierra es parte de nosotros. Las flores que aroman al aire son nuestras hermanas. El venado, el caballo, y el águila también son nuestros hermanos. Los desfiladeros, los pastizales húmedos, el calor del cuerpo del caballo o del nuestro, forman un todo único. Por lo antes dicho, creo que el jefe de los Caras pálidas pide demasiado al querer comprarnos nuestras tierras.

El jefe de los Caras pálidas dice que al venderle nuestras tierras él nos reservaría un lugar donde podríamos vivir cómodamente. Y que él se convertiría en nuestro padre. Pero no podemos aceptar su oferta porque para nosotros esta tierra es sagrada. El agua que circula por los ríos y los arroyos de nuestro territorio no es sólo el agua, es también la sangre de nuestros ancestros. Si les vendiéramos nuestra tierra tendrían que tratarla como sagrada, y esto mismo tendrían que enseñarle a sus hijos. Cada cosa que se refleja en las aguas cristalinas de los lagos habla de los sucesos pasados de nuestro pueblo. La voz del padre de mi padre está en el murmullo de las aguas que corren. Estamos hermanados con los ríos que sacian nuestra sed. Los ríos conducen nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si les vendiéramos nuestras tierras tendrían que tratar a los ríos con dulzura de hermanos, y enseñar esto a sus hijos.

Los Caras pálidas no entienden nuestro modo de vida. Los Caras pálidas no conocen las diferencias que hay entre dos terrones. Ustedes son extranjeros que llegan por la noche a usurpar de la tierra lo que necesitan. No tratan a la tierra como hermana sino como enemiga. Ustedes conquistan territorios y luego los abandonan, dejando ahí a sus mu***os sin que les importe nada. La tierra secuestra a los hijos de los Caras pálidas, a ella tampoco le importan ustedes.
Los Caras pálidas tratan a la tierra madre y al cielo padre como si fueran simples cosas que se compran, como si fueran cuentas de collares que intercambian por otros objetos. El apetito de los Caras pálidas terminará devorando todo lo que hay en las tierras hasta convertirlas en desiertos.

Nuestro modo de vida es muy diferente al de ustedes. Los ojos de los Pieles rojas se llenan de vergüenza cuando visitan las poblaciones de los Caras pálidas. Tal vez esto se deba a que nosotros somos silvestres y no los entendemos a ustedes.

En las poblaciones de los Caras pálidas no hay tranquilidad, ahí no puede oírse el abrir de las hojas primaverales ni el aleto de de los insectos. Eso lo descubrimos porque somos silvestres. El ruido de sus poblaciones insulta a nuestros oídos. ¿Para qué le sirve la vida al ser humano si no puede escuchar el canto solitario del pájaro chotacabras? ¿si no puede oír la algarabía nocturna de las ranas al borde de los estanques? Como Piel roja no entiendo a los Caras pálidas. Nosotros tenemos preferencias por los vientos suaves que susurran sobre los estanques, por los aromas de este límpido viento, por la llovizna del medio día o por el ambiente que los pinos aromatizan.
Para los Pieles rojas el aire es de un valor incalculable, ya que todos los seres compartimos el mismo aliento, todos: los árboles, los animales, los hombres. Los Caras pálidas no tienen conciencia del aire que respiran, son moribundos insensibles a lo pestilente.

Si les vendiéramos nuestras tierras deberían saber que el aire tiene un inmenso valor, deberían entender que el aire comparte su espíritu con la vida que sostiene. El primer soplo de vida que recibieron nuestros abuelos vino de ese aliento.

Si les vendiéramos nuestras tierras tendrían que tratarlas como sagradas. En estas tierras hasta los Caras pálidas pueden disfrutar el viento que aroma las flores de las praderas.

Si les vendiéramos nuestras tierras ustedes deberían tratar a los animales como hermanos. Yo he visto a miles de búfalos en descomposición en los campos. Los Caras pálidas matan búfalos con sus trenes y ahí los dejan tirados, no los matan para comerlos. No entiendo cómo los Caras pálidas le conceden más valor a una máquina humeante que a un búfalo.

Si todos los animales fueran exterminados, el hombre también perecería entre una enorme soledad espiritual. El destino de los animales es el mismo que el de los hombres. Todo se armoniza.

Ustedes tienen que enseñarles a sus hijos que el suelo que pisan contiene las cenizas de nuestros ancestros. Que la tierra se enriquece con las vidas de nuestros semejantes. La tierra debe ser respetada.
Enseñen a sus hijos lo que los nuestros ya saben: que lo que la tierra padezca será padecido por sus hijos. Cuando los hombres escupen al suelo, se escupen ellos mismos.

Nosotros estamos seguros de esto: la tierra no es del hombre, sino que el hombre es de la tierra. Nosotros lo sabemos. Todo se armoniza, como la sangre que emparenta a los hombres. Todo se armoniza.

El hombre no teje el destino de la vida. El hombre es sólo una hebra en ese tejido. Lo que haga en el tejido se lo hace a sí mismo. El Cara pálida no escapa a ese destino, aunque hable con su dios como si fuera su amigo.

A pesar de todo, tal vez los Pieles rojas y los Caras pálidas seamos hermanos. Pero eso ya se verá después. Nosotros sabemos algo que los Caras pálidas tal vez descubran algún día: ellos y nosotros veneramos al mismo dios. Ustedes creen que su dios les pertenece, del mismo modo que quieren poseer nuestras tierras. Pero no es así. Dios es de todos los hombres y su compasión se extiende por igual entre Pieles rojas y Caras pálidas. Dios estima mucho a esta tierra y quien la dañe provocará la furia del creador.

Tal vez los Caras pálidas se extingan antes que las otras tribus. Está bien, sigan infectando sus lechos y cualquier día despertarán ahogándose entre sus propios desperdicios. Ustedes avanzarán llenos de gloria hacia su propia destrucción, alentados por la fuerza del dios que los trajo a estos lugares y que les ha dado cierta potestad quién sabe por qué designio.

Para nosotros es un misterio que ustedes estén quí, pues aún no entendemos por qué exterminan a los búfalos, ni por qué doman a los caballos quienes por naturaleza son salvajes, ni por qué hieren los recónditos lugares de los bosques con sus alientos, ni por qué destruyen los paisajes con tantos cables parlantes.

¿Qué ha sucedido con las plantas?
Están destruidas.
¿Qué ha sucedido con el águila?
Ha desaparecido.
De hoy en adelante la vida ha terminado.
Empieza la supervivencia…

30/05/2014

"La mañana que lo descubrí, habiéndome escapado de trigonometría, ´sin ser notada´, sólo sabía que algo me había elevado los pies, como si ya no caminara tocando el suelo, algo se había metido debajo de mi piel, como si el aleteo de un pájaro habitara mi sangre, algo me pulsaba en el cuello dulcemente, algo, algo terriblemente hermoso había pasado y me elevaba los ojos a un campo de flores nunca visto.

Ya nunca volvería a ser la de antes. Cuando salí del baño, el sol me dio en los ojos, di unos pasos erráticos, me detuve en el pasillo, miré el patio vacío, la hilera de salones con sus puertas verdes, y me solté llorando con la frente pegada a la pared." *

________________________________
"Después de de viente años de leer y escribir como único oficio, puedo decir, claramente, que las clases de literatura no sirven para nada. Lo que sí consiguen los programas escolares es despertar miedo y asco por la literatura, en ese afán por despojarla de su libertad creadora, de su vuelo lúdico, para aprisionarla entre parámetros, contextos, y coordenadas, en un archivo mohoso, rimbombante y totalmente innecesario.

Después de veinte años de leer y escribir como único oficio, no sé en qué año nació Cervantes, y no me importa. Pero el Quijote anda enderezando entuertos en la esquina de mi casa; he olvidado en que ciudad nació Rafael Alberti, pero nunca a sus ángeles, que vuelan sobre mi cama cuando el alba despunta; ignoro a qué corriente literaria -en realidad nunca he sabido bien a bien qué sea eso- pertenece Co**ha Urquiza, pero su Job mantiene encendida en mi cielo ´la oscura noche de sus ojos´". **

Dos Fragmentos de "Cómo acercarse a... La Poesía" de Ethel Krauze (Libro disponible en la Biblioteca de la Sala de Lectura José Martí).

*Refiriéndose al poema místico del siglo XVII español, de San Juan de la Cruz "Noche Oscura"

**En este libro la autora nos habla desde una narrativa que ve desde sus ojos niños, no de cómo acercarnos a la Poesía, sino de cómo fue su encuentro con el mundo de la literatura; intercalando opiniones sobre los tantos prejuicios que rondan en torno al mundo maravilloso de leer por el placer de leer.

30 de mayo del 2014

10/03/2014

Para Griselda Álvaarez,
la que tiene un hermoso rostro,
severo para la política,
y una bella cara, sonriente
para la poesía,
con profunda admiración y cariño.

El sentido de la política: la búsqueda de lo imposible.

La política –esa difícil participación en los asuntos del Estado y que Lenin magistralmente definiera como la expresión concentrada de la economía- en México tiene sus rasgos peculiares. Siendo estudiante me costaba esfuerzo aceptar que aquí tuviéramos políticos; me parecía un término muy elevado, sólo aplicable a aquellos personajes que habían actuado con especial talento, honestidad, firmeza y gran cultura. Me parecía, en todo caso, que teníamos burócratas de distintos rangos y niveles. Por otro lado encontraba que el término “político” tal como lo maneja el sentimiento popular mexicano, es sinónimo de poderoso, arbitrario y seguramente deshonesto. Es una palabra peyorativa que produce temor, no respeto. Esto es el resultado de una lamentable y penosa actividad estatal.

Los grandes políticos de la humanidad, por regla general, tuvieron cualidades específicas. Entre ellas cabría destacar la pasión, la audacia y el deseo de trascendencia. Necesitaban el poder para utilizarlo según sus creencias y no sólo para obtener riqueza. No obstante, cada tanto, y con una frecuencia sospechosa, los políticos mexicanos insisten en hablar de servicio como la gran cualidad del arte de gobernar. Sólo que nunca añaden que por ello reciben enormes sumas de dinero y un inmenso poder que con frecuencia no es usado en forma correcta e inteligente. Ambas cosas inimaginables para el común de la gente. La política en México, por desgracia, es una lucrativa carrera; conduce a la riqueza y hasta hoy no ha sido capaz de brindarnos hombres distintos, en cuyo ejemplo podamos encontrar aliento, especialmente en el México poscardenista y obviamente no contando a la generación de liberales que en el siglo pasado supo mostrar una magnificencia difícilmente superable.

En efecto, en nuestro país el político carece de grandeza, de visión histórica. Sólo busca el poder para satisfacer objetivos personales y jamás el bien público. Nunca ve el futuro. Todo se acaba con la sensación de fuerza temporal y el mismo sistema de adulaciones vergonzosas y presidencialismo, de corrupción política, lo engolosina y lo convierte en un hombre soberbio y solitario, incapaz de entender realmente lo que sucede a su alrededor por más información que pueda llegar hasta él. Tengo la impresión muy fuerte de que los políticos nacionales pocas veces tienen y desarrollan la sensibilidad, una cualidad que les permitiría gobernar mejor.

Recuerdo haber visto en el Kremlin la vajilla y los cubiertos que Lenin utilizaba: eran baratos, incompletos y los cuchillos estaban mellados. Nunca tuvo automóvil propio y, como Trotsky, no se interesaba en obtener riquezas para formar el ridículo patrimonio familiar. Únicamente pensaba en transformar a su país, en sacarlo del atraso. Murió en 1924, pero hoy todavía sabemos quién fue y tenemos una idea de lo que hizo, mientras que a nosotros mismos nos cuesta trabajo encontrar datos biográficos sobre Ávila Camacho; este nombre nada dice en el extranjero.

Es decir, a los mandatarios nacionales les ha faltado ambición de grandeza y por otro lado se han dejado llevar por las limitaciones , los vicios y los defectos del sistema sin saber aprovechar con precisión sus virtudes y ventajas. Sólo Cárdenas rompió reglas y creó nuevas. Por su audacia y sensibilidad, por su honradez, por ser directo, por no abusar de la retórica, hasta hoy sigue siendo considerado como el mejor de los gobernantes del México posrevolucionario.

En la escena XII de Calígula, de Albert Camus, Calígula habla de la importancia del erario, un asunto principal del Estado y de lo relacionado con él: “Todo es importante: las finanzas, la moralidad pública, la política exterior, el aprovisionamiento del ejército y las leyes agrarias”. Pero hay algo más importante para el emperador romano en tanto hombre que tiene el poder político: conseguir lo irrealizable. Por ello le pide a Helicón la luna y más adelante dice con cierta soberbia: “Tomo a mi cargo un reino donde lo imposible es rey”. Y esta ambición muestra al auténtico político, capaz de transformar positivamente a su sociedad y tal vez a la humanidad.

Antes de Camus, un observador inteligente y sagaz como Max Weber había llegado a la misma conclusión. En uno de sus más hermosos trabajos, “La política como vocación”, Weber señala que “la política es un fuerte y lento taladrar de duras tablas. Requiere pasión y perspectiva. Ciertamente toda la experiencia histórica confirma la verdad: que el hombre no habría podido alcanzar lo posible si una y otra vez no hubiera tratado de alcanzar lo imposible”. Y también es el caso de Marx cuando decía que los filósofos sólo habían querido explicarse el mundo, mientras que él intentaba transformarlo.

Ojalá que algún día nuestros políticos nos den algo más que palabras gastadas y lleguen al poder a buscar lo utópico para el bien de la nación y no simplemente enriquecerse. Buscando quimeras, Napoleón esparció los restos de la Revolución Francesa por Europa, Bismarck obtuvo la unidad alemana, Bolívar liberó a media América hispana, Lenin cambió el curso de la humanidad, De Gaulle recobró parte del poderío burgués de Francia y Fidel Castro construyó el socialismo a unos cuantos kilómetros de la principal potencia imperialista.

Del libro "Material de lo inmediato" de René Avilés Fabila

¿Quieres que tu empresa sea el Servicios Gubernamentales mas cotizado en Chihuahua?

Haga clic aquí para reclamar su Entrada Patrocinada.

Localización

Categoría

Página web

Dirección


Chihuahua